Pregunta bíblica sobre el libro de Números


P: En Números, ¿por qué se denomina este libro «Numbers» en inglés?

R: Este nombre se basa en la traducción griega de la Septuaginta (arithmoi), de la que proviene la palabra inglesa «arithmetic» (aritmética). Este nombre se debe a los recuentos censales que aparecen en el libro. El nombre hebreo se toma del primer versículo: «En el desierto». ¡El hecho de que algunas personas puedan sentirse perdidas en el desierto cuando se trata de matemáticas no viene al caso! 😉


P: En Números, ¿cuál es el tema principal de este libro?

R: Se puede apreciar el enfoque de Números con solo recordar que es el libro que contiene numerosas genealogías y censos. El tema principal trata de la responsabilidad individual y colectiva ante Dios. Dios considera a las personas culpables individualmente de sus propios pecados, pero a menudo estas sufren también las consecuencias de lo que hacen los demás.

Para algunos, el Libro de Números es a la vez una ofensa y un enigma. Dios es el ser más amoroso del universo, pero hay quienes se imaginan a Dios como nada más que amor. Números es un libro que muestra a cualquiera que quiera verlo que hay más en Dios que eso. Dios es santo, y también tiene ira.


P: En Números, ¿cuál es el esquema de este libro?

R: Existen diversas formas de esbozar este libro. La mayoría de los comentaristas coinciden en las secciones más breves, de aproximadamente un capítulo, pero discrepan sobre cuáles de esas secciones son independientes y cuáles forman parte de secciones más amplias. A continuación se presenta un esquema que hace hincapié en lo que podemos aprender y aplicar de Números a nuestras vidas, cuando, metafóricamente, «vamos más allá de la cima: el desierto desde el Sinaí hasta la Tierra Prometida».

I. Entrenamiento de 19 días en el Sinaí (Núm. 1-10:10)

A. Distribución del pueblo (Núm. 1-4)

1. El primer censo: 603 550 (Núm. 1)

2. Mandamientos y obligaciones (Núm. 2-4)

B. La pureza del pueblo (Núm. 5-10:10)

1. Pureza y celos (Núm. 5)

2. La separación del nazareo (Núm. 6:1-21)

3. Deberes del templo (Núm. 6:22-7:89)

4. Deberes de los levitas (Núm. 8)

5. Las provisiones de Dios: la Pascua, la nube y las trompetas de plata (Núm. 9-10:10)

II. Cómo afrontar la oposición interna: el viaje por el desierto de 34 años de duración (Núm. 10:11-20:13)

A. Del Sinaí a Cades (Núm. 10:11-12:16)

1. Partida del Sinaí (Núm. 10:11-36)

2. El fuego en Taberá, las codornices y la plaga (Núm. 11)

3. Miriam y Aarón se oponen a Moisés (Núm. 12)

B. La catástrofe en Cades (Núm. 13-20:13)

1. El informe de los doce exploradores; dudas y retrasos (Núm. 13)

2. La rebelión conduce a la derrota (Núm. 14)

3. Ofrendas y flecos conmemorativos (Núm. 15)

4. La revuelta de Coré entre los líderes (Núm. 16)

5. La vara de Aarón como señal de justificación para los rebeldes (Núm. 17)

6. Los deberes y el sustento de los sacerdotes (Núm. 18)

7. La vaca roja y el agua purificadora (Núm. 19)

8. Los pecados de Moisés (Núm. 20:1-13)

III. Las llanuras de Moab: Cómo afrontar la oposición: (Núm. 20:14-25:18)

A. Cómo afrontar el distanciamiento y la muerte (Núm. 20:14-27)

1. Edom: cuando los parientes se niegan (Núm. 20:14-21)

2. La muerte de Aarón (Núm. 20:22-27)

B. Aprender a librar diferentes tipos de batallas (Núm. 21)

1. El pequeño ataque de Arad (Núm. 21:1-3)

2. Cómo combatir el veneno de las serpientes (Núm. 21:4-9)

3. La lucha contra Sihón y Og (Núm. 21:10-35)

C. Moab contra Israel (Núm. 22-25)

1. De la maldición a la bendición de Balaam (Núm. 22-24)

2. La seducción y la plaga (Núm. 25)

IV. Preparación para la Tierra Prometida (Núm. 26-36)

A. Números 26: Recuento del segundo censo: 601 730

B. Obligaciones: familiares, públicas y personales (Núm. 27-30)

C. La conquista de Transjordania (Núm. 31-32)

1. Juicio sobre los madianitas (Núm. 31)

2. Por debajo de lo óptimo: detenerse antes de llegar a la Tierra Prometida (Núm. 32)

D. Repaso del camino recorrido y preparación del terreno para el futuro (Núm. 33-36)

1. La importancia de repasar el pasado (Núm. 33)

2. Establecer de antemano los límites futuros (Núm. 34)

3. Conozca sus lugares de refugio (Núm. 35)

4. Decisiones para preservar el legado (Núm. 36)


P: En Núm. 1 y Éxodo 1, ¿cómo pudieron los israelitas tener una tasa de natalidad tan elevada como para que, a partir de 67 hombres, llegaran a ser 602 000 en 430 años?

R: Eso supondría un 2,15 % anual, lo cual no es una tasa de crecimiento demográfico anual tan elevada. A modo de referencia, las tasas de crecimiento demográfico anual de Nueva Guinea, Indonesia y Malasia en 1983 fueron del 2,5 %. La tasa de crecimiento demográfico anual de Centroamérica en 1983 fue de aproximadamente el 3,16 %. Asimismo, a modo de referencia, las tasas de natalidad anuales de Nueva Guinea, Indonesia y Malasia fueron del 4,2 %, el 4,15 % y el 3,07 %, respectivamente. La tasa de natalidad anual de México fue del 4,2 %, y la de otros países centroamericanos osciló entre el 3,5 % y el 4,86 % anual.

Si los israelitas estuvieron libres de guerras y hambrunas durante 430 años, y tuvieron una esperanza de vida más larga (como se indica en Éxodo 6:16-20), su población podría haber crecido un 2,15 % solo por causas naturales. Una multitud mixta de no israelitas se unió a ellos (Éxodo 12:38, Levítico 24:10) y Dios también prometió multiplicar el número de los descendientes de Abraham en Génesis 17:2. Véase 1001 Bible Questions Answered, págs. 311-312, para obtener más información sobre la multitud mixta.


P: En Números 1 y Éxodo 1, ¿cómo pudo la península del Sinaí sustentar a más de 600 000 hombres, además de mujeres y niños?

R: La obra escéptica *Guía de Asimov a la Biblia*, p. 166, afirma que se trata de una cifra inverosímilmente elevada. Incluso con unas precipitaciones más abundantes en aquella época, la península no habría podido sustentar a toda esa población, tal y como indica Éxodo 16:3. Por eso, los milagros del maná y las codornices (Éxodo 16) no solo fueron de gran ayuda, sino que resultaron necesarios.


P: En Números 1, ¿podría ser la cifra de 30 000 en lugar de 600 000 hombres?

R: No. Esta teoría se publicó por primera vez alrededor de 1955 para traducir la palabra hebrea («‘eleph») como «clan» en lugar de «mil». Sin embargo, cuando se utiliza esta palabra, las unidades siguientes son los cientos, luego las decenas y, por último, las unidades. Además, la cifra total, más de 600 000, concuerda con la interpretación de («eleph») como «mil», y no concuerda con la interpretación de («eleph») como «clan».


P: En Números 1 y Números 3, ¿cuál es una respuesta breve a por qué había un número relativamente bajo de hijos primogénitos?

R: Es probable que la cifra de 22 273 se refiriera únicamente a los nacidos durante los dos años que habían vagado por el desierto. La Pascua ya abarcaba al resto. Por otra parte, es posible que el faraón hubiera mandado matar a muchos primogénitos en Egipto.


P: En Números 1 y Números 3, ¿por qué había un número relativamente bajo de hijos primogénitos?

R: En primer lugar, los datos básicos y la información menos relevante; a continuación, la respuesta.

Datos básicos: Números 1:46 y Números 2:32 indican que, en el primer censo, había 603 550 varones no levitas aptos para el servicio militar, de veinte años o más. Números 3:42 indica que el número de varones primogénitos, de un mes de edad o más, era de 22 273. Esto da una proporción de 27:1. La proporción podría considerarse incluso mayor, ya que la primera cifra se refiere a varones sanos de 20 años o más, y la segunda, a varones de un mes de edad o más.

Información menos relevante: aunque el porcentaje de primogénitos varones es menor cuando las familias son numerosas, probablemente esa no sea la razón principal de la elevada proporción. Por supuesto, Dios podría haber alterado milagrosamente la proporción entre mujeres y hombres, pero la Biblia nunca afirma que Dios realizara ese milagro, y no es necesario recurrir a él para responder satisfactoriamente a la pregunta.

La respuesta consta de tres partes.

Recuerde por qué se hizo esto. Todos los primogénitos que salieron de Egipto ya estaban «protegidos» por la sangre de la Pascua, por lo que no había necesidad de sacrificar dos veces por el mismo primogénito. A los egipcios que no estaban protegidos ya les habían matado a sus primogénitos. Por lo tanto, no había necesidad de un sacrificio ni de un intercambio de estos primogénitos. La necesidad de un intercambio o pago por los primogénitos se limitaba únicamente a aquellos varones que nacieron en el período posterior a su salida de Egipto.

¿Cuánto duró este período? Números 1:1 indica que el primer censo se realizó el primer día del segundo mes del segundo año tras su salida de Egipto. Dado que se excluyó a los varones menores de un mes, se trataría de los primogénitos varones nacidos en un período de 24 meses. La tasa de crecimiento demográfico de los israelitas en Egipto parecía situarse en torno al 2,15 % anual, y la tasa de natalidad anual de los países actuales con una tasa de crecimiento anual similar varía entre el 3 % y el 4,86 %. (Véase el análisis sobre Números 1 y Éxodo 1 para consultar estas cifras.) En dos años, con 603 550 varones y una tasa de natalidad del 3 al 4,86 %, cabría esperar que nacieran entre 37 000 y 61 000 niños varones más, suponiendo una proporción igual entre hombres y mujeres. Por supuesto, las muertes de bebés menores de dos años reducirían esta cifra, pero el hecho de que las parejas —que a menudo se habrían visto separadas porque los hombres trabajaban en proyectos de construcción— estuvieran ahora juntas todo el tiempo compensaría quizás con creces la mortalidad infantil.

El rango de entre 37 000 y 61 000 varones en total se ajusta bastante a la cifra de 22 273 primogénitos varones, teniendo en cuenta que probablemente algunos primogénitos fueron asesinados al nacer en Egipto. (Por cierto, Éxodo 13:12 muestra que, tanto en el caso de los hombres como de los animales, es el primogénito de la madre, y no del padre, el que se cuenta a efectos de la ofrenda. Si bien la herencia solía contabilizarse como el primogénito del padre, se trataba de una herencia, no de una ofrenda).

El decreto del faraón: Si no acepta que el sacrificio se refería únicamente a los nacidos tras la salida de Egipto, sino a todos los primogénitos varones, considere lo siguiente: si la ley del faraón se hubiera aplicado de forma estricta, no habría habido ningún primogénito varón israelita. Aunque Éxodo 1:15-20 dice que Sifra y Puá dejaron con vida a los primogénitos varones, esto ocurrió 80 años antes del Éxodo. El Éxodo no aclara si los sucesores de Sifra y Puá dispusieron de una libertad de acción similar a la hora de dirigir a las parteras, especialmente durante los tiempos inmediatamente anteriores al Éxodo.

Conclusión: Es dudoso que alguien allá por el año 1400 a. C. pudiera haber tenido en cuenta todos los cálculos matemáticos y las tasas de natalidad necesarios para inventar estas cifras. El número de primogénitos sirve como validación de la exactitud del censo, dado el registro fiel de los acontecimientos.


P: En Números 1, ¿por qué Dios ordenó a Moisés que solo contara a los hombres?

R: Números 1:3, 49 ofrece la respuesta. No se estaba contando a todos los varones, sino a los guerreros. Se excluía a quienes no podían luchar y a los levitas, que no debían hacerlo.


P: En Números 1, en el segundo año del Éxodo, ¿se realizó el censo en el segundo mes o en el primer mes, como [supuestamente] da a entender Éxodo 40:2?

R: El censo militar se realizó en el segundo mes. Hay cuatro puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. El recuento por tribus con fines militares (Números 1:46) se llevó a cabo en el segundo mes (Números 1:1-2).

2. Aunque el Tabernáculo (la Tienda de la Reunión) se erigió en el primer mes (Éxodo 40:2), no se indica que el tributo para el Tabernáculo se recaudara inmediatamente en ese momento.

3. Si solo se realizara un recuento, en el segundo mes, entonces, por supuesto, el número total y la suma de las tribus coincidirían.

4. Si se realizaron dos recuentos, uno en el primer mes para el impuesto del Tabernáculo y otro en el segundo mes con fines militares, las cifras coincidirían porque se realizaron en un intervalo de tiempo muy breve.


P: En Números 1:2-42, ¿existe alguna prueba extra bíblica de que algunas tribus israelitas se encontraran en Palestina mucho antes del Éxodo?

R: No. A principios del siglo XX, algunos señalaron palabras en las epopeyas ugaríticas que presentaban similitudes con los nombres «Aser» y «Zabulón». K. A. Kitchen, en *Ancient Orient and Old Testament*, p. 71, afirma: «Hace mucho tiempo que se demostró que las supuestas referencias a Aser, Zabulón, etc., en las epopeyas ugaríticas eran inexistentes». En sus notas a pie de página, menciona a W. F. Albright, *BASOR* 63 (1936), págs. 27-32, y *BASOR* 71 (1938), págs. 35-40; así como a R. de Langhe, *Les Textes de Ras Shamra-Ugarit…*, II, 1945, págs. 469-519.


P: En Números 2, ¿dónde acampaban las «multitudes mezcladas» no israelitas mencionadas en Éxodo 12:38?

R: Es probable que algunos siguieran su propio camino y abandonaran la compañía de los israelitas. Otros, sin duda, acampaban en las afueras del campamento israelita, como el medio israelita blasfemo de Levítico 24:10. Si además podían obtener el maná y las codornices, les merecía la pena. Es probable que otros vivieran entre una tribu israelita concreta.


P: En Números 3:12, dado que los primogénitos de todas las tribus debían ser entregados al Señor, ¿por qué se entregó en su lugar a Dios toda la tribu de Leví?

R: Las Escrituras no explican por qué se sustituyó a la tribu de Leví. Por supuesto, dado que todos formaban parte del pueblo de Dios de todos modos, Él podía disponer las cosas como deseara. Como nota al margen, en Génesis 49:7, Jacob profetizó que la tribu de Leví se dispersaría.


P: En Números 3:13, ¿cómo es que el hecho de que Dios matara a los primogénitos egipcios hace que los primogénitos israelitas pertenezcan a Dios?

R: No existe ningún requisito lógico que obligara a que fuera así. Las Escrituras no nos dicen por qué Dios tomó la decisión de incluir eso como parte del pacto entre Él y su pueblo del Pacto. Sin embargo, podemos especular sobre tres razones.

Recordatorio del pasado: Esta costumbre serviría como un importante recordatorio de su liberación de Egipto.

Verdad atemporal: En realidad, todos pertenecían a Dios de todos modos; aunque Dios podría haberlo exigido a todos, optó por exigirlo solo a algunos.

Propósito futuro: Esta práctica podría servir como cierta protección para evitar que imitaran la costumbre cananea de sacrificar a los hijos primogénitos a los ídolos.


P: En Números 3:16-34, ¿por qué solo se contaron los varones levitas?

R: El censo tenía como finalidad la realización de las tareas físicas relacionadas con el Tabernáculo y los sacrificios, y eran los hombres quienes las llevaban a cabo. Véase también la siguiente pregunta.


P: En Números 3:16-34, ¿por qué se contaban a los levitas a partir de un mes de edad, si a los varones de un mes de edad de las demás tribus no se les contaba?

R: Las Escrituras no lo indican. Una posible razón podría ser que la proporción entre hombres y niños no se viera afectada por la guerra, ya que los levitas no participaban en ella.


P: En Números 3:28, ¿por qué no cuadran los totales?

R: Probablemente se trate de un error del copista, que escribió 8.600 cuando debería haber sido 8.300.


P: En Números 3:42-46, ¿por qué parece bajo el porcentaje de primogénitos varones?

R: O bien se trata de los primogénitos nacidos en el desierto, o bien el faraón mandó matar a la mayoría de los primogénitos de Egipto. Consulte el análisis sobre Números 1 para conocer la respuesta.


P: En Números 3:48, ¿por qué tuvieron que pagar por el número impar?

R: Dios podía tratar a los israelitas como Él quisiera. Al parecer, Dios deseaba tratar con ellos de una forma que pudieran comprender.


P: En Números 4:3, ¿comenzaban los levitas a prestar servicio a los treinta años, a los veinticinco según Números 8:24, o a los veinte según Esdras 3:8?

R: Números 8:24 dice que todos los levitas, de entre 25 y 50 años, deben participar en la labor de la Tienda de la Reunión.

Números 4:3 indica que se deben contar los hombres de la tribu de Coat de entre 30 y 50 años, «todos los que estén capacitados para servir en la Tienda de la Reunión». Nunca se dice que los coatitas de entre 25 y 30 años no prestaran servicio, sino que simplemente no se les contara. Esto podría deberse a que los levitas tenían un período de aprendizaje.

En Esdras 3:8, cuando los exiliados estaban construyendo el Templo, se designó a los levitas de 20 años o más, no para servir en el Templo, sino para supervisar su construcción. La corta edad podría haber sido una consideración práctica debido al escaso número de levitas.


P: En Números 4:6, ¿debían retirarse las varas del Arca de la Alianza, o debían permanecer en ella, tal y como sugiere Éxodo 25:15?

R: Números 4:6 dice que las varas estaban [*] en el arca cuando se transportaba. La palabra entre [*] puede significar «sujetas», «insertadas» o, posiblemente, «ajustadas».

Éxodo 25:15 dice que las varas no debían separarse del arca. Esto también podría significar que las varas no debían retirarse de los orificios del arca.

Hay dos respuestas posibles.

1. Cuando el arca estaba en reposo, las varas se retiraban del arca, pero se mantenían cerca de ella.

2. Las varas permanecían siempre en los orificios del arca, pero se ajustaban y se sujetaban antes del transporte.


P: En Números 5:8-10, ¿por qué se hace hincapié en entregarlo al sacerdote?

R: Si hay una persona a la que se ha hecho daño, entonces se le debe indemnizar, más una quinta parte adicional. Pero si ya no queda nadie a quien entregar la indemnización, la persona culpable no debe salir completamente impune. Tampoco debe tratarse de una ofrenda ficticia, en la que se entrega la ofrenda para luego quedarse con ella al final. Más bien, ellos entregan la ofrenda, los sacerdotes la aceptan y pasa a ser propiedad de los sacerdotes.


P: En Números 5:13-22, si todos bebían la misma agua, ¿no parece esto supersticioso?

R: En absoluto. No existía ninguna causa natural por la que la culpable se hinchara y la inocente no. Dios provocaría esa diferencia de forma sobrenatural.


P: En Números 6:2, ¿podía una mujer ser nazarea?

R: Por supuesto. Números 6:2 enseña expresamente que las mujeres también podían ser nazareas.


P: En Números 6:5, dado que un nazareo no debía cortarse el pelo, y Pablo dijo en 1 Corintios 11:14 que los hombres no debían llevar el pelo largo, ¿podían ser nazareos solo los hombres calvos?

R: En primer lugar, Pablo se refería a la vida cotidiana, no al voto especial de un nazareo, ya que, tras escribir 1 Corintios, el propio Pablo corrió con los gastos de los nazareos en Hechos 21:23-24. En segundo lugar, los votos nazareos no se mencionaban para los no judíos, incluidos los cristianos no judíos.


P: En Números 7:9, ¿por qué Dios dispuso que los objetos del santuario se transportaran a lomos de los hombres, cuando los carros tirados por bueyes podían transportar todo lo demás?

R: Probablemente, Dios quiso esto por dos razones.

Práctica: Los objetos sufren menos arañazos y abolladuras si son transportados con cuidado por personas que si van en un carro tirado por bueyes que podría circular por terrenos accidentados.

Simbólica: Esto serviría de ejemplo a los israelitas de que los elementos relacionados con el culto sacerdotal debían tratarse con respeto, incluso cuando no se estuviera celebrando el culto. En 2 Samuel 6:6-7, Uza fue muerto por Dios cuando tocó el arca mientras era transportada en un carro.


P: En Números 8:17-19, ¿por qué Dios «intercambió» aquí a los primogénitos israelitas por los levitas?

R: Hay cuatro puntos que deben tenerse en cuenta para una posible explicación.

1. Dios, como Creador, puede reclamar el derecho sobre los primogénitos, los segundos hijos y todos los nacidos.

2. Al decir esto, Dios servía de recordatorio de que había rescatado a los primogénitos de los israelitas durante la Pascua, cuando todos los primogénitos de Egipto fueron asesinados.

3. Para que sirviera de recordatorio, Dios exigió el «sacrificio» de los primogénitos de todos los animales y personas. Dado que en ningún sacrificio se debe matar físicamente a las personas, estas podían ser entregadas de por vida a la obra del Señor.

4. En lugar de que los primogénitos de Israel fueran entregados de por vida a la obra del Señor, Dios dispuso que los levitas ocuparan su lugar.


P: En Números 8:24, ¿debían todos los hombres levitas de 25 años o más acudir a participar en la labor de la Tienda de la Reunión, o se contaban en el censo todos los hombres levitas de 30 años o más que acudían a trabajar en la Tienda de la Reunión, tal y como dice Números 4:3?

R: Podría tratarse de un error de transcripción, pero *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 2, p. 770, sugiere que podría haber habido un periodo de aprendizaje de cinco años.


P: En Números 8:24, ¿debían los levitas participar en la labor del templo a los 25 años, o tenían 20 años los levitas que trabajaban, tal y como se indica en Esdras 3:8?

R: Ambas cosas, ya que se refieren a aspectos distintos. En primer lugar, lo que no es la respuesta, y a continuación, la respuesta.

Lo que no es la respuesta: Números 8:24 establecía la ley para los levitas en la época de Moisés, y Esdras 3:8 dice que Zorobabel designó a levitas de 20 años o más para unas circunstancias especiales en una época diferente. Esto no es la respuesta porque implica que Zorobabel ignoró la Ley mosaica, y existe una explicación mucho más sencilla que no requiere ello.

La respuesta: Un asistente en los sacrificios es diferente de un obrero de la construcción. Las normas de Números 8:24 se referían a los levitas de entre 25 y 50 años que realizaban la labor de asistir a los sacerdotes en el tabernáculo y, más tarde, en el templo. Esdras 3:8 habla de que Zorobabel designó a levitas de 20 años o más como supervisores de la construcción.


P: En Números 9:15-21, ¿cómo podían la nube durante el día y la columna de fuego durante la noche seguir a los israelitas?

R: Evidentemente, se trataba de señales sobrenaturales que Dios utilizaba de forma sencilla y muy visible para asegurarles Su presencia. Aun así, los israelitas solían ser desobedientes. Hoy en día, cuando Dios habita en nuestro interior pero no contamos con señales tan visibles de Su presencia, podría resultar fácil decir: «Si al menos viera más milagros, sería más obediente». Pues bien, los israelitas vieron muchos milagros, pero aun así fueron desobedientes. Además, muchas de las personas que formaban parte de las multitudes que más tarde siguieron a Jesús no acabaron siguiéndole. Por lo tanto, ni siquiera las señales sobrenaturales por sí solas son suficientes para convencer a algunas personas.


P: En Números 10:30-31, ¿por qué pidió Moisés a Hobab que guiara a los israelitas, si en Números 10:34 y Éxodo 13:21-22 se dice que Dios los guiaba mediante una nube y una columna de fuego?

R: Una respuesta podría ser que, tal vez, Moisés simplemente se equivocó al pensar que Hobab sería necesario, ya que Dios los guiaba. Sin embargo, es probable que esto no sea correcto; incluso con Dios guiándolos, Hobab habría seguido siendo útil.

Éxodo 13:21-22 y Números 10:34 indican que el propósito de la nube y la columna de fuego era indicarles cuándo debían ponerse en marcha, proporcionarles luz para sus viajes nocturnos y guiarlos en su camino.

En Números 10:30-31, a Hobab no se le pidió que les indicara adónde debían viajar, sino que les indicara dónde acampar, que fuera sus ojos en el desierto.

Hoy en día, algunas personas pueden confiar únicamente en el juicio humano y no recurrir a Dios. Otras pueden recurrir a Dios en busca de orientación y desdeñar toda ayuda humana. Debemos dejarnos guiar por Dios, pero también debemos reconocer que, en ocasiones, Dios, en su providencia, pone a nuestra disposición a personas que nos brindan ayuda y sabios consejos.


P: En Números 10:33, ¿se encontraba el arca delante del campamento o en medio de él, tal y como indica Números 2:17?

R: Cada una de las tribus tenía su propio campamento, orientado hacia el centro. Por lo tanto, el arca se encontraba en el centro, frente a la entrada del campamento de cada tribu (excepto el de los levitas, que estaba en el centro).


P: En Números 11:4-6, el pueblo sentía un fuerte antojo de carne y comenzó a quejarse. Me pregunto: ¿no podrían haber sacrificado algunos corderos y haberlos consumido como carne? En el versículo 22, Moisés incluso pregunta a Dios si se deberían sacrificar los animales para proporcionar alimento a toda la nación. Sé que Moisés habló movido por la frustración, pero tal vez se podrían haber sacrificado corderos solo para aquellos que sentían ese intenso antojo. Según tengo entendido, al pueblo se le permitía comer corderos, vacas, etc., y en aquel momento sí tenían acceso a esos animales, ya que tenían que sacrificarlos como ofrendas por la culpa, ofrendas de expiación, etc., mientras estaban en el desierto. ¿Es correcta mi interpretación de aquel periodo? ¿No podrían haber sacrificado parte del ganado en lugar de quejarse de Dios? No creo que Moisés les hubiera denegado su petición. Agradecería sus opiniones y cualquier aclaración que pueda aportar.

R: Aunque no conocemos todos los detalles, podemos hacer algunas observaciones sobre su situación. En cuanto al clima, esa región del mundo era algo más lluviosa en el pasado que en la actualidad. Pero, aun así, seguía siendo un desierto árido. Moisés indicó en Números 11:21-22 que la tierra no habría podido sustentar los rebaños y manadas necesarios para alimentar a todos. Tenían una necesidad legítima de más comida de la que la tierra y sus rebaños podían proporcionar, y Dios les proveyó con el maná. Estoy seguro de que complementaban el maná matando algunas ovejas y vacas. No dice que no comieran nada más que maná, sino solo que se quejaban como si ese fuera el caso. Pero se cansaron de la situación actual y, en lugar de pedirle respetuosamente a Dios lo que deseaban, dijeron de forma irrespetuosa: «¿Quién nos dará carne para comer? Recordamos el pescado que comíamos a voluntad en Egipto, junto con los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y el ajo. Pero ahora se nos ha quitado el apetito; ¡no hay nada más que ver que este maná!» (Núm. 11:4b-6 BSB).

Dios no se enfadó en Números 11:10 porque le pidieran algo, sino más bien por la forma en que lo hicieron. Ahí también hay una lección para nosotros. Cuando tenemos necesidades, y también deseos, está bien que se lo pidamos a Dios, pero debemos tener cuidado de hacerlo con respeto.


P: En Números 11:8, ¿tenía el maná sabor a pan hecho con aceite, o sabía a pan hecho con miel, como en Éxodo 16:31?

R: Ambas descripciones no son mutuamente excluyentes, sobre todo si se tiene en cuenta que el sabor a aceite sería más intenso después de cocinar el maná en aceite.


P: En Números 11:16, 25, ¿fue idea de Dios lo de los setenta ancianos, o fue idea de Jetro, tal y como se recoge en Éxodo 18:14-27?

R: En lugar de comunicarle directamente esta idea a Moisés, Dios sabía que Jetro vería esta solución y se la sugeriría a Moisés. Dado que se trataba de una buena idea que Moisés sabía que Dios aprobaba, Moisés hizo bien en seguirla, independientemente de que la hubiera oído primero de Jetro y no de Dios.

Este pequeño detalle de aquella época podría haberse omitido fácilmente en la Biblia, pero creo que se incluyó para enseñarnos una lección atemporal. Cuando sabemos que algo es correcto y que Dios quiere que lo hagamos, no importa si lo hemos oído directamente de Dios, de un cristiano o de un no cristiano.


P: En Números 11:24, dado que tenían que salir del campamento para llegar al Tabernáculo, ¿cómo podía estar el Tabernáculo dentro del campamento, tal y como se describe en Números 2?

R: El Tabernáculo rodeaba el arca; véase, por tanto, el análisis sobre Números 10:33.


P: En Números 11:27-29, ¿por qué se produjo esta situación con Eldad y Medad?

R: O bien no pudieron acudir, lo cual sería bastante comprensible, o bien no quisieron hacerlo, lo cual es más probable. Si se tratara de la desafortunada situación de que pudieran acudir pero no quisieran, esta situación sería similar a la de Jonás y Balaam. Consulte el análisis sobre Jonás para obtener más información.


P: En Números 11:31, ¿se amontonaban las codornices a tres pies del suelo, o volaban a tres pies por encima del suelo?

R: La palabra hebrea puede significar tanto «sobre» como «por encima». En ¿Puede la arqueología demostrar la veracidad del Antiguo Testamento?, p. 30, se afirma que, en la actualidad, en ocasiones enjambres de codornices vuelan a unos pocos pies por encima del suelo y son capturadas con redes.


P: En Números 11:31-34, ¿por qué castigó Dios a los israelitas por comer las codornices que Él mismo les acababa de proporcionar?

R: Casi todo el pueblo estaba más preocupado por comer carne que por seguir a Dios, quien podía proporcionarles carne. Por ello, Dios les dio toda la carne que deseaban y mató a algunos de ellos como ejemplo para los demás. Aunque la muerte podría haber sido consecuencia de una intoxicación alimentaria, no lo sabemos con certeza.

Cada primavera se producía una migración de codornices desde África a través del mar Rojo. Si un fuerte viento las empujaba hacia el este, las codornices sobrevolaban la península del Sinaí.


P: En Números 11:31-34, ¿por qué castigó Dios a los israelitas por quejarse, si no los castigó cuando se quejaron el año anterior, en Éxodo 16:11-18?

R: Aunque las Escrituras no lo dicen, podemos observar una combinación de cuatro razones.

1. La desobediencia repetida y continuada es más grave que la desobediencia cometida por primera vez.

2. Es probable que la segunda vez fuera algo más que una simple queja. También supuso un desafío a la bondad y la provisión de Dios.

3. Algunos consideran significativo que esto ocurriera después del pacto en el monte Sinaí, mientras que Éxodo 16:11-18 tuvo lugar antes de que tuvieran la Ley del Pacto mosaico. Véase «735 Baffling Bible Questions Answered», p. 73, para más información al respecto.

4. Las quejas no se debían únicamente a la falta de fe, pues Dios les había provisto el año anterior. El lugar recibió el nombre de Kibrot-hattaavá, que significa «tumbas del deseo», porque el problema central era el deseo de ser satisfechos al margen de Dios. Hoy en día, las personas pueden descarriarse, incluso hasta la muerte, al ansiar la satisfacción, la paz o las emociones que no provienen de Dios y, en efecto, al decirle a Dios que desprecian lo que Él les ha proporcionado.


P: En Números 12:1-6, ¿por qué se casó Moisés [supuestamente] con una mujer egipcia, cuando Éxodo 34:16 y 1 Reyes 11:2 dicen que no debían casarse con personas de otras naciones? (Un musulmán afirmó esto).

R: Ella no era de Egipto (Mizraim), sino cusita. 1 Reyes 11:2 menciona la prohibición de casarse con personas de ciertas naciones, pero no con los cusitas, y la Ley se entregó después de que Moisés se casara con la cusita. En cualquier caso, Éxodo 34:11, 16 menciona que no se deben contraer matrimonios mixtos con los pueblos cananeos, que, de nuevo, no son cusitas. En Números 12:1-6, cuando Miriam y Aarón se opusieron a que Moisés se casara con una cusita (no una egipcia ni una mizraimita, sino una cusita), me resulta algo desconcertante cómo este musulmán pensó que esto demostraba que las normas de Dios no se aplican a los favoritos de Dios, los hombres.


P: En Números 12:1, ¿hizo bien Moisés al casarse con una etíope (cusita) no israelita?

R: Aunque aún no se había dado la ley de casarse únicamente con un creyente, podemos suponer que ella creía, pues ¿por qué otra razón querría pasar su vida vagando por el desierto? Siendo así, es solo el hombre, y no Dios, quien restringe el matrimonio entre las personas por motivos de raza.


P: En Números 12:1, ¿podría la mujer «etíope» haber sido en realidad una árabe, dado que la palabra hebrea es «cushí»?

R: La Guía de Asimov de la Biblia, págs. 167-168, menciona esta posibilidad. No he encontrado ninguna tribu árabe de aquella época con ese nombre. Sin embargo, existía una tribu mesopotámica con ese nombre, y tal vez a ella se refiriera Isaac Asimov.

Aunque existe una remota posibilidad de que la mujer procediera de esa tribu bastante lejana (al este de Babilonia), es más probable que fuera de Etiopía, y «cusita» sería el término que nos indicaría precisamente eso.


P: En Números 12:1, ¿podría esta mujer «cusita» haber sido Séfora, tal y como sugiere la *Guía de Asimov sobre la Biblia*, p. 168?

R: Lo más probable es que no, ya que Séfora procedía de la tribu de los madianitas, y no de los cusitas. Sin embargo, si se aceptaba a algunas personas de piel oscura como parte de los madianitas, es posible que Séfora fuera de piel oscura y, por lo tanto, se la llamara «cusita».

Incluso si Séfora tuviera la piel oscura, lo más probable es que no fuera la mujer mencionada en Números 12:1, ya que Moisés se había casado con Séfora antes de sacar a los israelitas de Egipto.


P: En Números 12:3, ¿por qué escribiría Moisés que era un hombre humilde?

R: Este versículo fue escrito (por alguien) para explicar por qué Moisés no hizo ningún esfuerzo por defenderse en esta ocasión. La obra de Haley *Alleged Discrepancies of the Bible* (p. 248) sostiene que este versículo fue redactado por Moisés para explicar de forma objetiva por qué no se defendió. Otros ejemplos en la literatura antigua de personas que han escrito sobre sí mismas en tercera persona son Julio César (La guerra de Alejandría, 75), Pablo de Tarso (2 Corintios 11:5; 12:11-12), probablemente Juan y, muy probablemente, Marcos.

Sin embargo, muchos otros cristianos creen que es mucho más probable que esto fuera escrito en la época de Moisés, por un escriba bajo la supervisión de Moisés.


P: En Números 12:14, ¿por qué un padre escupiría jamás a su hija en la cara?

R: Esto ni ordena ni fomenta tal cosa. Especialmente en Oriente Medio, escupir a alguien es una forma de mostrar desprecio. Este versículo indica que el hecho de que un padre escupiera en la cara de su hija demostraría lo despreciables que el padre consideraba las acciones de su hija. Dios no está diciendo a los padres que hagan eso, sino que le está explicando a Moisés que, desde Su punto de vista, las críticas de Miriam hacia Moisés eran igual de graves.


P: En Números 13:3, ¿procedían los doce espías de Parán o de Cades-Barnea, tal y como indica Números 20:1?

R: Esta pregunta es similar a la siguiente: ¿vive el gobernador de California en California o en Sacramento (la capital de California)? Del mismo modo, Cades-Barnea era un lugar situado en el desierto de Parán.


P: En Números 13:16, ¿cómo pudo Moisés cambiar el nombre de Oseas por el de Josué, si ya se hacía referencia a Josué como tal en Éxodo 17:9 y 24:13?

R: Los acontecimientos de Éxodo 17 tuvieron lugar antes de que Josué recibiera su nuevo nombre. Sin embargo, es evidente que Moisés o sus escribas redactaron Éxodo 17 después de que Josué recibiera su nuevo nombre. Era preferible utilizar el nuevo nombre en Números 13:16, ya que tanto los lectores de entonces como los de hoy estarían más familiarizados con el nuevo nombre que con el antiguo. Como ejemplo similar en el Nuevo Testamento, Mateo se refiere a Simón como Simón Pedro tres veces, y como Pedro otras tres veces, antes de que Jesús le llamara Pedro.

P: En Números 13:32, ¿cómo podía Canaán «devorar a sus habitantes», si era una tierra tan buena como se describe en Números 13:27?

R: Esta paradoja no supuso ningún problema para los israelitas, y tampoco debería suponerlo para nadie más. La tierra era fértil; sin embargo, el pueblo que la habitaba era belicoso y violento.


P: En Números 13:33, ¿cómo pudieron los espías israelitas afirmar que vieron a los nefilim, si estos habían perecido en el diluvio de Génesis 6?

R: Solo dijeron que habían visto a los nefilim, y lo que dice la gente no siempre es cierto. O bien:

1. Lo dijeron en sentido metafórico.

2. Confundieron a hombres de gran estatura con nefilim.

3. Los espías que hablaron no estaban diciendo la verdad, sino que exageraban.


P: En Números 14:15, ¿por qué se planteaba Dios matar a todos los israelitas?

R: El Dios omnisciente sabía que no iba a matar a todos los israelitas. Dios amenazó con matarlos porque quería hacerles ver lo peligrosamente que estaban viviendo. La obediencia a Dios no es algo que deba tomarse a la ligera. En ese momento, Dios habría sido justo al descargar Su ira sobre ellos, y quería que fueran conscientes de que, en ese momento, seguían vivos gracias a Su misericordia, no porque se lo merecieran.


P: En Números 14:18, ¿castiga Dios a los hijos por los pecados de sus padres?

R: Los hijos no son culpables de los pecados de sus padres (Ezequiel 18:4, 17-20). Sin embargo, la Biblia, desde los tiempos de Abel en adelante, muestra que las personas sufren consecuencias en esta vida por pecados de los que no son culpables. Además, a medida que los hijos crecen, pueden elegir si participar o no en los pecados que vieron cometer a sus padres desde que eran pequeños.


P: En Números 14:20-23, 29, dado que Dios perdonó al pueblo, ¿por qué no les permitió entrar en la Tierra Prometida?

R: Dios puede perdonar a las personas por sus pecados, pero aun así disciplinarlas, tanto por su propio bien como para que sirvan de ejemplo a los demás.


P: En Números 14:31-34, ¿cómo les dice a sus hijos, o a otras personas que siguen su ejemplo, que se aseguren de no imitar lo que usted hizo en el pasado cuando cometió un grave error?

R: En primer lugar, es imprescindible que se lo diga; de lo contrario, tenderán a pensar que, si a usted le salió bien, no es tan grave que ellos también lo hagan. En segundo lugar, no es necesario entrar en todos los detalles del pecado, sobre todo si eso pudiera incitarles a hacer lo mismo. Es posible que las personas quieran entrar en más detalles para justificar, o justificar parcialmente, lo que hicieron, y usted no debe permitirlo. Por último, haga hincapié en que, cuando pecan, ya sea de esa forma o de otras, pueden arrepentirse y seguir adelante, aunque haya casos en los que, metafóricamente hablando, puedan haber perdido la oportunidad de entrar ellos mismos en la Tierra Prometida.


P: En Números 14:34, ¿por qué consideró Dios que un día de exploración equivalía a un año de castigo?

R: La Escritura no lo dice. Sin embargo, un retraso de cuarenta días por cuarenta días de desobediencia unánime parecería muy leve. A veces, si las personas se empeñan en permanecer en la misma situación y rechazan avanzar para servir a Dios, parece adecuado que se queden así.


P: En Números 14:34-35, dado que todos los adultos, salvo dos, murieron en el desierto durante ese período de cuarenta años, ¿dónde se encuentran hoy todos sus huesos?

R: Si no enterraron los cuerpos a gran profundidad, los cadáveres se habrían descompuesto o habrían sido devorados por animales salvajes.


P: En Números 15:5, 10, dado que beber vino es [supuestamente] malo, ¿por qué se ofrecía vino a Dios?

R: Ningún versículo del Antiguo ni del Nuevo Testamento dice que beber vino sea incorrecto. Sin embargo, muchos versículos enseñan que emborracharse es incorrecto. Consulte el análisis sobre 1 Timoteo 5:23 para obtener más información.


P: En Números 15:16, ¿por qué existe una misma ley tanto para los israelitas como para los no israelitas que habitaban en la tierra?

R: No existía discriminación en los tribunales. Las leyes relativas al asesinato, el robo, el falso testimonio, etc., eran las mismas tanto para los israelitas como para los no israelitas. El testimonio de un no israelita tenía el mismo valor que el de un israelita, y el testimonio de una mujer era igual al de un hombre, a diferencia de lo que ocurre en muchos países musulmanes. Sin embargo, es cierto que los no israelitas que vivían en Israel tenían que respetar algunas de las leyes religiosas, pero no estaban obligados a ofrecer sacrificios.


P: En Números 15:32-36, ¿por qué se ejecutó a un hombre por recoger leña en sábado?

R: Recoger leña estaba permitido el resto de días. Sin embargo, sus acciones en ese momento demostraban un desprecio absoluto por la ley de Dios. Fue la muestra de una actitud de desprecio, y no el hecho de recoger leña, por lo que el hombre fue apedreado.


P: En Números 15:35-36, ¿qué tiene de inusual este pasaje?

R: Está estructurado como un quiasmo hebreo.

- Y el Señor dijo a Moisés:

- - «Sin duda, ese hombre debe ser condenado a muerte.

- - - Toda la congregación deberá apedrearlo fuera del campamento».

- - - Así pues, toda la congregación llevó al hombre fuera del campamento y

- - lo apedreó hasta matarlo,

- tal y como el Señor había ordenado a Moisés.


P: En Números 16:6-7, ¿por qué les dijo Moisés que pusieran fuego en sus incensarios, si sabía lo que les había ocurrido a Nadab y Abiú?

R: Sabían lo que les había ocurrido a Nadab y Abiú tan bien como Moisés. Lo hicieron de todos modos porque estaban decididos a oponerse a Moisés. Quizá Moisés no estuviera siendo ni amable ni desagradable con ellos, pero si querían adorar a Dios a su manera, Moisés les dijo que lo hicieran, y que verían lo que Dios haría.


P: En Números 16:13-14, ¿qué hay de la queja de Datán y Abiram? Dios les prometió que entrarían en la tierra de la leche y la miel, pero Números 14:29-34 dejó claro que, después de todo, Dios nunca los llevaría allí, sino solo a sus hijos.

R: Sin duda, el pueblo entendió que la promesa significaba que los israelitas irían a la Tierra Prometida, y no necesariamente que cada persona presente viviría para entrar en ella. Dios no dijo que fuera a obligar a nadie a entrar en la Tierra Prometida. Cuando se negaron a entrar, Dios castigó su rebelión abierta respetando de forma permanente la decisión del pueblo que se había rebelado.

Si usted decide voluntariamente rebelarse contra Dios, es posible que más adelante Él le conceda un corazón arrepentido para que acuda a Él. Por otra parte, puede que Dios no lo haga, y no está obligado a ello.


P: En Números 16:31, ¿fueron Coré y sus 250 seguidores tragados por la tierra, o los 250 seguidores murieron quemados en Números 16:35?

R: Números 16:31 muestra que la tierra se tragó a Coré, Datán, Abiram y sus familias. Números 16:35 muestra que el fuego consumió a los otros 250 hombres que no eran parientes de Coré.


P: En Números 16:31-35, ¿en qué sentido fue justo que la tierra se tragara incluso a los más pequeños (Números 16:27) de Coré, Datán y Abiram?

R: Fue justo porque Dios tiene el derecho de asignar a cada individuo la duración de vida que Él elija, y no se ha obligado a sí mismo a conceder a todos la misma duración de vida. Esto es muy similar a la pregunta de por qué Dios mandó matar incluso a los niños cananeos. Véase el análisis sobre Josué 6:21 para conocer la respuesta.


P: En Números 16:32, ¿murieron todos los hombres de Coré, o solo algunos, como se indica en Números 26:11?

R: Todos los hombres de Coré que siguieron a Coré fueron ejecutados, pero aquellos que no lo hicieron no lo fueron. Números 26:11 muestra claramente que algunos de los descendientes de Coré no se rebelaron y no fueron ejecutados. De hecho, el profeta Samuel descendía de Coré (1 Crónicas 6:22-28).


P: En Números 16:37-38, ¿cómo se santificaron los incensarios de los hombres rebeldes?

R: Números 16:39-40 explica por qué Dios decidió designarlos para que fueran recordados como santos.

Origen: Se ofreció a Dios.

Uso: El bronce se utilizó para revestir el altar.

Recordatorio: Debía ser una señal de que los israelitas no intentarían acercarse a Dios por su cuenta.

No hay indicios de que aquellos 250 hombres hubieran cometido más maldades que cualquier otra persona. Sin embargo, pensaban que podían acercarse a Dios a su manera, y no a la manera de Dios, basándose en su propia justicia en lugar de a través de los sacrificios que Dios exigía. Hoy en día, la gente sigue intentando cosas similares.


P: En Números 16:45-47, ¿por qué comenzó Dios a matar a todos los israelitas?

R: Toda la comunidad se quejaba contra Moisés y Aarón. Aunque la acción de Dios protegió a Moisés y a Aarón, Dios también podría haberlos protegido de otras maneras. El propósito principal por el que Dios envió aquella plaga de rapidez sobrenatural parece ser la disciplina, para enseñar a los israelitas a no endurecer sus corazones en rebelión contra Dios.


P: Puesto que Números 17:5 dice que Dios utilizó la vara de Aarón para detener las murmuraciones de los israelitas, ¿cómo es posible que siguieran murmurando en Números 20:2-5?

R: El milagro de la vara de Aarón tuvo el efecto a corto plazo de acallar sus murmuraciones en Números 17. De hecho, los israelitas casi llegaron al extremo opuesto en Números 17:12-13.

Cuando más tarde los israelitas murmuraron en Números 20, se utilizó la misma vara (Números 20:8-9) para poner fin a las murmuraciones en ese momento.

Lamentablemente, el milagro externo de la vara de Aarón no cambió el corazón de las personas en su interior, y no pudo detener de forma permanente las quejas.


P: En Números 17:8-10, ¿cómo pudo una rama cortada florecer y dar almendras, si la madera de almendro no tiene esa propiedad?

R: Dios, que hizo que las plantas pudieran crecer y producir semillas, hizo que esto sucediera de forma milagrosa.


P: En Números 18:1-2, ¿por qué Dios hizo a estas personas, y a sus hijos, responsables de sus cosas?

R: La casa ancestral de Aarón es la tribu de Leví, por lo que esto significa que los levitas, incluidos Aarón y sus hijos, eran responsables de las infracciones cometidas contra el tabernáculo. Solo Aarón, sus hijos y sus descendientes eran responsables de las infracciones cometidas contra el sacerdocio.

Estas personas no solo debían rendir cuentas por lo que hacían personalmente, sino que también eran responsables de las infracciones contra el santuario y el sacerdocio. Nadie podía acercarse al Tabernáculo sin su permiso, por lo que, si eran negligentes en la vigilancia del Tabernáculo y otros lo profanaban, también serían responsables de su propia negligencia.


P: En Números 18:2, ¿qué tiene de inusual este versículo?

R: Números 18:2 es un juego de palabras, en el que «se unirán a ustedes» (weyillawu) es un juego de palabras con «levita» (lewi). Por lo tanto, una lectura muy literal sería: «la tribu de Leví… se “levi” con ustedes».


P: En Números 19:8, ¿por qué el sacerdote quedó impuro hasta la tarde, si estaba obedeciendo a Dios en lo relativo al sacrificio de la vaca roja?

R: Aquí se presenta una situación interesante en la que un sacerdote, al cumplir obedientemente la voluntad de Dios, queda impuro. No se dice que el sacerdote pecara, ni que Dios estuviera descontento con él, sino únicamente que estaba impuro y no podía acercarse a las cosas sagradas durante un tiempo. Por lo tanto, existe una clara distinción entre la impureza ceremonial y la culpa personal.

Cuando Jesús murió en la cruz, quedó impuro durante un tiempo a los ojos de Dios Padre. Esto lo hizo con obediencia para cargar sobre sí mismo el castigo por nuestros pecados. Jesús no era pecador, y Satanás no «entró en Jesús», como enseñan algunos miembros de sectas; más bien, Jesús simplemente quedó impuro.


P: En Números 20:1, ¿se encontraba Cades en el desierto de Zin, o en el desierto de Parán, tal y como dice Números 13:26?

R: La península del Sinaí contaba con cuatro regiones desérticas:

El desierto de Shur, al noroeste, delimitado por Egipto al oeste, el río de Egipto al este y Elim al sur. Génesis 16:7; 20:1; 25:18; Éxodo 15:22; 1 Samuel 15:7; 27:8

El desierto de Sin, al suroeste. Se encontraba entre Elim [al norte] y el Sinaí [al este], según Éxodo 16:1. Éxodo 17:1 y Números 33:11, 12 también mencionan el desierto de Sin.

El desierto de Parán, al sureste. Limita con el desierto de Sin al noreste y con Cades al oeste. Génesis 21:21; Números 10:12; 12:16; 13:3, 26; Deuteronomio 1:1; 33:2; 1 Samuel 25:1; 1 Reyes 11:18.

El desierto de Zin, al noreste, que se extendía hasta el mar Muerto y el Arabá al este, y hasta la ciudad de Cades al oeste. Números 13:21; 20:1; 27:14; 33:36; 34:3, 4; Deuteronomio 32:51; Josué 15:1, 3

Cades se encontraba en la frontera entre el desierto de Parán y el desierto de Zin.


P: En Números 20:8, ¿debería traducirse el pronombre como «su», tal y como indica la Versión del Rey Jacobo, o como «su», al igual que en otras traducciones?

R: Desde el punto de vista gramatical, el pronombre hebreo puede traducirse correctamente tanto como «su» como «de él». Sin embargo, en este contexto probablemente debería ser «su», ya que a Moisés se le ordena que hable a la roca.


P: En Números 20:10-13, ¿por qué se enfadó Dios con Moisés, si este hizo lo que Dios le había ordenado?

R: Moisés hizo lo correcto, pero tuvo una actitud equivocada y la mostró ante los demás. En lugar de golpear la roca como un milagro que llamara la atención sobre la provisión misericordiosa de Dios, al parecer Moisés golpeó la roca como si estuviera enfadado, diciendo: «Escuchad ahora, rebeldes…».

Aquí hay una lección que debemos aprender. Si hacemos lo que Dios quiere, pero con una actitud equivocada, Dios tampoco se complace con lo que hacemos.


P: En Números 20:12, ¿se le prohibió a Moisés entrar en Canaán por incredulidad, por rebelión (Núm. 27:12-14), por transgresión (Dt. 32:51-52) o por palabras imprudentes (Sal. 106:32-33)? (Esta pregunta la formuló un ateo).

R: Solo hubo un incidente, en las aguas de Meribá, y los cuatro versículos describen la misma razón.

Números 20:12 dice que fue porque Moisés no creyó en Dios, para honrar a Dios ante los ojos de los israelitas.

Números 27:12-14 dice que Moisés se rebeló contra el mandato de Dios de reverenciarlo.

Deuteronomio 32:51 dice que Moisés pecó contra Dios, porque no le honró ante los israelitas.

El Salmo 106:32-33 dice que ellos (los israelitas) se rebelaron contra el Espíritu de Dios en las aguas de la contienda (Meribá), y por eso Moisés habló precipitadamente.

Todos los versículos transmiten un mensaje coherente. Los israelitas se enfrentaron a Moisés (Números 20:2-5, Salmo 106:33), y Moisés no confiaba en la provisión de Dios (Números 20:12). El hecho de que hablara a la ligera (Números 20:10; Salmo 106:33) supuso una falta de reverencia hacia Dios entre los israelitas (Números 20:12; 27:12-14; Deuteronomio 32:51).

No hay duda alguna sobre lo que ocurrió, y los tres últimos pasajes no son más que recordatorios de lo que cualquiera puede leer por sí mismo en Números 20.


P: En Números 20:16, ¿fue un ángel quien sacó a los israelitas de Egipto, o fue Dios mismo, según Éxodo 3:8?

R: Muchos versículos afirman que fue Dios quien los sacó de Egipto. Números 20:16 dice en hebreo que Dios envió a un ángel y [*] nos sacó de Egipto. El [*] no se menciona explícitamente en el versículo y podría referirse al ángel o a Dios mismo.

En realidad, no es necesario especificar el [*], ya que ambas interpretaciones son ciertas. Dios podría haber hecho que sus ángeles crearan la nube y la columna de fuego, y que enviaran el fuerte viento que partió el Mar Rojo. Dios mismo intervino al menos de dos maneras.

1. Los ángeles actuaban en completa obediencia a las órdenes de Dios.

2. Dios mismo también tenía una presencia localizada allí, lo que podría explicar la severidad del castigo por sus pecados.


P: En Números 20-24, ¿cuál es la evidencia extra-bíblica de que Balaam fue una persona real?

R: En 1967, en el valle del Jordán, en Beir Allah (o Deir ‘Alla), los arqueólogos encontraron un ejercicio de escritura de un escolar en el que se mencionaba tres veces a Balaam, hijo de Beor. La datación por radiocarbono situó este hallazgo en el 800/760 a. C. Se publicó por primera vez en 1976. Véase también J. Hoftijzer, «The Prophet Balaam in a 6th-century Aramaic Inscription», en *Biblical Archaeologist* 39 (1976), págs. 11-17, y Jo Ann Hackett, *The Balaam Text from Deir ‘Alla* (1984).

Consulte la teoría J.E.P.D. de Walter Kaiser, Jr., en *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 4, p. 759, o en *The NIV Study Bible*, p. 223, o escuche la cinta de John Ankerberg titulada *Exploding the J.E.P.D. Theory*, de Walter Kaiser, Jr.


P: En Números 21:6, 8, ¿en qué sentido eran «ardientes» estas serpientes?

R: Esto no significa necesariamente que brillaran o que fueran de un color rojo intenso. Más bien, significa que su mordedura se sentía como fuego.


P: En Números 21:9, ¿por qué tenían que mirar a la serpiente de bronce los israelitas tras ser mordidos, si esto parece idolatría?

R: Dios les ordenó que miraran a la serpiente de bronce colocada en un poste para que se recuperaran de la mordedura de serpiente. Sin embargo, en épocas posteriores, la gente convirtió esto en un ídolo, llamando a la serpiente de bronce con el nombre de Nehushtán. Debido a esta idolatría, Ezequías ordenó que se destruyera la serpiente en 2 Reyes 18:4.

El primer autor del que se tiene constancia que respondió a esta objeción fue Tertuliano en *Cinco libros contra Marción*, libro 2, cap. 22, p. 314 (207/208 d. C.). Anteriormente, la «Epístola de Bernabé» (h. 70-130 d. C.), cap. 12, p. 145, y la «Primera Apología de Justino Mártir» (150 d. C.), cap. 50, p. 183, también trataron este tema, pero al parecer no consideraron que hubiera ninguna dificultad que debatir.


P: En Números 21:14, ¿qué es «el Libro de las Guerras del Señor»?

R: Solo conocemos este libro por su mención en la Biblia. Al parecer, este libro era un relato histórico factual de dichos acontecimientos. No se menciona que fuera la palabra de Dios ni que debiera haber figurado en las Escrituras.


P: En Números 21:29 y Jeremías 48:46, ¿quién es Quemos?

R: Quemos era el ídolo de Moab. 2 Reyes 3:27 dice que se sacrificaban niños a Quemos.


P: En Números 22:1; 26:3; 31:12; 33:48; 34:15; 35:1 y 36:13, ¿qué tiene de inusual esta expresión?

R: La frase «el Jordán de Jericó» es una forma inusual de describir este río. Podría tratarse simplemente de una descripción de la ubicación del río Jordán, pero las notas al pie de la NIV indican que podría ser un nombre muy antiguo de dicho río.


P: En Números 22:5, ¿dispone de alguna prueba extra bíblica de la ciudad natal de Balaam, Petor?

R: Es posible. Una inscripción de Salmanasar II menciona una ciudad situada a orillas de los ríos Éufrates y Sagur, justo al oeste de Carquemis, llamada Pitru, y podría tratarse de Petor. La Guía de Asimov sobre la Biblia, p. 183, añade además que los egipcios la llamaban Pedru.


P: En Números 22:5-7, ¿era Balaam ante todo un verdadero profeta de Dios, que se dejó llevar por la codicia, o era ante todo un adivino pagano, a través del cual el Dios verdadero habló en esta situación?

R: Las Escrituras no lo dicen. Sin embargo, debido al mal consejo que dio más tarde, el corazón de Balaam ciertamente no estaba con Dios ni con su pueblo. Si podemos dar crédito al ejercicio escolar de 800/760 a. C. que se desenterró, parecería que Balaam era un adivino pagano a través del cual habló el Dios verdadero en aquella ocasión.


P: En Números 22:7, ¿cómo pudo Dios dar una profecía a alguien que practicaba la adivinación?

R: Dios puede conceder una profecía a quienquiera que Él desee. Las Escrituras no precisan si Balaam practicó primero la adivinación o si se le concedió primero la profecía; podría haber sido de cualquier manera.

Si Balaam intentó primero practicar la adivinación para dirigirse al Dios verdadero, Dios permitió lo que hizo por ignorancia y no lo corrigió en ese momento.

Si a Balaam se le concedió primero el don de la profecía y más tarde pecó al intentar «estimular y aumentar» su don profético mediante la adivinación, esto sería un ejemplo de que Dios no nos quita nuestros dones cuando pecamos. Un ejemplo algo similar es el de cuando Jesús sanó a diez leprosos en Lucas 17:12-17 y solo uno regresó para darle las gracias; Jesús preguntó dónde estaban los otros nueve, pero no les «dessanó» específicamente.


P: En Números 22:7, cuando Balaam utilizó la adivinación para maldecir a otros pueblos además de los israelitas, ¿llegaron a surtir efecto sus maldiciones?

R: Aunque las personas que pagaron a Balaam pensaban que las maldiciones podrían surtir efecto, las Escrituras no indican si realmente lo hicieron o no. Al menos en lo que respecta a Israel, Balaam sabía que sus maldiciones eran inútiles.

Consulte «Astrología y fenómenos psíquicos» para obtener más información sobre la opinión de que ninguna de las maldiciones de Balaam fue nunca efectiva, salvo como efecto placebo.


P: En Números 22:12-17, ¿por qué se enfadó tanto Dios con Balaam cuando le permitió ir?

R: Por dinero, Balaam quiso llegar lo más cerca posible de desobedecer a Dios. Tal y como se indica en *735 preguntas bíblicas desconcertantes respondidas*, págs. 74-75, Dios le concedió permiso, pero no le dio instrucciones. Aunque Balaam obedeció la orden de Dios de no maldecir a Israel, aconsejó a Balac cómo corromper moralmente a los israelitas y hacer que se ganaran el desagrado de Dios (Números 31:16; 25).


P: En Números 22:22-33, ¿por qué se enfadó Dios con Balaam, si aparentemente este le había obedecido?

R: La lectura de todo el capítulo resulta instructiva sobre el tipo de obediencia que Dios desea. Balaam nunca realizó ni una sola acción que desobedeciera directamente a Dios. Sin embargo, cuando llegaron los mensajeros, Balaam no les dijo que se marcharan ni que no deseaba ir con ellos porque eso no agradaría a Dios. En cambio, aunque Balaam sabía lo que Dios quería, dijo que deseaba ir con ellos, pero Dios se lo negó. Balaam intentó alejarse lo más posible de obedecer lo que Dios quería, sin desobedecerle directamente. Por eso Dios se enfadó con él.

Véase la *Enciclopedia de las dificultades bíblicas*, pág. 140, y especialmente *Las palabras difíciles de la Biblia*, págs. 166-168, para un análisis exhaustivo.


P: En Números 22:27-28, ¿resulta absurdo que un asno hable? (Así lo afirma un musulmán).

R: Si una persona creyera verdaderamente que Dios es Todopoderoso, sabría que Dios puede hacer cualquier cosa.

Es posible que el musulmán no sea consciente de lo que figura en sus propios hadices. «El Profeta solía situarse junto al tallo de una palmera datilera (mientras pronunciaba un sermón). Cuando le colocaron el púlpito, oímos que aquel tallo gemía como una camella preñada hasta que el Profeta bajó del púlpito y puso su mano sobre él». (Bujari, vol. 2, libro 13, cap. 24, n.º 41, p. 19). Ahora bien, no creo que eso sucediera, pero no rechazo que Dios Todopoderoso tuviera el poder de hacer que eso (o cualquier otra cosa) sucediera.


P: En Números 22:34, ¿obedeció Balaam a Dios al decir únicamente lo que Dios le había ordenado decir?

R: Según Números 22:38, Balaam sí obedeció en ese momento. Sin embargo, algún tiempo después dio un consejo malévolo (aunque acertado) sobre cómo alejar a los israelitas de Dios.


P: En Números 22:41, ¿es cierto que Baal, que significa «Señor», nunca fue el nombre de ningún dios concreto, tal y como afirma la escéptica *Guía de Asimov sobre la Biblia*, en la página 185?

R: Isaac Asimov está difundiendo información errónea en este caso. Aparte de la Biblia, la literatura ugarítica menciona un ídolo concreto llamado Baal, tal y como señala el Diccionario Wycliffe de Arqueología Bíblica, en la página 121. En la página 593, se menciona un texto concreto titulado «La epopeya de Baal».


P: En Números 23:10, ¿cómo es posible que la profecía de Balaam sobre morir como los justos no se cumpliera en absoluto?

R: Balaam aconsejó a los moabitas y a los madianitas que alejaran a los israelitas de Dios enviando a sus mujeres a mantener relaciones sexuales con ellos (Números 31:16). Los israelitas ejecutaron a Balaam según Números 31:8 y Josué 13:22.

Balaam no estaba afirmando un hecho profético, sino solo su deseo de morir como los justos. Su deseo no se cumplió debido a su propio pecado. Del mismo modo, las personas de hoy en día pueden albergar sinceramente buenos deseos, que no se hacen realidad por culpa propia.


P: En Números 23:24, ¿por qué profetizó Balaam que los israelitas serían como un león que bebía la sangre de su presa, si beber sangre está prohibido?

R: Los leones mataban animales impuros y bebían sangre. Ambas cosas estaban prohibidas para las personas, aunque no para los leones. La idea no era vivir como un león, sino que los israelitas fueran tan fuertes y feroces en la batalla como un león.


P: ¿Qué dice Números 23:19 sobre el concepto de Dios que constituye el núcleo del mormonismo (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), según el cual «como el hombre es, Dios fue una vez; como Dios es, el hombre puede llegar a ser»?

R: Contrariamente a la teología mormona, dice que

a) El Dios verdadero no es un ser humano.

(Un mormón podría decir que Dios ya no es un hombre, sino que solía serlo y ahora es un hombre glorificado. Sin embargo, nunca he oído a un mormón utilizar este argumento).

b) El Dios verdadero tampoco es hijo ni descendiente de un hombre, lo cual descarta la parte a).

Véase también 1 Samuel 15:29 y la siguiente pregunta.


P: En cuanto a Números 23:19, ¿cuáles son las respuestas mormonas?

R: Un hombre mormón con el que hablé parecía tener un gran respeto por la Biblia. Sin embargo, cuando le pedí que leyera este versículo, sin darle ninguna explicación, dijo: «Vaya, vaya, eso simplemente es incorrecto». No hablamos mucho más, pero sentí que había cumplido con mi deber. Le mostré la diferencia entre la Biblia y lo que el mormonismo le había enseñado, y ahora le tocaba a él tomar una decisión.

He hablado con más mormones de los que puedo recordar sobre este versículo, así como sobre 1 Samuel 15:29, y, con una sola excepción, ninguno de ellos supo dar una respuesta.

Sin embargo, un misionero mormón con el que hablé sí tenía una respuesta. Dijo que ese versículo significaba: «Dios no es el tipo de hombre que mienta, ni el tipo de hijo del hombre que se arrepienta».

Un par de observaciones al respecto:

1. Las palabras «tipo de» no aparecen en el hebreo.

2. La novedosa interpretación de «tipo de» era desconocida para todos y cada uno de los escritores judíos, cristianos e incluso heréticos hasta que surgió el mormonismo en el siglo XIX.

3. Dado que ningún creyente que hablara hebreo o griego entendería el versículo de esta manera, si esta fuera la interpretación correcta, se trataría de un «código secreto» comprensible únicamente para los mormones.

Tenga cuidado si, para que su teología sobreviva, tiene que interpretar una frase en una lengua extranjera de tal manera que no se pueda encontrar ningún hablante nativo de esa lengua que la entienda así.


P: En Números 23:19, ¿por qué deberíamos prestar atención a algo dicho por un hombre que practicaba la adivinación?

R: Aunque Balaam pecó gravemente más adelante, en ese momento, mientras pronunciaba estas palabras, Balaam estaba expresando las palabras que Dios puso en su boca (Números 23:16), y únicamente las palabras que Dios puso en su boca (Números 22:38).


P: En Números 23:19, ¿por qué se dice que Dios no se arrepiente ni cambia de opinión, cuando 1 Samuel 15:35 y Éxodo 32:14 afirman que sí lo hace? (Esto lo dijo un musulmán)

R: La voluntad revelada de Dios suele ser oportuna y condicional, y a veces se explica como una expresión antropomórfica.

Oportuna: Dios dijo a la generación rebelde que no iría con ellos. Todos murieron, y Dios fue con la generación siguiente.

Condicional: Muchas de las amenazas o promesas de Dios conllevan una condición explícita o implícita. Para ver algunos ejemplos de amenazas condicionales implícitas, consulte Jonás 3 y Génesis 20:3.

Antropomórficas: Dios, que está más allá del tiempo, ya sabía lo que harían y ya sabía lo que Él haría. Sin embargo, a veces resulta difícil para las personas percibir esto y, al mismo tiempo, comprender que las personas seguían teniendo una elección real. Sin duda, si Dios simplemente les hubiera dicho con certeza lo que harían y lo que Él haría, eso habría limitado su capacidad de elección.

Una persona no tiene por qué estar de acuerdo con el concepto de que Dios está más allá del tiempo, ni siquiera comprenderlo. No es necesario que reflexione sobre la atemporalidad para que Dios se comunique con ella de manera significativa. Dios se comunica con las personas en términos que todos pueden entender.


P: En Números 24:7, ¿cómo podía estar vivo Agag en ese momento, si Agag vivió en la época del rey Saúl, según 1 Samuel 15:8?

R: Hay dos respuestas posibles.

Dos reyes con el mismo nombre: No es raro que los reyes lleven el nombre de un rey anterior. Hay muchos ejemplos, como los reyes británicos llamados Enrique, los dos reyes del norte de Israel llamados Jeroboam, los dos reyes fenicios llamados Hiram y muchos faraones egipcios llamados Tutmosis y Ramsés. Por lo tanto, el Agag de la época de Saúl era un sucesor del Agag mencionado aquí. Por lo tanto, esta pregunta es como preguntar: «¿Cómo pudo Enrique [VIII] de Inglaterra ejecutar a sus esposas si Enrique [I] había fallecido siglos antes de que ellas nacieran?».

Agag, un título, como «faraón»: el Corpus Inscriptionum Semiticarum I 3196 fenicio menciona a un Agag en una época y un lugar distintos a los de estos dos Agag. No sabemos mucho sobre los amalecitas, y «Agag» podría haber sido un título para el gobernante de los amalecitas, al igual que «faraón» era un título para el gobernante de Egipto. El Comentario de Keil-Delitzsch sobre el Antiguo Testamento, vol. 1, p. 189, defiende esta opinión.


P: En Números 24:8 e Isaías 34:7, ¿por qué algunas traducciones al inglés lo mencionan como un unicornio?

R: Lo traducen incorrectamente. En Deuteronomio 33:17 se utiliza la misma palabra hebrea, y el animal tiene más de un cuerno.

Existe una especie de antílope en el desierto árabe, llamado órix, que, aunque tiene dos cuernos largos y rectos, estos están muy juntos, por lo que, visto de perfil, parece que solo tiene un cuerno. Es posible que de ahí provenga la fábula europea de los unicornios.

Véase Stephen Caesar, «Zoology in the Pentateuch: Three Alleged Errors», en *Science, Scholarship and Scripture*, en *The Christian News*, 2 de julio de 2001, p. 26. Véase también Hoch, E. (1979), «Reflections on Prehistoric Life at Umm an-Nar (Trucial Oman) Based on the Faunal Remains from the Third Millennium BC». En *South Asian Archaeology*, 1977. Y Harrison, D. L. y P. J. J. Bates (1991), «The Mammals of Arabia», 2.ª ed. Sevenoaks, Kent (Inglaterra): Harrison Zoological Museum.


P: En Números 24:17, ¿sobre quién se profetiza aquí?

R: Hay dos interpretaciones.

Inmediata: Se profetiza la destrucción inmediata de Moab y Edom, del rey David o de la tribu de Judá.

Mesianica: Probablemente se trate también de un presagio de Jesús, también de Judá, quien vendría a destruir a todos los ejércitos reunidos contra Él. Los esenios y otros también creían que se trataba de una profecía mesiánica. Simón bar Kosiba, quien lideró una revuelta contra los romanos entre los años 132 y 135 d. C., fue llamado «Bar Kochba», o «hijo de la estrella», a causa de este versículo.

Entre los autores que consideraban esto como algo mesiánico se encuentran Justino Mártir (que escribió entre los años 138 y 165 d. C. aproximadamente), Atanasio (296-373 d. C.) y los escritos judíos Targum Onkelos, Targum Jonatán y el Talmud de Jerusalén, Taanit 68:4; el Debarim Rabba (sección 1) y la Pesikta Sotarta 58:1. Entre los Rollos del Mar Muerto, el Documento de Damasco (CD 7:9-20) y el Rollo de la Guerra (1 QM:7).


P: En Números 24:24, ¿cómo pueden llegar barcos y afligir a Asur, si Asur era una ciudad sin salida al mar?

R: Números 24:24 dice «Asur», no las inmediaciones de la ciudad de «Asur». Tanto los fenicios como los griegos fueron una constante espina clavada para el Imperio asirio. Para que se haga una idea de la influencia de Fenicia, The New Bible Dictionary (1978), p. 1194, afirma que los fenicios llegaban incluso a comerciar con la India. Para más información sobre los fenicios, consulte la revista National Geographic de agosto de 1974, págs. 149-189.


P: En Números 25:1, ¿qué tiene de inusual la elección de las palabras en este pasaje?

R: Podría tratarse de un juego de palabras o de un doble sentido. Si bien «wayyahel» significa «comenzó», la raíz «halal» significa «contaminar, profanar o mancillar».


P: En Números 25:7-13, ¿por qué alabó Dios a Fineas por matar a Cozbi y a Zimri?

R: Hay cinco puntos que hay que tener en cuenta en la respuesta.

1. El pueblo estaba a punto de emprender una empresa de gran envergadura: la invasión de la Tierra Prometida. Fineas demostró que comprendía la gravedad de la santidad de Dios. De manera tortuosa, Balaam comprendió la importancia de la santidad. Por eso Balaam dio consejos eficaces para perjudicar a los israelitas. Sin embargo, Balaam fue asesinado junto con Cozbi y Zimri en Números 31:8.

2. Culpables de un delito capital por inmoralidad sexual.

3. Es posible (aunque no está demostrado) que esta inmoralidad pudiera estar relacionada con prácticas religiosas.

4. El delito resultaba aún más grave por haberse cometido de forma descarada y desafiante ante toda la asamblea.

5. Fineas no era un justiciero. Dado que el delito era un delito capital y Fineas ocupaba un cargo de autoridad como sacerdote, Fineas estaba aplicando la ley de Dios para los israelitas.


P: En Números 26:5-50; 57-62, ¿deberíamos estudiar estas genealogías, dado que 1 Timoteo 1:4 y Tito 3:9 dicen que no debemos dedicarnos a las genealogías?

R: Debemos respetar la palabra de Dios aunque no veamos la razón por la que Él quería que la leyéramos. Probablemente, estas genealogías significaban mucho para los judíos del Antiguo Testamento que las leían. Sin embargo, no obtenemos la misma cantidad de sabiduría, corrección y ánimo que obtenemos de otros tipos de versículos bíblicos. 1 Timoteo 1:4 dice que no debemos dedicarnos a genealogías interminables.


P: En Números 26:14-18 y Números 1, ¿cómo es posible que la tribu de Simeón perdiera aproximadamente el 60 % de sus miembros?

R: La mayoría de las tribus perdieron algunos miembros, ya que el total pasó de 603 550 a 601 730. Sin embargo, la tribu de Simeón pasó de 59 300 a 22 200, tal y como señala la *Guía de Asimov a la Biblia*, p. 166. El Diccionario bíblico de Wycliffe, en la página 1592, también menciona este hecho y señala que una razón probable es que muchos de ellos pudieran haber sido ejecutados junto con su líder, Zimri, durante el incidente de Baal de Peor, descrito en Números 25:1-15.


P: En Números 26:51, ¿cómo es posible que esta cifra, 601 730, sea casi la misma (un 0,3 % menos) que los 603 550 hombres del censo realizado más de cuarenta años antes, en Números 2:32?

R: Las Escrituras no explican por qué estas cifras son tan similares, pero se pueden apreciar dos razones concurrentes:

Humana: El vagar por el desierto, las batallas y las plagas pasaron factura a los israelitas, por lo que su población no creció.

Divina: Si el número hubiera sido mayor, podrían haber pensado que los cuarenta años adicionales de deambulación eran algo positivo, ya que contaban con más guerreros. Si el número hubiera sido mucho menor, entonces o bien Dios había proporcionado más soldados de los necesarios la primera vez, o bien ellos disponían de muy pocos soldados para luchar. El hecho de que las cifras sean prácticamente idénticas refleja que su desobediencia y su castigo no les beneficiaron ni les perjudicaron en lo que respecta al número de guerreros.


P: En Números 27:5, ¿por qué tuvo Moisés que consultar al Señor en lugar de resolver su reclamación de forma razonable?

R: Aunque no conocemos este caso concreto, existen al menos cuatro razones generales por las que es bueno orar y acudir al Señor.

1. Quizás Moisés ya consideraba que debían recibir una herencia, pero aun así oró porque era consciente de que era falible y de que podía equivocarse.

2. Otras personas tienen concepciones diferentes sobre la herencia de las mujeres. Por ejemplo, en el islam, las hijas solo reciben la mitad de la herencia de los hijos, según la sura 4:11. En algunas culturas, las mujeres ni siquiera podían heredar.

3. Existía un precedente: Job concedió una herencia a sus hijas (Job 42:15). A veces, alguien como Moisés puede tener ya la idea correcta, pero aún así necesita la guía de Dios para algunos detalles. Por ejemplo, aunque las hijas de Zelofejad y sus descendientes heredaron la tierra para siempre, tuvieron que casarse dentro de la tribu, según Números 36:6-9.

4. Aunque Moisés ya supiera exactamente qué hacer, conociera con precisión todos los detalles y fuera consciente de que disponía de esa información, acudir al Señor en oración y esperar una respuesta no solo era honrar a Dios y reconocer que Él sabía más que él, sino que también demostraba a quienes pudieran tener opiniones diferentes que Moisés no había tomado una decisión precipitada.


P: En Números 28, ¿cuál es el resumen de los sacrificios que Dios ordenó?

R: Había sacrificios motivados por acontecimientos y circunstancias, y sacrificios en un momento determinado. Números 28 trata de los sacrificios en un momento determinado. Son los siguientes:

Diarios: (Éxodo 29:38-42; Números 28:3-8)

Semanales: (Levítico 23:3; Números 28:9-10)

Mensuales, en la luna nueva: (Números 28:11-15)

Panes sin levadura y Pascua (Levítico 23:4-14; Números 28:16-25; Deuteronomio 16:1-8)

Fiesta de las Semanas (Pentecostés) (Levítico 23:15-21; Números 28:26-31; Deuteronomio 16:9-12)

Fiesta de las Trompetas (Levítico 23:23-25; Números 29:1-6)

Día de la Expiación (Levítico 16:1-28; 23:26-32; Números 29:7-11)

Fiesta de los Tabernáculos (Levítico 23:33-39, 43; Números 29:12-38; Deuteronomio 16:13-17)

Consulte *The Bible Knowledge Commentary: Old Testament*, p. 248, donde encontrará un cuadro con información muy detallada sobre las ofrendas del calendario.


P: En Números 30:1-15, ¿por qué estableció Dios estas normas relativas a los votos, si siglos más tarde Santiago 5:12 dice que no se debe jurar en absoluto?

R: Santiago 5:12 se refiere a prestar juramento, no a hacer cualquier tipo de promesa. Números 30:1-15 es más general, ya que se refiere a hacer una promesa, ya sea prestando juramento o no.


P: En Números 30:3-16, ¿por qué se dice que el voto de una mujer puede ser anulado por su padre o su marido? (Esta pregunta la formuló un musulmán).

R: Los votos de las mujeres casadas, así como los de las que aún no lo estaban (y que, presumiblemente, vivían en casa de sus padres), podían ser anulados por su marido o su padre, respectivamente. En el mundo antiguo, el marido o el padre era el principal responsable de obtener ingresos, y un voto podía suponer un gran gasto económico. Sin embargo, tal y como se indica en la página 75 de *735 preguntas bíblicas desconcertantes respondidas*: «Es importante señalar que a una viuda o a una mujer divorciada, que se mantenía por sí misma, no se le imponía tal restricción. Por lo tanto, esta norma relativa a los votos no constituía en modo alguno un menosprecio hacia las mujeres. Por el contrario, simplemente reflejaba las realidades económicas de la época y la participación solícita de Dios en cada detalle de la vida de su pueblo».

Esto sí que pone de manifiesto la autoridad del padre en la familia y la del marido sobre la esposa. A los musulmanes en general (con la excepción de este) no les supondría ningún problema. Puesto que ha querido sacar este tema a colación, le invitamos a que explique lo siguiente en el Islam.

Una esposa no puede ayunar (de forma supererogatoria) ni permitir que alguien entre en su hogar sin el permiso de su marido. Abu Dawud, vol. 2, n.º 2452 y 2453, págs. 677-678. («Supererogatorio» significa «más allá de lo exigido»).

Fuera del Ramadán, una esposa solo puede ayunar con el permiso de su marido. Ibn-i-Majah, vol. 3, n.º 1761-1762, p. 62

Mahoma no reprendió a un marido que golpeó a su esposa por rezar y ayunar más de lo obligatorio. Abu Dawud, vol. 2, n.º 2453, págs. 677-678

Los hombres indican a sus esposas cuándo deben bañarse. «Si alguien hace que (su esposa) se lave y él mismo se lava el viernes, sale temprano (para la oración del viernes), asiste al sermón desde el principio, caminando, sin montar en ningún medio de transporte, toma asiento cerca del imán, escucha con atención y no se entrega a charlas ociosas, obtendrá la recompensa de un año de ayuno y de oraciones nocturnas por cada paso que dé». Abu Dawud, vol. 1, n.º 345, p. 91. No se menciona explícitamente ninguna recompensa para la esposa.

Una mujer no debe hacer un regalo con los bienes comunes que comparte con su marido. Abu Dawud, vol. 2, n.º 3539, p. 1006. Esto se debe, en general, a que la mujer carece de sabiduría e inteligencia. Abu Dawud, vol. 2, nota al pie 2991, p. 1006.

Una esposa no puede hacer un regalo sin el consentimiento de su marido. Ibn-i-Majah, vol. 3, n.º 2388, p. 423


P: En Números 31:1-24, ¿fue la guerra contra los madianitas una historia ficticia para encubrir una guerra inconclusa contra los moabitas, tal y como afirma la *Guía de Asimov a la Biblia*, p. 190?

R: Los israelitas lucharon contra los madianitas a causa de los incidentes descritos en Números 22:4 y 25:14-18. Como es habitual en él, Asimov no aporta ninguna prueba que respalde su afirmación. Sin embargo, el sentido común sugiere que, si un pueblo antiguo convivió cerca de otra nación durante muchos años, o bien se harían amigos o bien mantendrían algunas batallas entre ellos. Los israelitas y los madianitas nunca llegaron a ser amigos.


P: En Números 31:1-24, ¿por qué un Dios justo y bueno ordenó a los israelitas que aniquilaran a los madianitas?

R: Los israelitas lucharon contra los madianitas a causa de los incidentes descritos en Números 22:4 y 25:14-18.

Dios es santo, y destruir el mal es coherente con su justicia, bondad y santidad. Los madianitas descendían de Abraham, según Génesis 25:1-4. Sus antepasados no solo conocían al Dios de Abraham y dejaron de seguirlo, sino que tentaron deliberadamente a los hombres israelitas para que pecaran.

Es posible que otros pueblos de otras partes del mundo fueran tan malvados como los madianitas y, sin embargo, no fueran aniquilados de inmediato. No obstante, los madianitas sabían más, ya que descendían de Abraham, y a mayor conocimiento corresponde mayor responsabilidad. (Véanse Romanos 4:15; 5:12; ~Juan 9:41). Además, Dios es justo, pero no es necesariamente equitativo en esta vida. Dios pondrá todo en orden en el día del juicio, pero hasta entonces algunas personas son aniquiladas cuando deberían haber sido perdonadas, y otras que deberían haber sido aniquiladas se salvan, por un tiempo.


P: En Números 31:16, ¿fortaleció el recuerdo del incidente de Peor la postura de los yahvistas posteriores contra los matrimonios mixtos con extranjeros?

R: Asimov da por sentado que el Antiguo Testamento no procede de Dios. Intenta interpretar en él una lucha política entre quienes se oponían a los matrimonios mixtos y quienes los defendían.

Si bien en el Antiguo Testamento hubo conflictos entre los israelitas que se tomaban en serio el cumplimiento de la Ley de Dios y aquellos que no lo hacían, la fecha temprana de redacción del Génesis es anterior a los supuestos grupos políticos que Asimov intenta crear.


P: En Números 31:17, ¿por qué se mató a los niños madianitas?

R: Esto es muy similar a la pregunta de por qué Dios ordenó matar incluso a los bebés cananeos. Consulte el análisis sobre Josué 6:21 para obtener la respuesta, así como la siguiente pregunta.


P: En Números 31:17-18, ¿por qué se mató a todos los niños madianitas y no a las mujeres vírgenes ni a las niñas pequeñas?

R: La Escritura no lo dice. Quizás porque el linaje familiar israelita se transmitía a través de los varones, los niños no encajarían tan bien en la sociedad, ya que no pertenecían a las doce tribus, y la adopción no formaba parte de sus costumbres.

Las Escrituras, en este caso, se limitan a relatar con honestidad lo que Moisés ordenó. No hay indicios de que Dios lo aprobara o lo desapruebe. Véase también la siguiente pregunta.


P: En Números 31:17-18, ¿por qué ordenó Moisés que se retuvieran a las jóvenes prisioneras por motivos sexuales? (Esta pregunta la formuló un ateo).

R: En primer lugar, la expresión «por motivos sexuales» es una insinuación que no aparece en las Escrituras. Estos soldados eran israelitas, no musulmanes (a quienes, al parecer, a algunos ateos estadounidenses no les molesta tanto).

Las mujeres serían esclavas, y los hombres podrían casarse con ellas si así lo deseaban. Sin embargo, en el caso de los hombres que mantuvieran relaciones sexuales con mujeres —incluso con cautivas— sin convertirse en sus maridos, la Biblia establece que debían ser castigados con la muerte.


P: En Números 31:18, ¿por qué podían los hombres, incluso los casados, quedarse con las mujeres capturadas para sí mismos, si Éxodo 20:14 y Deuteronomio 5:18 ordenan no cometer adulterio?

R: El matrimonio no es adulterio. Esta pregunta confunde el matrimonio legítimo con una mujer cautiva con el adulterio. Al casarse con una mujer, ya fuera cautiva o libre, los hijos eran legítimos, llevaban el nombre del padre y formaban parte de su tribu ancestral. En lo que respecta a la herencia, la sospecha de adulterio y otros asuntos, la esposa que anteriormente había sido cautiva tenía todos los derechos de una esposa que nunca lo había sido.


P: En Números 31:18 y otros pasajes, ¿por qué se permitía a los israelitas casarse con las mujeres que capturaban?

R: Clemente de Alejandría, en sus *Stromata* (193-202 d. C.), libro 2, cap. 18, p. 367, explica bien esta costumbre: «Además, prohíbe mantener relaciones sexuales con una cautiva para no deshonrarla. “Pero concédale”, dice, “treinta días para que haga el duelo según su deseo y, una vez que se haya cambiado de ropa, únase a ella como a su esposa legítima”. … ¿Ve cómo se combina la humanidad con la continencia? Al amo que se ha enamorado de su sierva cautiva no se le permite satisfacer su placer, sino que se frena su lujuria especificando un intervalo de tiempo; y, además, se le corta el pelo a la cautiva, con el fin de avergonzar un amor deshonroso: pues si es la razón la que le induce a casarse, se mantendrá fiel a ella incluso después de que haya quedado desfigurada [con el pelo cortado]».


P: En Números 32:1-2, ¿por qué se establecieron Rubén y Gad fuera de la Tierra Prometida?

R: Los límites que se establecen en Números 34:12 dejan claro que se trataba de una zona situada fuera de la Tierra Prometida. Las razones prácticas por las que se establecieron al este del río Jordán son:

1. Esa tierra ya había sido conquistada,

2. Vieron que la tierra era buena para el ganado

3. Moisés y ellos acordaron que podrían quedársela si ayudaban a las demás tribus a luchar por la Tierra Prometida.

En cuanto a si deberían haber ocupado esta tierra, véase la siguiente pregunta.


P: En Números 32:1-2, ¿debería haberse establecido alguno de los israelitas al este del río Jordán?

R: La Biblia dice que debían establecerse en la Tierra Prometida. Las demás tribus mencionaron en Josué 22:19 que la tierra podría quedar contaminada y que debían pasar a la Tierra Prometida. En el futuro, las tribus de la Tierra Prometida necesitarían más efectivos para derrotar al resto de los cananeos y filisteos. Si observamos el destino futuro de las dos tribus y media, estas sufrieron constantes ataques por parte de los edomitas, los amonitas y los moabitas, hasta que todos sus descendientes que no fueron asesinados fueron asimilados por las demás naciones, y olvidaron por completo al Señor su Dios. Hacia el final de la conquista de Josué, las dos tribus y media vieron que las demás tribus podrían descuidarlas, tal y como se recoge en Josué 22:24-28.

Aquí hay una lección para los cristianos de hoy. 1 Corintios 12:21-27 dice que todas las partes del cuerpo de Cristo se necesitan unas a otras. Cuando no estamos donde Dios quiere que estemos, no hay un solo problema, sino dos. Un problema es que, por nuestra desobediencia, nos perdemos aspectos de la comunión con Dios. Un segundo problema es que otros que necesitan nuestra ayuda y los dones que Dios nos ha dado también se los pierden.


P: En Números 32:13, ¿duró la ira de Dios contra los israelitas cuarenta años, o solo perdura un minuto, como dice el Salmo 30:5? (Esta pregunta la formuló un musulmán)

R: Puede haber una diferencia entre el tiempo que dura la ira de Dios —según Su medida— y el tiempo que duran las consecuencias —según nuestra medida—. En cualquier caso, el Salmo 30:5 no dice «60 segundos», sino que Su ira es «pasajera» (la palabra hebrea significa «un momento»). La ira y la disciplina de Dios hacia Su pueblo son solo momentáneas en comparación con Su favor, que permanece con ellos para siempre.

En el caso de los israelitas en el desierto, así como de otros que se negaron a seguirle, Dios envía a esas personas al infierno para siempre. Sin embargo, Dios se enfadó con el pueblo israelita hasta el punto de no permitirles entrar en la Tierra Prometida durante cuarenta años. Pero el castigo en la tierra, aunque sea de cuarenta años, no es más que un instante en comparación con la eternidad.


P: En Números 33:4, ¿cómo ejecutó Dios su juicio sobre los ídolos egipcios?

R: Los ídolos en sí mismos carecían de vida, pero, al parecer, Dios «ejerció su juicio» para demostrar a quienes los adoraban lo impotentes que eran esos ídolos, de una manera muy concreta.

La mayoría de las diez plagas del Éxodo eran el símbolo de una deidad egipcia concreta.

1. El Nilo ensangrentado: Apis, Isis y Khnum eran dioses del Nilo.

2. Las ranas: la diosa Heqet, que asistía a las mujeres durante el parto, tenía cabeza de rana.

3. Mosquitos: Set era el dios del desierto. Se le consideraba bueno en la mitología egipcia primitiva, pero se le consideraba malvado —como el desmembrador de Osiris— en la mitología egipcia posterior.

4. Moscas: posiblemente relacionadas con Ra, el dios del sol.

5. Animales muertos: El dios Hathor tenía cabeza de vaca, y el dios Apis, cabeza de toro.

6. Úlceras: Sekhmet era la diosa que curaba las enfermedades; Sunu era el dios de la peste, e Isis era la diosa de la curación.

7. Granizo: Nut era la diosa del cielo.

8. Langostas: Osiris era el dios de las cosechas y la fertilidad.

9. La oscuridad: Ra era el dios del sol.

10. La Pascua: Se suponía que la diosa Isis protegía a los niños. Por supuesto, el hijo del faraón, el futuro faraón, era considerado un dios.

Tras este periodo, los egipcios sentían menos respeto por sus ídolos que la mayoría de las culturas. Cuando rezaban a un ídolo y la plegaria no era escuchada, se sabía que tomaban un látigo y azotaban al ídolo. (La vida cotidiana en el ANTIGUO EGIPTO, de Jon Manchip White (Dorset Press, 1963), pág. 131.)


P: En Números 34:5, ¿cómo podría la frontera suroeste de la Tierra Prometida [supuestamente] ser el Nilo, el río de Egipto?

R: El «arroyo de Egipto» (tal y como lo traduce la BSB; algunas traducciones lo denominan «río de Egipto») no se refiere al gran río Nilo. Se refiere más bien a un pequeño arroyo que separaba Egipto de Canaán. Muchos mapas muestran este río, en la parte noreste de la península del Sinaí, donde desemboca en el mar Mediterráneo.


P: En Números 34:11, Deuteronomio 3:17, Josué 12:3 y Josué 13:27, ¿dónde se encuentra el mar de Kinneret?

R: El mar de Kinneret es un nombre antiguo del mar de Galilea. Según la Biblia de estudio NIV, «Kinneret» significa «arpa», y el mar de Galilea tiene la forma de un arpa antigua.


P: En Números 34:13-15, dado que Moisés falleció antes de entrar en Canaán, ¿cómo es posible que les dijera a los judíos que las tribus de Rubén, Gad y la mitad de Manasés ya poseían las tierras al este del Jordán?

R: El río Jordán es la frontera de Canaán, por lo que las tierras de Rubén, Gad y la mitad de Manasés, al este del río Jordán, se encuentran fuera de Canaán. El propio Moisés podía encontrarse en la tierra ya asignada a las 1,5 tribus y ver Canaán desde una montaña al este del Jordán, pero se le había prohibido cruzar el río Jordán.

Desde el punto de vista teológico, aquí hay algunos aspectos interesantes. Dios prometió a los israelitas la tierra de Canaán. Pero estas dos tribus y media israelitas miraron a su alrededor y pensaron que esta tierra era bastante buena, por lo que decidieron no vivir en la Tierra Prometida de Dios. La tierra parecía aceptable, salvo que era más vulnerable a los ataques, y tras la época de David ya no se oye hablar mucho de estas tribus. Algunas de ellas fueron aniquiladas y otras se asimilaron, perdiendo la conciencia de quiénes eran. Hoy en día, Dios puede prometernos algo, y es posible que, al mirar a nuestro alrededor, vivir en otro lugar nos parezca más atractivo que vivir bajo la promesa de Dios. Sin embargo, Dios conoce el futuro, y siempre es más seguro vivir bajo la promesa de Dios, sin olvidar quiénes somos.


P: En Números 34:14; 1:18-44; y Levítico 24:10, se afirma que la ascendencia tribal judía se transmitía únicamente a través del padre biológico. Si Jesús no tuvo padre humano, ¿cómo podría tener afiliación tribal con Judá?

R: Antes de responder a esta pregunta, aclaremos primero lo que los versículos NO dicen. Números 34:14 NO dice que la pertenencia tribal se transmita únicamente a través del padre biológico. Dice: «Porque las tribus de los rubenitas y los gaditas, junto con la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad». Números 1:18-44 se limita a enumerar las tribus y el censo de los hombres. Levítico 24:10 tampoco aborda directamente la cuestión, pero dado que el hijo tenía madre israelita y padre egipcio, y formaba parte del grupo, eso tendería a indicar que se le consideraba israelita. Además, de hecho menciona la pertenencia tribal de Dan: a través de la madre.

Dos respuestas complementarias: la pertenencia a una tribu o clan se transmitía normalmente por vía paterna; sin embargo, en algunos casos se consideraba que se transmitía por vía materna. Asimismo, podía provenir del padre legal.

Ascendencia biológica procedente en su totalidad de Judá: Jesús no tenía ascendencia humana salvo la judía. Dado que María descendía de David (de la tribu de Judá), biológicamente Jesús estaba vinculado a Judá. El Antiguo Testamento nos ofrece tres ejemplos en los que la afiliación tribal se establecía a través de la madre.

Attai: En la tribu de Judá, Sheshán no tenía hijos varones, solo hijas. Por ello, entregó a su hija en matrimonio a su siervo egipcio Jarha, y tuvieron un hijo llamado Attai. La genealogía de Attai se recoge junto con la de los demás israelitas en 1 Crónicas 2:34-41.

Jair era nieto de Hezrón, de la tribu de Judá, y de la hija de Makir, un manasita. En 1 Crónicas 2:21-23, Jair gobernaba veintitrés ciudades en Galaad (en el territorio de Manasés). Sin embargo, aunque el padre de Jair era de Judá, a Jair se le sigue llamando manasita en Números 32:41 y Deuteronomio 3:14.

Hijos de una hija de Barzilai. Un tercer ejemplo lo encontramos en Esdras 2:61 y Nehemías 7:63, donde a los hijos de un sacerdote que se casó con una hija de Barzilai se les llamaba «hijos de Barzilai».

Ascendencia legal también de Judá: era importante que el padre adoptivo o legal de Jesús fuera también de Judá. Si José no hubiera descendido de David, Jesús no habría tenido derecho al trono de David.

Deuteronomio 25:5-10 muestra que los derechos ancestrales se transmitían a través del padre legal y no del padre biológico. Cuando un hombre casado fallecía sin hijos, su hermano debía casarse con la viuda, y el padre legal del hijo era el difunto, no el padre biológico. Deuteronomio 25:6 dice: «El primer hijo que ella dé a luz llevará el nombre del hermano fallecido, para que su nombre no sea borrado de Israel» (BSB). Rut 4:5-6 muestra que era el padre legal, y no el padre biológico, quien determinaba la herencia.

La pertenencia tribal era importante para la distribución de la tierra, y esta se transmitía a través del padre —por lo general—. Sin embargo, cuando no había padre ni varón, Números 27:1-11 muestra que se hacían excepciones para situaciones especiales.
En resumen: Jesús era biológicamente solo de Judá, y en el Antiguo Testamento la afiliación tribal se transmitía a veces a través de la madre. Jesús también era de Judá a través de su padre adoptivo, y la ley del matrimonio levirato demostraba que era el padre legal, y no el biológico, el que resultaba importante a tal efecto.


P: En Números 34:24 (NVI), ¿debería decirse «hijo de José» antes de «de la tribu de Efraín»?

R: El «Expositor’s Bible Commentary», vol. 2, p. 998, señala que esto no figura en el hebreo. Los traductores al inglés lo añadieron para que el texto resultara más paralelo y fácil de entender, ya que estaba implícito.


P: En Números 35:31, ¿cómo es que no se preveía rescate alguno por homicidio, cuando, presumiblemente, sí se permitía el rescate para otros delitos?

R: En la Torá había una serie de delitos punibles con la muerte. Sin embargo, en la mayoría de estos casos, el culpable podía pagar una multa acordada y escapar de la pena de muerte. Las dos excepciones eran el asesinato y la blasfemia contra Dios.


P: En Números 35:30, ¿podía condenarse a una persona por asesinato basándose en pruebas circunstanciales?

R: Sí, si hubiera varios testigos. Números 35:30 establece que se requieren dos testigos, pero no especifica que deban ser testigos presenciales. Levítico 5:1 indica que un testigo no es necesariamente un testigo presencial, sino alguien que posea conocimiento relevante sobre algo «de lo que haya sido testigo, ya sea que lo haya visto o se haya enterado de ello». Por ejemplo, si una persona oyera al asesino jactarse del acto o amenazar con cometerlo, dicha persona sería testigo de lo que oyó.


P: En Números 35:33, dado que la tierra no puede ser purificada de la sangre derramada injustamente, ¿es toda la tierra impura hoy en día?

R: No. La tierra no puede ser purificada, por el hombre, de la sangre derramada injustamente. Sin embargo, Dios puede santificar incluso el lugar donde Jesús fue asesinado injustamente por nuestros pecados.


P: En Números 36, ¿por qué [supuestamente] las mujeres no podían heredar en este caso? En el islam, por ejemplo, las hijas sí tienen derecho a heredar, aunque sea la mitad de lo que reciben los hijos.

R: Hay cinco puntos que hay que tener en cuenta en la respuesta.

Las hijas de Zelofejad sí heredaron de su padre. Esto era justo y correcto, conforme a la voluntad de Dios, según Números 27:7-8. Además, Números 36:8 también habla en futuro de toda hija que herede tierras, por lo que sí podían heredar.

Incluso antes de esto, las hijas de Job heredaron junto con sus hermanos, tal y como se recoge en Job 42:15.

Lo que aquí se debate es la transmisión de la herencia de una tribu a otra, tal y como se recoge en Números 36:9, y no la propiedad de las hijas de Zelofejad.

La resolución fue que las hijas conservaran la tierra, pero tuvieran que casarse dentro de su propia tribu de Manasés. En el futuro, todas las mujeres que heredaran tierras tendrían que casarse dentro de su tribu.

En el Nuevo Testamento, 1 Pedro 1:3-4 muestra que todos los que creen tienen la herencia más importante de todas, una herencia en el cielo reservada para nosotros.

Como nota al margen, en el islam ortodoxo las hijas solo reciben la mitad de la herencia de sus hermanos. La sura 4:11 dice: «Alá os indica (así) lo que respecta a la herencia de vuestros hijos: al varón, una parte igual a la de dos mujeres:…» (traducción de Yusuf Ali, p. 209).

En resumen, dado que Números 36:8 habla de que las hijas heredan tierras, y Números 27:7-8 habla de que las hijas heredan en general, iría en contra del Antiguo Testamento no permitir que las hijas heredaran. Gálatas 3:28 dice que en Cristo no hay hombre ni mujer, y en el resto de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, no hay nada que restrinja los derechos de herencia de la mujer, ni sus oportunidades económicas en general. A diferencia del islam, las mujeres en el cristianismo tienen tanto que esperar en el cielo como los hombres.


P: En Números, ¿qué referencias tenemos en los escritos de Filón, el judío alejandrino?

R: Como cristianos, confiamos en que el Antiguo Testamento que Cristo validó es el Antiguo Testamento que tenemos. De hecho, para los musulmanes, su Corán afirma que a Jesús se le entregó la Torá en la sura 5:46. Contamos con manuscritos antiguos de la época de Cristo, tema que se aborda en la siguiente pregunta. Sin embargo, existe una línea adicional de pruebas. Filón de Alejandría fue un erudito judío que vivió entre el 15/20 a. C. y el 50 d. C. Escribía en griego, pero resulta curioso que sus citas griegas del Antiguo Testamento concuerden más estrechamente con el texto masorético hebreo que con la Septuaginta griega. Analizó con gran detalle el significado de los distintos versículos. A continuación se indican los capítulos y versículos a los que se refirió en el libro de Números.

3:12; 5:2, 14, 15, 18, 27; 6:2, 9, 14, 18; 7:5, 14; 8:24; 9:10; 10:29; 11:4, 5, 7, 8, 11, 16, 17, 20, 23, 31; 12:6, 7, 12-14; 13:18, 23, 25; 14:1, 9, 11, 20, 24, 44; 15:19, 30; 16:1, 15, 48; 18:12, 20, 26, 28, 31; 19:1, 15; 20:17, 25; 21:5, 6, 17, 18, 27, 30; 22:29, 31; 23:7, 8, 19; 24:7, 17, 20; 25:1, 4, 7, 8, 11, 12; 26:16; 27:3, 4, 16, 17; 28:2; 29:13; 30:10; 31:8, 26, 28, 40; 35:1, 5, 25, 30

Consulte *Las obras de Filón: nueva versión completa, íntegra y actualizada* para obtener más información.


P: En Números, ¿cuáles son algunos de los manuscritos más antiguos que aún se conservan en la actualidad?

R: Estos son los más antiguos.

Los rollos de Ketef Hinnom datan de entre el 650 y el 587 a. C., están escritos en plata (por lo que se conservaron) y contienen fragmentos de Éxodo 20:6; Números 6:24-26; Deuteronomio 5:10; 7:9; Nehemías 1:5; y Daniel 9:4.

Los Rollos del Mar Muerto de la Biblia: (antes de Cristo) 8 copias. (The Dead Sea Scrolls Today, p. 30; The Dead Sea Scrolls in English, 4.ª ed., y The Dead Sea Scrolls Translated: The Qumran Texts in English, 2.ª ed.). Los Rollos del Mar Muerto contienen fragmentos de todos los capítulos del libro de Números, excepto los capítulos 6 y 14. Los manuscritos de los Rollos del Mar Muerto son:

1Q3, 150-100 a. C. (paleo-Levítico, pero contiene 8 palabras de Números 1:48-50 y 36:7-8).

2Q6 (=2QNum(a)) (dos fragmentos independientes) 40-60 d. C. (24 palabras) Números 3:38-41, 51; 4:1-3

2Q7, entre el 30 y el 1 a. C. (19 palabras)

2Q8 (=2QNum(b)) 20-50 d. C. Números 33:47-53

2Q9 (posiblemente el mismo manuscrito que el 2Q7) 30-1 a. C. (3 palabras) Números 7:88

4Q23 (=4QLevNum(a)) 150-100 a. C. (710 palabras) De las 40 variantes textuales que aparecen en estas partes del Libro de los Números, el 4Q23 concuerda con el texto masorético en 30 de ellas, con el Pentateuco samaritano en 12, con la Septuaginta en 8, y no concuerda con ningún otro manuscrito en 5. 1:1-5, 21-22, 36-40; 2:18-20, 31-32; 3:3-19, 51; 4:1-2, 40-49; 5:1-9; 8:7-12, 21-22; 9:3-10, 19-28; 10:13-23; 11:4-5, 16-22; 12:3-11; 13:21; 26:5-7; 30:3?, 7?, 9?, 13?; 32:8-15, 23-42; 33:5-9, 22-34, 52, 54

4.º trimestre del año 27 a. C., 400-20 a. C. (1528 palabras). Esto supone aproximadamente el 9 % del libro completo. Contiene Números 11:31-35; 12:1-6, 8-11; 13:7, 10-13, 15-24; 15:31; 16:1-11, 14-16; 17:12-17; 18:25-32; 19:1-6; 20:12-13b, 16-17, 19-29; 21:1-2, 12a-13a, 20-21a; 22:5-21, 31-34, 37-38, 41; 23:1-4, 6, 13-15, 21-22, 27-30; 24:1-10; 25:4-8, 16-18; 26:1-5, 7-10, 12, 14-34, 62-65; 27:1-5, 7-8, 10, 18-19, 21-23b; 28:13-17, 28, 30-31; 29:10-13, 16-18, 26-30; 30:1-3, 5-9, 12-17; 31:2-6, 21b-25, 30-33, 35-36, 38, 43-44, 46-54; 32:1, 4-5, 7-10, 13-17, 19, 21-30, 35, 37-39, 41; 33:1-4, 23, 25, 28, 31, 45, 47-48, 50-52; 34:4-9, 19-21, 23; 35:3-5, 11-12, 14-15, 18-25, 27-28, 33-34; 36:1-2a, 4a-7;

4Q121 (4QLXXNum) del año 25 a. C. al 25 d. C. (134 palabras). Se trata de un manuscrito en griego bastante curioso. El texto masorético y la Septuaginta son bastante similares en el libro de Números, pero 4Q121 se sitúa a medio camino entre ambos. Los estudiosos debaten si el 4Q121 se asemeja más a la versión original de la Septuaginta —y si las versiones posteriores de esta se desviaron en mayor medida— o si, por el contrario, el 4Q121 constituyó un intento de acercar aún más la Septuaginta al texto masorético. Números 4:1?, 5-9, 11-16; 3:3a?, 40-43, 50-51?

El Wycliffe Bible Dictionary, págs. 436-438, afirma que existen seis copias. Nathan Jastram, investigador de los Rollos del Mar Muerto, señaló que una de las copias de Números databa del 30 al 50 a. C. (programa de radio «Issues etc.», 17 de abril de 1999)

El «Expositor’s Bible Commentary», vol. 2, p. 551, afirma: «El texto hebreo (el TM) del Libro de Números presenta relativamente pocas dificultades. Dado que la Torá era especialmente venerada en la antigüedad, su transmisión parece haber sido más fiel que la de la mayoría de los demás libros bíblicos».

Rollos del Mar Muerto parabíblicos: entre los textos no bíblicos de Qumrán que hacen referencia al Libro de los Números se incluyen los siguientes: 4Q364-366; 4Q423 5.2; 11Q19 49.5-51.6; 4Q251 6.2-6; 4Q276-277; 4Q284 4; 4Q394-399 B 13-17, 72-74; 11Q19 13-14, 17-19, 25-29; 11Q19 52:13-54.5;

El rollo 1 de Wadi Murabba’at, líneas 6-7 (75-125 d. C.), contiene 31 palabras de Números 34:10; 36:7-11

El Nahal Hever, en la Cueva de las Letras (= 5/6Hev 1a) (del año 50 a. C. al 50 d. C.), contiene Números 19:2-4; 22:7-8.

Nahal Hever (X Hev/SeNum) contiene Números 27:2-13; 28:11-12

En total, de los 1.288 versículos del libro de Números, se conservan en los Rollos del Mar Muerto los siguientes 461,5 versículos.

Núm. 1:1-5, 21-22, 36-40, 48-50; 2:18-20, 31-32; 3:3-19, 38-43, 50-51; 4:1-16, 40-49; 5:1-9; 6:ninguno; 7:88; 8:7-12, 21-22; 9:3-10, 19-20; 10:13-23; 11:4-5, 16-22, 31-35; 12:1-11; 13:7, 10-13, 15-24; 14:ninguno; 15:41; 16:1-11, 14-16; 17:12-17; 18:8-9 (o Lev 23:1-3), 25-32; 19:1-6; 20:1-2, 7-8, 12-13, 16-17, 19-29; 22:5-24, 31-34, 37-38, 41; 23:1-4, 6, 13-15, 21-22, 27-30; 24:1-10; 25:4-8, 16-18; 26:1-10, 12, 14-34, 62-65; 27:1-13, 18-19, 21-23b; 28:11-17, 28, 30-31; 29:10-13, 16-18, 26-30; 30:1-3, 5-9, 13?, 15-17; 31:2-6, 21b-25, 30-33, 35-36, 38, 43-44, 46-54; 32:1, 4-5, 7-17, 19, 21-42; 33:1-9, 22-34, 45, 47-53; 34:4-10, 19-21, 23; 35:3-5, 11-12, 14-15, 18-25, 27-28, 33-34; 36:1-2a, 4a-11

Los samaritanos elaboraron su propia copia de la Torá en el siglo II a. C., aunque las copias samaritanas más antiguas que se conservan datan de la Edad Media. Véase *The Dead Sea Scrolls Today*, págs. 125-126.

Los manuscritos de la Biblia cristiana, que datan aproximadamente del año 350 d. C., contienen el Antiguo Testamento, incluido el libro de Números. Según *The Encyclopedia of Religious Knowledge*, pág. 746, los papiros de Chester Beatty (siglos II-IV d. C.) contienen el libro de Números.

Chester Beatty VI (Números-Deuteronomio), siglo II (Kenyon), o 117-138 d. C. (Wilcken).

El Vaticanus (325-350 d. C.) contiene todo el libro de Números.

El Sinaítico (340-350 d. C.) contiene Números 5:26-6:18; 6:22-7:20; 16:7-16:31; 16:31-20:28; 23:22-26:2.

El Alejandrino (h. 450 d. C.) contiene todo el libro de Números.

El obispo Pablo de Tella (616-617 d. C.) realizó una traducción siríaca de la Septuaginta, de la que aún conservamos un ejemplar.

En una cueva cercana a Jerusalén se halló un rollo de plata del siglo VII a. C. que contenía Números 6:24-26.

Los primeros escritores de la Iglesia reconocieron el libro de Números como una escritura autorizada. Consulte la siguiente pregunta para obtener una lista completa anterior al Concilio de Nicea.


P: ¿Qué autores primitivos hicieron referencia al libro de Números?

R: Los escritores prenicenos que citaron o aludieron a versículos de Números son:

Clemente de Roma (96-98 d. C.) cita Números 12:7: «Bendito sea también Moisés, un “siervo fiel en toda su casa”, que anotó en los libros sagrados todas las instrucciones que se le dieron…». 1 Clemente, cap. 43, p. 16

La Epístola de Bernabé (h. 70-130 d. C.), cap. 12, p. 145, se refiere a Números 21:8-9: «Y Moisés les habló, diciendo: “Cuando alguno de vosotros sea mordido, que se acerque a la serpiente colocada sobre el asta; y que espere y crea que, aunque esté muerta, es capaz de darle vida, y de inmediato será sanado”. «Y así lo hicieron». «En esto también tiene usted [una indicación de] la gloria de Jesús»;

Justino Mártir (150 d. C.) también habla de la serpiente de bronce en Números 21:6-9. Comienza diciendo: «pues en los escritos de Moisés se relata cómo, en aquel tiempo, cuando los israelitas salieron de Egipto y se encontraban en el desierto, se toparon con bestias venenosas, tanto víboras como aspides…». Primera Apología de Justino Mártir, cap. 50, p. 183.

El Pastor de Hermas (h. 115-155 d. C.), cap. 3, p. 12, alude a Eldad y Modat en Números 11:26-27.

Meleto/Melito de Sardes (170-177/180 d. C.) incluyó el libro de Números entre los libros del Antiguo Testamento en su carta a Onésimo. Resulta inusual que invierta el orden de Números y Levítico. Sobre la Pascua, p. 72. Conservado en la Historia Eclesiástica de Eusebio, 4.26.

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.) cita Números 16:15 como si fuera de Moisés. Ireneo, *Contra las herejías*, libro 3, cap. 26.4, p. 497

Clemente de Alejandría (193-217/220 d. C.) cita Números 6:9 como si fuera del «Instructor», que habla a través de Moisés. El Instructor, libro 1, cap. 2, p. 210.

Tertuliano (198-220 d. C.) analiza el incidente de Baal-Peor «tal y como se nos relata en Números», en *Scorpiace*, cap. 3, p. 636. Asimismo, aborda Números 21 en *Cinco libros contra Marción*, libro 2, cap. 22, p. 314 (207/208 d. C.).

Hipólito (222-235/6 d. C.) escribió una obra titulada «Las bendiciones de Balaam». Se ha conservado un párrafo (81 palabras en inglés) que figura en *Los Padres ante-nicenos*, vol. 5, p. 160.

Orígenes (240 d. C.) hace referencia al Éxodo, al Levítico y a los Números. «Comentario al Cantar de los Cantares», prólogo, p. 47

El «Tratado anónimo contra Novaciano» (h. 246-258 d. C.), cap. 2, p. 658, cita Números 5:2 como si fuera de Moisés.

El Tratado anónimo sobre el bautismo (h. 248-256 d. C.), cap. 15, p. 676, cita Números 11:17 como palabras que Dios dirigió a Moisés en el Antiguo Testamento.

Cipriano de Cartago (c. 246-258 d. C.) cita el libro de «Números» en el Tratado 12, libro III, cap. 14.

Arquelaus (262-278 d. C.). El cristiano Diodoro analiza cómo Moisés ordenó lapidar al hombre que recogía leña en sábado, según Números 15:32. «Disputa con Manes», cap. 40, p. 214. También alude a Números 15:32 en «Disputa con Manes», cap. 31, p. 204.

Victorino de Petau (martirizado en el año 304 d. C.) alude a Números 23 al hablar de Balaam y Balac, que pusieron un escollo ante Israel. «Comentario sobre el Apocalipsis», del capítulo segundo, versículos 14-16; ANF, vol. 7, págs. 346-347.

Metodio de Olimpo y Patara (270-311/312 d. C.) cita la Septuaginta de Números 6:2 como «Lo que está establecido en el Libro de los Números». *El banquete de las diez vírgenes*, discurso 5, cap. 4, p. 326.

Lactancio (h. 303-h. 325 d. C.) afirma: «[Moisés también dice] En Números», y parafrasea Números 23:19 en *Epitome de las Instituciones Divinas*, cap. 46, p. 241.

Tras Nicea, otros autores que hacen referencia al Libro de Números son (por orden cronológico): Eusebio de Cesarea, Afrahat el Sirio, Atanasio, Efraím el Sirio, Basilio de Capadocia, Cirilo de Jerusalén, Ambrosio de Milán, Gregorio de Nacianceno (alusión), Gregorio de Nisa, Rufino, Jerónimo, el Concilio de Cartago (393-419 d. C.), Epifanio de Salamina, Juan Crisóstomo, Orosio de Braga (alusión), el hereje Teodoro de Mopsuestia (alusión), Agustín de Hipona, Juan Casiano y otros.

Jerónimo (373-420 d. C.) analiza los libros del Antiguo Testamento. Concretamente, aborda el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números, el Deuteronomio, la Torá, Job, Jesús, hijo de Nave [Josué], los Jueces, Rut, Samuel y Reyes (dos libros), los doce profetas, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Ester, Esdras, Nehemías, Carta 53, cap. 7-8, págs. 99-101.


P: En Números, ¿cuáles son algunas de las diferencias de traducción entre el hebreo, la Septuaginta griega y otras traducciones?

R: A continuación se exponen algunas de las diferencias de traducción, así como otras incertidumbres relacionadas con los manuscritos, en los 1.288 versículos del libro de Números. Se presta especial atención al capítulo 21 de Números. Salvo que se indique lo contrario, la primera frase corresponde al texto masorético (MT) y la segunda, a la Septuaginta (LXX).

Núm. 2:14: el nombre «Reuel» frente a «Deuel» en el Pentateuco samaritano, la Vulgata y muchos manuscritos masoréticos. Las letras hebreas que representan la «r» y la «d» son muy similares, y esto es análogo al caso de «Rodanim» frente a «Dodanim» en Génesis 10:4. El Expositor’s Bible Commentary, vol. 2, p. 715, afirma que «Deuel» es probablemente la lectura más acertada.

Núm. 3:9: «a él» frente a «a mí» en el Pentateuco samaritano, la Septuaginta y algunos manuscritos masoréticos.

Núm. 3:12 «He tomado a los levitas… en lugar de todo primogénito» (TM y 4Q23) frente a «He tomado a los levitas… ellos serán los redimidos en lugar de todo primogénito» (Pentateuco samaritano)

Núm. 3:28 «8.600» frente a «8.300» en algunos manuscritos de la Septuaginta

Núm. 3:39 «y Aarón», con puntos especiales sobre la palabra (muchos textos masoréticos) frente a «y Aarón» (Septuaginta) frente a su ausencia en numerosos manuscritos hebreos, siríacos y en el Pentateuco samaritano. Los escribas hacían esto para expresar dudas sobre el versículo. Véase The Expositor’s Bible Commentary, vol. 2, p. 728, para más información al respecto.

Núm. 4:3 «a partir de los 30 años» (TM, 4Q23, Pentateuco samaritano) frente a «a partir de los 25 años» (Septuaginta)

Núm. 6:2 «hará el voto especial de nazareo» (TM) frente a «hará un voto especial para apartarse» (Septuaginta, Metodio [270-311/312 d. C.], *El banquete de las diez vírgenes*, discurso 5, cap. 4, p. 326)

Núm. 9:3 «por la tarde» (TM, Pentateuco samaritano, Septuaginta) frente a «durante el día» (4Q23)

Núm. 9:16 «eso» frente a «eso de día» (griego, siríaco, Vulgata)

Núm. 10:11 va precedido inmediatamente de Dt 1:6-8 en el Pentateuco samaritano. (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5, p. 937)

Núm. 13:8: «Hoshea» (hebreo) frente a «Oshea» (Septuaginta, Vulgata)

Núm. 14:33 «pastores» frente a «vagabundos/nómadas» (Vulgata)

Núm. 14:41 va precedido inmediatamente por Dt 1:20-23 en el Pentateuco samaritano. (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5, p. 937)

Núm. 20:13 va seguido inmediatamente de Dt 3:24-28 en el Pentateuco samaritano. (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5, p. 937)

Núm. 20:13b va seguido inmediatamente de Dt 2:2-6 en el Pentateuco samaritano. (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5, p. 937)

Núm. 21:1 «vivían en el sur» frente a «habitaban junto al desierto»

Núm. 21:2 «mano» frente a «poder» (mismo significado en este contexto)

Núm. 21:2 «destruir por completo sus ciudades» frente a «consagrar la tierra y sus ciudades»

Núm. 21:3 «entregó a los cananeos» frente a «entregó al cananeo en su poder»

Núm. 21:3 «destruirlos por completo a ellos y a sus ciudades» frente a «consagrarlo a la destrucción junto con sus ciudades»

Núm. 21:4 «impacientes» frente a «perdieron el ánimo»

Núm. 21:5 «¿Por qué ha traído?» frente a «¿Por qué es esto? ¿Por qué ha traído?»

Núm. 21:6 «serpientes ardientes» frente a «serpientes mortíferas»

Núm. 21:7 «Y Moisés oró en favor del pueblo» frente a «Y Moisés oró al Señor por el pueblo»

Núm. 21:8 «colóquela en un poste» frente a «colóquela en una asta de señal»

Núm. 21:8 «cada vez que alguien sea mordido» frente a «cada vez que una serpiente muerda a un hombre»,

Núm. 21:8 «cuando la vea, vivirá» frente a «todo el que haya sido mordido y la mire, vivirá»

Núm. 21:9 «cobre… asta… cobre» frente a «bronce… asta de señal… bronce»

Núm. 21:11 «Ije-abarim, en el desierto que está frente a Moab, hacia el levantarse del sol» frente a «Achalgai, en el extremo más alejado del desierto, que está frente a Moab, hacia el este»

Núm. 21:11 va seguido inmediatamente de Dt. 2:9 en el Pentateuco samaritano. (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5, p. 937)

Núm. 21:12 va seguido inmediatamente de Dt. 2:17-19 en el Pentateuco samaritano. (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5, p. 937)

Núm. 21:13 «que está en el desierto» frente a «en el desierto»

Núm. 21:14 «Waheb en Suphá» frente a «lo que hizo en el Mar Rojo» (Vulgata)

Núm. 21:20 va seguido inmediatamente de Dt. 2:24-29, 31 en el Pentateuco samaritano. (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5, p. 937)

Núm. 21:28 «como Ar [la región o ciudad] de Moab» frente a «como Moab» (Septuaginta)

Núm. 21:28 «y los señores de las alturas» frente a «y se tragó las alturas»

Núm. 21:30 «Les hemos disparado; Hesbón ha perecido» frente a «Así que su descendencia ha perecido de Hesbón» (Septuaginta)

Núm. 22:20; 23:4, 5, 16 «Dios» (TM) frente a «un ángel de Dios» (Pentateuco samaritano) (The Anchor Bible Dictionary, vol. 5)

Núm. 24:6: El tetragrámaton (en lugar de «SEÑOR») se omitió en el 4Q27, pero se corrigió.

Núm. 24:9: En el 4Q27 se intercambiaron accidentalmente dos letras de una palabra.

Núm. 24:17 (incierto) frente a «las calaveras» en el Pentateuco samaritano

Núm. 26:17 «Arod» frente a «Arodi» en el Pentateuco samaritano y en el siríaco

Núm. 26:23 «a través de Puvah/Puwah/Puwwah, el punita» (muchos manuscritos hebreos) frente a «a través de Pu’ah, el puita» en la Septuaginta, el Pentateuco samaritano, la Vulgata y el siríaco.

Núm. 26:39 «Shephupham» frente a «Shupham» en el Pentateuco samaritano, la Vulgata, el siríaco, la Septuaginta y algunos manuscritos masoréticos

Núm. 26:40: ausente frente a «a través de Ard» en el Pentateuco samaritano y la Vulgata

Núm. 27:7: género femenino para los pronombres frente al género masculino para las hijas de Zelofejad.

Núm. 27:22 «tomó a Josué» frente a «tomó a Josué, hijo de Nun» (Manuscritos del Mar Muerto 4QNumb)

Núm. 27:23: el Pentateuco samaritano añade «y le dijo» y, a continuación, añade Deuteronomio 3:21-22. The Expositor’s Bible Commentary, vol. 2, p. 947

Núm. 27:23 «por medio de Moisés» frente a «por Moisés. [Y Moisés] le [dijo]: “Vuestros ojos han visto lo que el Señor vuestro Dios ha hecho a [estos] dos re[yes]; así hará el Señor a todos los reinos a los que vais. No les temáis, pues el Señor su Dios es quien lucha por ustedes.]» (Manuscrito del Mar Muerto 4QNumb). La obra *The Meaning of the Dead Sea Scrolls*, p. 110, denomina al 4QNumb (30 a. C.) «La Biblia judía viviente», y cita esto como un ejemplo más de las ampliaciones que se añadieron.

Núm. 31:6 «sacerdote para la guerra» frente a «sacerdote» (Septuaginta)

Núm. 32:11 «de veinte años o más» frente a «de veinte años o más que distingan el bien del mal» (Septuaginta)

Núm. 32:29, 31, 33: «Gad… Rubén» tres veces (textos masoréticos, 4Q23) frente a «Rubén… Gad» tres veces (Pentateuco samaritano, Septuaginta)

Núm. 33:8 «desde delante de Hahirot» frente a «Pi Hahirot» en el Pentateuco samaritano, la Vulgata y muchos manuscritos masoréticos

Núm. 33:52: En el Rollo del Mar Muerto 2Q7 falta la primera palabra «todos».

Núm. 34:6 «y la costa» frente a «y su costa» (siríaco)

Bibliografía para esta pregunta: la traducción al hebreo procede de la obra *Literal Translation*, de Jay P. Green, y la versión de la Septuaginta procede de la traducción de Sir Lancelot C. L. Brenton de *The Septuagint: Greek and English*. También se han utilizado el *Expositor’s Bible Commentary*, el *Anchor Bible Dictionary* (vol. 5) y las notas a pie de página de las Biblias NASB, NIV, NKJV y NRSV.