Control total: la soberanía de Dios mal definida
Parte 1 de 5
Puesto que Dios es todopoderoso y lo sabe todo, ¿no somos acaso más que marionetas en una obra de títeres de dimensiones cósmicas? ¿Está el universo enteramente determinado, no por un fatalismo impersonal y carente de propósito, sino por un fatalismo personal y teísta? ¿Son los seres humanos y los ángeles, caídos y no caídos, simples robots, de los cuales unos estarán en el cielo y otros serán atormentados para siempre a causa de la ira de Dios por aquello que Él mismo decretó que sucediera? Si esto es falso, ¿por qué lo es?
Los cristianos no calvinistas, e incluso la mayoría de los cristianos calvinistas, coinciden en que la descripción anterior dista mucho de ser verdadera. Sin embargo, esto se percibe como la consecuencia lógica del calvinismo. A muchos les resulta difícil explicarlo. Considero que hay dos razones: no se toma en cuenta todo lo que dice la Escritura, y se lee la Escritura a través del lente empañado de una visión equivocada de la soberanía. Este escrito examinará lo que los calvinistas dicen incorrectamente acerca de la soberanía de Dios, lo que dice la Escritura, algunas analogías y una solución concisa proveniente de una fuente sorprendente.
Las dos razones del calvinista
Los calvinistas, cualquiera que sea su postura, coinciden en que los réprobos (los no elegidos) no tienen libre albedrío, ni elección, ni posibilidad alguna de hacer el bien o de responder a Dios. Ni siquiera los elegidos tienen capacidad de responder a Dios aparte de la gracia especial que Dios les concede. ¿Por qué? — Dos razones:
El hombre perdió el libre albedrío y quedó totalmente depravado desde la Caída
Nunca hubo libre albedrío desde un principio, porque Dios es soberano. Hasta el último átomo, nada sucede salvo lo que Dios ha propuesto y decretado. La razón 1 merece un estudio más detenido. La razón 2 es falsa; constituye una definición errónea de la soberanía de Dios.
Lo que la Biblia dice acerca de la soberanía
Él lo conoce y lo ve todo.1 Jn 3:20; Sal 139;Pr5:21;15:3; He 4:13; Isa 46:10
Dios hace lo que le place.-Mt 20:15; Sal 115:3;135:6;Ro9:20; Dan 4:35
Nada es demasiado difícil para Dios. Gen 18:14; Job 42:2; Jer 32:17; Mt 19:26
Dios gobierna sobre todo. Sal 103:19 [dice gobierna, no controla directamente]
Nada sucede más allá de lo que Dios permite. Job 1:12;2:6; Stg 4:15
Nada sucede salvo lo que Dios decreta expresamente.-Ningún versículo.
Algunas cosas “no vinieron al pensamiento de Dios” - Jer 19:5; 32:35
Toda decisión de “la suerte” es de Jehová. Pr 16:33
Todas las cosas ayudan a bien conforme a la buena voluntad de Dios. – Rom 8:28; Ef 1:11
Nadie puede frustrar los decretos de Dios. Isa 43:13; Ro 11:29
Muchos logran resistir la voluntad mandada/deseada de Dios. Hch 7:39,51; 4:11; 13:46; 14:2; 2 Co 6:1; ~He 4:2
Los hombres resisten, pero ninguno triunfa al final. - basta preguntarle a Jonás.
Las personas hacen algunas cosas por su propia iniciativa. 2 Co 8:17
Algunas cosas enojan grandemente a Dios. -Jer 5:29; 8:19; 12:8; Ez 8:6
Algunas quebrantan el corazón de Dios. - Lc19:41-44; Mt 23:37-9; Jer 4:19-22;9:1
Lo que dicen los calvinistas
“Para expresarlo ahora en su forma más contundente, insistimos en que Dios hace lo que le place, solamente como le place, siempre como le place; que todo cuanto ocurre en el tiempo no es sino la realización de aquello que Él decretó en la eternidad.” (A.W. Pink The Sovereignty of God p.194).
“Se ve a Dios como el grande y poderoso Rey que ha señalado el curso de la naturaleza y que dirige el curso de la historia hasta en sus más mínimos detalles.” Boettner Ref. Doctrine of Predest. p.13.
B. B. Warfield escribió: “...nada, por pequeño o extraño que sea, ocurre sin que Él lo disponga, ni sin su peculiar idoneidad para el lugar que ocupa en la realización de sus propósitos...
Curt Daniel escribe: “Así pues, es absolutamente esencial ver que Dios preordinó todo lo que ha de acontecer. Él predestinó todo lo que jamás sucederá, hasta el más mínimo detalle.” (Biblical Calvinism p.2)
“Destruiría la confianza del pueblo de Dios el que se le persuadiera de que Dios no preordina todo cuanto acontece. Precisamente porque el Señor reina y hace su voluntad en el cielo y en la tierra, reposan ellos en perfecta seguridad bajo su dirección y protección.” (Dr. Charles Hodge Systematic Theology I p.545). Dios no decretó directamente Jer 19:5; 32:35; Lc 19:41-44; Mt 23:37-39, etc.
Los calvinistas en general afirman que Dios ordena todas las cosas, hasta el último átomo. Cuando definen “ordenar” como un control total y absoluto, tenemos un problema. Y cuando se acusa a quienes disienten de negar que Dios sea soberano, en el sentido bíblico, tenemos un problema que exige una respuesta.
El conocimiento no prueba el control total
Boettner y otros creen que, puesto que Dios conoce con certeza todo lo que habrá de suceder, desde antes del principio del tiempo, no puede haber elección, opciones ni libertad alguna respecto de lo que va a suceder. Esta postura presenta varios problemas.
Si el conocimiento previo significa control total, y las elecciones quedan eliminadas, ¿prevé Dios su propia obra? Si así fuera, entonces, una vez que previó su propia obra, tampoco Él tendría elección. Si el conocimiento previo excluye el libre albedrío, entonces no solo nosotros carecemos de libre albedrío, sino que tampoco lo tuvieron Adán y Eva antes de la Caída, ni Satanás, ni siquiera los ángeles. Si el conocimiento previo del Padre excluye las elecciones libres futuras, entonces ni siquiera Jesús en la tierra tuvo libertad alguna (es decir, la opción de escoger una alternativa) en nada. Esto suena a que somos relojes intrincados, fabricados por un relojero.
El conocimiento no excluye lógicamente la libertad, como lo muestran los siguientes ejemplos. Yo puedo leer con certeza acerca de la Segunda Guerra Mundial, pero mi conocimiento cierto (posterior) no la obligó a ocurrir. Isaías tuvo conocimiento cierto (previo) de que el Mesías no abriría su boca para defenderse; sin embargo, Isaías no obligó a Jesús a hacer nada.
Si lanzo al aire una moneda no cargada, ¿cuál es la probabilidad de que caiga cara? ¿Cincuenta por ciento, dirá usted? Se equivoca. Lancé la moneda ayer, y cayó cruz. Entonces, cuando usted lanza una moneda, ¿la probabilidad es del 50% o del 0%? La probabilidad “correcta” depende del observador. Las ciencias de la estadística y la probabilidad ofrecen respuestas tan reales y válidas respecto de los sucesos de los que no tenemos conocimiento cierto, como lo son las respuestas absolutas respecto de los sucesos de los que un observador sí tiene conocimiento cierto.
Para nosotros existe un momento paradójico en el que se encuentran la certeza del pasado y la mutabilidad del futuro: el presente. Los calvinistas coinciden en general en que Dios es atemporal. Si Dios habita en el “eterno presente”, donde todos los tiempos le son presentes, entonces puede haber a la vez posibilidad y certeza en todo lo que Dios desea.
La soberanía no prueba el control total
Considere usted el equilibrio de la Escritura. Nada resiste la voluntad decretiva de Dios; sin embargo, muchos resisten con éxito la voluntad preceptiva de Dios. Nada sucede más allá de lo que Dios permite; no obstante, ocurren muchas cosas que le desagradan profundamente. Dios es todopoderoso; sin embargo, hay un solo límite al poder de Dios: Dios mismo. Dios es capaz de controlar su poder y de contenerse a sí mismo. Dios puede crear toda clase de cosas; no le resulta imposible crear seres hechos a su imagen. Tampoco le resulta imposible crear seres con diversos grados de libertad. Nuestra libertad no rebasa los límites de Dios, pero suceden cosas que “no vinieron al pensamiento de Dios”. Esto no significa que Dios ignore tales cosas, pues tenía que estar al tanto de ellas para decir eso en Jeremías. Más bien significa que la acción directa no fue decretada por Dios.
Los calvinistas niegan con vehemencia que Dios sea el autor del pecado; los no calvinistas no tienen necesidad de hacerlo. Los calvinistas quieren decir que Dios no es la causa inmediata de ningún mal, y que Él no tienta. La razón por la cual los calvinistas nunca terminan de tener que negar que Dios sea el autor del pecado es que enseñan que Dios es la causa última del pecado. Dios no solo concede permiso para pecar, sino que decreta cada pecado individual (Pink p.235). Dios preordina todo cuanto acontece (Pink p.240). Dios es quien decreta, gobierna, quiere, determina y domina el pecado, pero no quien lo infunde, ni tienta, ni compele, ni lo origina (Pink p.101,251-252, Boettner p.240).
Los calvinistas distinguen entre la “voluntad revelada”, que Dios desea y manda, y su “voluntad secreta”, que nos es desconocida, con base en Dt 29:29. Aunque Dios desea que nadie asesine, Dios decreta todos y cada uno de los asesinatos, y Dios asegura que todos sus decretos se cumplan. Y con todo, Dios no causa el pecado, porque Dios es santo y aborrece el pecado. Esta es una posición contradictoria para la mayoría de los calvinistas. Como lo expresa Pink (p.245): “Así pues, la voluntad secreta y la voluntad revelada de Dios se refieren a objetos enteramente distintos. La voluntad de decreto de Dios no es su voluntad en el mismo sentido en que lo es su voluntad de mandato. Por lo tanto, no hay dificultad alguna en suponer que la una pueda ser contraria a la otra.” ¿¿¿No hay dificultad alguna en que los propósitos contrarios de Dios se cumplan unos contra otros???
Explicaciones
No es de extrañar que explicar que Dios no es la causa del pecado sea uno de los desafíos más difíciles para el calvinismo. Se puede hacer algo mejor que el intento anterior de conciliar “Dios causa todo” con “Dios no es la causa del mal”. Algunas buenas respuestas provienen de fuentes que quizá sorprendan: ¡los calvinistas mismos!
Un misterio: Boettner lo explica así: tenemos libre agencia (pero no libre albedrío), como los peces dorados que nadan libremente dentro de una pecera. “La predestinación y la libre agencia son las dos columnas gemelas de un gran templo, y se juntan por encima de las nubes, donde la mirada humana no puede penetrar. O bien podemos decir que la predestinación y la libre agencia son rectas paralelas; y si el calvinista no logra hacerlas unirse, el arminiano tampoco logra hacerlas cruzarse.” (ibid p.222)
Decretos permisivos: Charles Hodge, del Seminario Teológico de Princeton, dijo: “Dios nunca decreta hacer, ni hacer que otros hagan, lo que Él prohíbe. Sí puede, como vemos que lo hace, decretar permitir lo que prohíbe. Permite que los hombres pequen, aunque el pecado está prohibido.” (Disert. de Curt Daniel p.230). En Chosen by God p.97, R.C. Sproul escribe: “[Dios] ordenó la Caída en el sentido de que escogió permitirla, mas no en el sentido de que escogiera forzarla.”
Concurrencia: Louis Berkhof dice: “La concurrencia puede definirse como la cooperación del poder divino con todos los poderes subordinados, conforme a las leyes de operación preestablecidas, haciendo que actúen y que actúen precisamente como lo hacen.” Curt Daniel (p.201) añade: “Él actúa en, con y bajo las cosas de la naturaleza.”
Decretos dependientes: Dios no decretó expresamente cada cosa de manera independiente. Como señalan W. D. Smith y Charles Hodge, aunque la obra del bien puede producir reacciones malvadas en los hombres malvados, dichas reacciones no son imputables a Dios, aun cuando Dios también las contempla dentro de su plan. Como un cineasta cósmico, Dios decretó expresamente cierto número de acontecimientos específicos y dejó correr la película. Después de revisar varias “tomas”, decretó la toma que más le agradó. Si nosotros podemos borrar y editar videos a nuestro gusto, ¿no podrá Dios hacer lo mismo?
Interacción: Combinando las explicaciones anteriores, lo siguiente constituye una solución no calvinista a la cuestión de la soberanía y la libertad. No podemos aspirar a saberlo todo acerca de la obra de Dios (como el misterio de Boettner), pero sí podemos aprender lo que está revelado en el equilibrio de las enseñanzas generales de la Escritura, sin negar los detalles de ningún versículo. Dios tiene una voluntad decretiva (como los decretos de Pink), una voluntad permisiva (como los decretos de Hodge) y una voluntad preceptiva (es decir, todos han de obedecer a Dios). La voluntad de Dios en muchos asuntos es interactiva con la nuestra (como la concurrencia de Berkhof) en la medida en que Dios lo desea. Quizá el más maravilloso de los decretos de Dios sea cierta medida de libertad, con su correspondiente responsabilidad. Aunque Dios no desea, ni decreta, ni quiere el mal de manera directa, sí permite el mal (como en los decretos dependientes) como un “parásito existencial”, parte de su plan para llevar a cabo sus propósitos, entre los cuales está tener un pueblo que libremente escoja amarlo.
“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Mt 23:37) Dios puede entristecerse a causa de nuestra voluntad.
Control total: la soberanía de Dios mal definida
Parte 2 de 5
“La pregunta que se nos plantea, entonces, es esta: ¿ha preordinado Dios desde toda la eternidad todas las cosas que acontecen?”, pregunta Loraine Boettner en The Reformed Doctrine of Predestination p.9. La inmensa mayoría de los calvinistas sí afirma que Dios decretó no algunas, sino todas las cosas que acontecen. La parte 1 mostró contradicciones y suposiciones falsas acerca del control total. La parte 2 define el fatalismo, ofrece un resumen breve (pero, esperamos, justo) de los argumentos, y muestra por qué los calvinistas sí enseñan un fatalismo cristiano, pese a sus negaciones.
¿Calvinismo = fatalismo cristiano?
El propósito de este escrito es ofrecer un resumen breve (pero, esperamos, justo) de los argumentos de ambas partes. Cuando menos, se desea que los no calvinistas puedan comprender por qué los calvinistas niegan ser fatalistas, y que los calvinistas puedan comprender por qué, a pesar de tales negaciones, los no calvinistas siguen afirmando que un calvinismo consecuente es fatalismo. Lo que aquí se pretende no es decirles a los calvinistas: “sean consecuentes y háganse fatalistas”, sino más bien: “eliminen de su doctrina el control total, que es antibíblico y es la causa de la inconsecuencia”.
Como ayuda para comprender el fatalismo y el cristianismo, examinemos brevemente el fatalismo desde la perspectiva de una religión falsa: el islam.
El fatalismo musulmán
Pecados decretados por Alá
“Alá ha escrito para el hijo de Adán su parte inevitable de adulterio, lo advierta o no:” Bukhari Hadith vol.8 no.609 p.397-398.
Alá ordena todos los acontecimientos
“Di: ‘Nada nos sucederá salvo lo que Alá haya decretado para nosotros: Él es nuestro Protector’...” Qur’an Sura 9:41. Nótese que, contrario a lo que dicen unos cuantos calvinistas, la idea de que Dios lo decreta todo no le es ajena a la mente carnal.
Nuestra [falta de] responsabilidad de orar
“‘¿No vas a orar?’ ‘Alí respondió: ‘¡Oh, Apóstol de Alá [Mahoma]! Nuestras almas están en las manos de Alá, y cuando Él quiere que nos levantemos, nos hace levantar.’ Cuando ‘Alí le dijo esto, el Apóstol de Alá se retiró sin decirle nada. Mientras el Profeta se alejaba, ‘Alí lo oyó golpearse el muslo (con la mano) y decir: ‘Pero el hombre es más discutidor que ninguna otra cosa.’ Bukhari Hadith vol.9 no.446 p.326.
Al contrastar el islam con la doctrina reformada, Boettner [p.320] dice: “La idea de que el hombre sea en algún sentido la causa de sus propios actos casi ha dejado de existir, y el fatalismo, creencia normal de los árabes ... es la fuerza dominante ... del mundo musulmán.”
Boettner (p.321-322), al describir la predestinación musulmana, dice: “El islam reduce a Dios a una categoría de la voluntad y lo convierte en un déspota, un déspota oriental, que se yergue en alturas abismales por encima de la humanidad. Nada le importa el carácter, sino únicamente la sumisión. El único asunto de los hombres es obedecer sus decretos, de modo que, como dice Zanchius, la predestinación viene a ser ‘una especie de impulso ciego, veloz y avasallador que, con razón o sin ella, con medios o sin ellos, todo lo arrastra violentamente ante sí, con poca o ninguna atención a la naturaleza peculiar y respectiva de las causas segundas.’”
Ahora bien, nadie puede decir que los musulmanes sean calvinistas, pues los musulmanes no predican acerca de la gracia, la cruz ni otras doctrinas cristianas esenciales. Lo que aquí se señala es que la mayoría coincidiría en que el fatalismo se enseña, sin lugar a dudas, dentro del islam.
Definición del fatalismo
Zwemer, calvinista y célebre misionero cristiano entre los musulmanes, dice acerca de las tradiciones islámicas: “esta clase de predestinación debería llamarse fatalismo y nada más. Porque el fatalismo es la doctrina de una necesidad ineludible e implica un poder soberano omnipotente y arbitrario.” Moslem Doctrine of God p.97.
Por supuesto, la descripción que Zwemer hace del islam no abarca todo el fatalismo, porque los musulmanes no son los únicos fatalistas. En cuanto a una definición general y rigurosa del fatalismo, el Webster’s Ninth New Collegiate Dictionary © 1989 define el fatalismo como “una doctrina según la cual los acontecimientos están fijados de antemano para todo tiempo, de tal manera que los seres humanos son impotentes para cambiarlos; también: una creencia o actitud determinada por esta doctrina.”
Lo que aquí se señala es que la definición de fatalismo no especifica quién fijó los acontecimientos, ni cómo, ni por qué.
La iglesia primitiva: sin fatalismo
La iglesia primitiva conocía el fatalismo por la filosofía platónica, y enseñó de manera constante en su contra. Una declaración muy clara proviene de un exneoplatónico, Justino Mártir (escribió entre 135 y 165 d.C.), en su First Apology cap. XLIII p.177: “Mas para que nadie suponga, por lo que hemos dicho, que afirmamos que cuanto sucede, sucede por una necesidad fatal, porque fue predicho como conocido de antemano, también esto lo explicamos. Hemos aprendido de los profetas, y lo tenemos por verdadero, que los castigos, las correcciones y las buenas recompensas se otorgan conforme al mérito de las acciones de cada hombre. Porque si no fuera así, sino que todo sucediera por el hado, nada estaría en absoluto en nuestro poder. Pues si está determinado por el hado que este hombre, por ejemplo, sea bueno y aquel otro malo, ni el primero es digno de mérito ni el segundo de reproche. Y además, a menos que el género humano tenga el poder de evitar el mal y escoger el bien por libre elección, no es responsable de sus acciones, cualesquiera que estas sean. Mas que es por libre elección que los hombres andan rectamente y tropiezan, lo demostramos así.”
Lo que aquí se señala es que, según Justino, el fatalismo es erróneo porque Dios no dispuso que todo ocurriera por necesidad fatal, sino que más bien nos concedió la libre elección.
Al responder a la cuestión del fatalismo cristiano, parece apropiado examinar lo que los calvinistas mismos han dicho.
Comentarios de Calvino
“El hado es el término que los estoicos dieron a su doctrina de la necesidad, la cual habían formado a partir de un laberinto de razonamientos contradictorios; una doctrina destinada a llamar al orden a Dios mismo y a imponerle leyes conforme a las cuales obrar. La predestinación yo la defino, según las Santas Escrituras, como aquel consejo libre y sin trabas de Dios por el cual Él gobierna a todo el género humano, y a todos los hombres y las cosas, y también a todas las partes y partículas del mundo, con su infinita sabiduría e incomprensible justicia... Si tan solo hubieras querido examinar mis libros, te habrías convencido de inmediato de cuán ofensivo me resulta el profano término hado.” (Calvin’s Calvinism p.261-262.) Todos los demás calvinistas coinciden. Lo que aquí se señala es que los calvinistas niegan enérgicamente (y con razón) creer en un hado impío e inmoral.
Los argumentos de Boettner
Loraine Boettner, en su libro The Reformed Doctrine of Predestination, en las páginas 205-207, hace un esfuerzo denodado por “demostrar” que el calvinismo no es fatalismo. Los argumentos de Boettner en cuanto a que la predestinación reformada no es fatalismo se agrupan en tres categorías.
* Boettner dice que, si bien la predestinación y el fatalismo dan por sentada la certeza absoluta de los acontecimientos futuros, al fatalismo le falta:
Un Dios personal de infinita sabiduría,
Causas finales y propósito,
Ideas morales,
Incentivos para la religión, el amor, la misericordia, la santidad, etc.
En cambio, el fatalismo es una fuerza ciega, ininteligente y amoral, que conduce al escepticismo y a la desesperación. Boettner sostiene que el fatalismo es lo absolutamente opuesto a la predestinación.
* Otro argumento es que el fatalismo es invivible: nadie puede ser fatalista consecuente y, a la vez, seguir haciendo cosas como comer y cuidar de sí mismo.
* Un último tipo de argumento es que la predestinación se distingue del fatalismo en que Dios “ha dispuesto además que seamos libres dentro de los límites de nuestra naturaleza”. Así, de algún modo, como rectas paralelas que se encuentran en el infinito (p.222), la predestinación y la libre agencia coexisten. Sin embargo, a R. C. Sproul le desagrada mucho esta analogía (Chosen by God p.40).
Boettner concluye en la p.207: “Por consiguiente, solo quien no ha examinado esta doctrina de la predestinación, o quien está maliciosamente predispuesto, la acusará temerariamente de ser fatalismo. No hay excusa alguna para que nadie cometa este error si sabe qué es la predestinación y qué es el fatalismo.”
La falla “fatal”
Hay dos tipos de fatalismo: el fatalismo no teísta de los ateos y los estoicos, y el fatalismo teísta de los musulmanes y los calvinistas. La definición del diccionario abarca ambos tipos. Los calvinistas, por un lado, reconocen como fatalismo el fatalismo teísta de los musulmanes; pero, por otro lado, afirman que el calvinismo no puede ser fatalismo porque una postura teísta no puede serlo.
Refutación de los argumentos de Boettner
Habiendo leído con cuidado el libro de Boettner y examinado con oración la doctrina reformada, sin temeridad ni intención maliciosa, presento aquí mis observaciones sobre sus argumentos.
À La definición que el diccionario da del fatalismo no exige que este sea impersonal, ni que niegue las causas finales y el propósito, las ideas morales u otras cosas. Boettner demostró que la predestinación calvinista no es fatalismo no teísta, pero eso no demuestra que no sea fatalismo teísta. Esto es particularmente cierto dado que el propio Boettner reconoce que la doctrina mahometana de la predestinación (término suyo) es fatalismo
Á El argumento de Boettner es que resulta difícil ser consecuente y entusiasta en el cuidado de uno mismo, en la oración, en el evangelismo y en la vida en general, si nada de lo que uno haga puede cambiar absolutamente nada. Desde luego, nuestras acciones pueden ser los medios predeterminados para un fin predeterminado; pero incluso un fatalista no teísta puede creer que tanto los medios como los fines están determinados. En el fatalismo musulmán, Mahoma simplemente dijo que a las personas les resultaría fácil hacer aquello para lo cual habían sido ordenadas. Si el argumento de Boettner vale para el “determinismo frío e inmutable” del fatalismo no teísta, y vale para la predestinación musulmana, Boettner no ha establecido por qué no habría de valer igualmente para el determinismo más cálido, pero igualmente inmutable, del calvinismo.
 El último tipo de argumento de Boettner no puede desecharse con la misma rapidez que los otros dos. Si, en efecto, la libre agencia y la predestinación pueden coexistir, entonces el punto de Boettner es válido. Sin embargo, si el control total decretado, tal como lo enseñan los calvinistas en la parte 1, es fundamentalmente contradictorio con la libre agencia, entonces, o bien el último tipo de argumento de Boettner es incorrecto, o bien, para que Boettner tenga razón, habría que creer que las personas son predestinadas a la vez que se abandona el control total que Boettner y otros también enseñan.
Lo que aquí se señala es que, si todos coincidimos en que la predestinación bíblica no debe distorsionarse hasta parecer fatalismo, ni siquiera fatalismo teísta, entonces dejemos de hacer de Dios el autor del fatalismo. Creo que a Dios le entristece que sus hijos pretendan exigirle que decrete expresamente todas las cosas, cuando la Biblia solo dice que Dios encamina todas las cosas conforme a su plan.
La inconsecuencia con el error es una virtud
Resulta alentador observar que aun los calvinistas con frecuencia no son consecuentes con su calvinismo cuando estudian la Escritura. La sinopsis anterior de la discusión de Boettner sobre el fatalismo quedaría incompleta sin esta cita de la p.205: “Conforme a la doctrina de la predestinación, la libertad y la responsabilidad del hombre quedan plenamente preservadas. En medio de la certeza, Dios ha concedido la libertad humana. Pero el fatalismo no admite poder de elección alguno, ni autodeterminación.” Creo que podemos coincidir en que Boettner señala algo acertado: que la doctrina [bíblica] de la predestinación admite la libertad humana, el poder de elección y la autodeterminación.
Como dijo Francis Schaeffer en The Church at the End of the Twentieth Century: “Podemos glorificar a Dios, y tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento dicen que incluso podemos entristecer a Dios. Eso es tremendo.” (Hymns for the People of God no.364.)
Control total: la soberanía de Dios mal definida
Parte 3 de 5
Mi hijo de cuatro años a veces se enoja con su libro para colorear. Cuando colorea, a veces no se queda del todo dentro de las líneas, y enojarse con el libro es una manera de evitar enojarse con su propia incapacidad de producir aquello que le agrada. ¿Es así Dios para con lo que Él creó? Los cristianos dirían que por supuesto que no. Pero necesitamos poder explicar por qué.
La parte 2 mostró que creer en la soberanía total equivale al fatalismo cristiano. La primera mitad de la parte 3 expone algunas de las ramificaciones del fatalismo cristiano. La segunda mitad presenta los pasajes que el fatalista cristiano usa para sostener su postura y (confío) una comprensión más correcta de dichos pasajes.
La predestinación bíblica no limita a Dios
Muchos calvinistas dicen, en efecto, que no tenemos libre albedrío, no porque Dios no nos lo diera, sino porque Dios no podía dárnoslo. Boettner (p.222) dice: “Además, si admitimos el libre albedrío en el sentido de que la determinación absoluta de los acontecimientos queda puesta en manos del hombre, bien podríamos escribirlo con L mayúscula y A mayúscula; porque entonces el hombre se ha vuelto como Dios —causa primera, fuente original de acciones— y tendremos tantos semidioses como voluntades libres haya. A menos que se renuncie a la soberanía de Dios, no podemos conceder al hombre esta independencia.”
El libre albedrío es incompatible con la visión reformada de la soberanía de Dios. Pero no le pedimos a nadie que renuncie a la soberanía de Dios, sino solo a la visión reformada de la soberanía de Dios, y que adopte en su lugar la visión bíblica. Si Dios es incapaz de otorgar libre albedrío siquiera a Adán, ¿no resulta que la visión reformada de la predestinación en realidad limita a Dios?
Muchos cristianos reformados dicen que el hombre no tiene libre albedrío, sino libre agencia. Lo creen por dos razones: 1) la voluntad del hombre cayó en la Caída, y estamos atados al pecado; 2) creen que los no elegidos nunca tuvieron ni tendrán opción o posibilidad alguna de responder a Dios. La primera razón es válida; la segunda no lo es.
Dios permite
Creo que casi ningún calvinista es realmente consecuente al afirmar que Dios escoge ejercer un control total y absoluto sobre todas las cosas, porque casi todo calvinista tiene que admitir que dice y cree estas dos palabras: “Dios permite”.
“Por consiguiente, Dios ordena activamente el bien, pero permite pasivamente el pecado. La preordinación activa refleja su ser. Pero la pasiva solo muestra su ser a la inversa.” Curt Daniel p.230. [Entonces tiene que haber una preordinación pasiva.]
E. W. Smith: “Él [Dios] ha unido a este mero permiso un ‘sapientísimo y poderosísimo señalamiento de límites’ a todo pecado, de modo que este jamás pueda rebasar las líneas que Él le ha prescrito como prisión,” (p.177) Boettner p.241) [¿Entonces el pecado sí puede saltar dentro de las líneas?]
“La razón para el permiso del pecado fue la manifestación de ciertos atributos divinos.” William G. T. Shedd. [Esa es una de las razones clave por las que los no calvinistas dicen que Dios permitió el libre albedrío.]
“Que Dios quiere permitir el pecado es evidente, pues Él sí lo permite. Seguramente nadie dirá que Dios mismo hace lo que no quiere hacer. (Pink p.246) [Hay poca diferencia entre que Dios quiera permitir y que Dios permita lo que no quiere expresamente.]
Lo que se señala en esta sección es que, si todos coinciden en que algunas cosas son “permitidas pasivamente por Dios”, entonces Dios no decreta activamente todas las cosas, y Dios escoge no ejercer un control total.
Dios creó incluso el azar (Pr 16:33)
En mi opinión, uno de los argumentos más fuertes que usan los calvinistas para probar el control fatalista es Pr 16:33: “La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella.” Hay dos puntos, basados en las dos cláusulas del versículo. Primero, el azar sí existe realmente en la tierra. Las ciencias de la probabilidad y la estadística son genuinas, útiles y valiosas. Como dice Eclesiastés 9:11: “...sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.” Ahora bien, el contexto de Eclesiastés es “debajo del sol”, pero debajo del sol el azar sí existe realmente.
No estamos diciendo que algo suceda de manera totalmente aleatoria, sin causa alguna. Más bien, el caos sí existe: en el clima, en la naturaleza y en las personas. Para los inclinados a las matemáticas, nuestra “voluntad” podría describirse como un amplio conjunto de circuitos de retroalimentación dinámicos y autoajustables que exhiben un comportamiento autoemergente.
El segundo punto es que aun el azar debajo del sol proviene de Dios. Como ocurre con los demás acontecimientos, lo que llamamos sucesos fortuitos son tales que cualquier resultado que Dios decrete, sucede, y no ocurre ningún resultado salvo el que Dios permita. Dios tiene el control no solo de lo que decreta activamente, sino también de lo que permite. Nada sucede salvo lo que Él permite, y Él puede anular cualquier resultado en cualquier momento.
Todas las cosas según el designio de su voluntad
Otro de los argumentos más fuertes que usan los fatalistas cristianos es Ef 1:11: “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace (energeo) todas las cosas según el designio (boulen) de su voluntad (thelematos)” (RVR1960)
Energeo se traduce mejor como “energizar” que como “realizar”. Energeo es lo que el Espíritu Santo hace en nosotros (Ef 3:20) y lo que Satanás hace en los desobedientes (Ef 2:2).
Ef 1:11 dice que Dios lleva a cabo no algunas cosas, sino todas las cosas conforme a su voluntad. Una respuesta rápida sería que Dios lleva a cabo todo tipo de cosas. Sin embargo, si usted recurre a esa respuesta, su argumento no se distingue en nada de los argumentos calvinistas sobre 1 Ti 2:6 y 4:10. Ambas partes coincidirían en que el argumento de los “tipos” puede usarse para eludir la intención de un versículo.
Una respuesta “real” es que Dios sí lleva a cabo todas las cosas, aun aquellas que no decretó explícitamente, para que en última instancia se conformen a los fines que Él ha decretado. Esto incluye las cosas que Él aborrece y le resultan detestables, las cosas que no vinieron a su pensamiento y las cosas que Él no decretó ni controló explícitamente.
Otras réplicas de los fatalistas cristianos
Además de Proverbios 16:33 y Efesios 1:11, otros versículos que los calvinistas usan para mostrar que Dios controla todas las cosas son Pr 16:4; Romanos 11:36; 1 Corintios 8:6; y Apocalipsis 4:11.
Pr 16:4 “Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo.”
Nótese que dice ha hecho, no decreta. Esto suena similar a Romanos 8:28: a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. No todas las cosas son buenas, pero Dios puede hacer que todas las cosas, aun las malas, ayuden a bien. De igual manera en Proverbios 16:4: no todas las cosas son lo que Dios desea; sin embargo, Dios encamina aun las cosas indeseables para sus propios fines.
Romanos 11:36, 1 Corintios 8:6 y Apocalipsis 4:11 dicen que todas las cosas proceden de Dios, son por medio de Dios y existen por Dios. Nosotros somos para Dios.
Así pues, todas las cosas, aun Satanás, procedieron de Dios. Entiéndase, no obstante, que si bien el bien puede existir aparte del mal, el mal no tiene existencia independiente del bien. El mal es una torcedura y una desviación de lo que Dios hizo. Satanás era originalmente bueno antes de caer; Dios no creó a Satanás malo desde el principio, sino que le permitió escoger el mal.
La libertad no requiere ignorancia en Dios
Algunos no calvinistas también enseñan que el conocimiento prueba el control total y que, puesto que Dios no tiene control total, entonces no ha de saberlo todo. Si uno tuviera que creer un error, el control total es un error “mucho mejor” que la teología del proceso, el teísmo finito o la idea de que Dios se vuelve más sabio con el tiempo.
Si no hay control total, ¿por qué permitir el pecado?
Los no calvinistas y unos cuantos calvinistas enseñan que, si bien un Dios bueno pudo haber tenido el control total de todo, escogió no tenerlo. ¿Por qué? Si Dios escogió lo mejor, ¿cómo podría ser esto lo mejor? Las respuestas se agrupan en dos categorías. La primera: que Dios valora nuestra libertad de escoger amarlo por encima del costo del pecado y del infierno. Fuimos hechos a imagen de Dios, y el libre albedrío es parte de esa imagen. Una segunda categoría de respuesta es que no vivimos en el mejor de los mundos posibles. Más bien, Dios está en proceso de hacer el mejor de los mundos posibles, llamado cielo, donde todos escogen libremente amar a Dios y, sin embargo, jamás caerán.
Síntesis
Una de las cinco diferencias clave entre calvinistas y no calvinistas es esta: o Dios decreta expresamente cada acción, cada palabra y cada intención, hasta el último átomo, o no lo hace. Si lo hace, entonces decreta cada obra malvada con un propósito expreso. Podría hacerlo por razones que van desde decretar los pecados para que los réprobos vayan al infierno (supralapsarianismo, al que Sproul objeta enérgicamente), hasta mostrar su castigo del pecado (Pink p.251), mostrar a todos cuán airado puede ponerse por las obras que Él mismo decreta, mostrar su santidad y su intolerancia hacia algunas de las cosas que decreta, mostrar su gracia al perdonar el pecado (Pink p.251), u otras razones.
Se podría decir que Dios no decreta todas las cosas o, dicho de otro modo, que Dios decreta también la libertad. Si así es, no se sigue que, si Dios no es un titiritero, entonces sea totalmente pasivo. Más bien, Dios puede decretar y controlar como bien le parezca. Dios concede libertad, pero con ella viene su juicio sobre nuestra libertad. El teólogo no calvinista Norm Geisler dijo: “El infierno es la más gloriosa de todas las doctrinas cristianas, pues demuestra que el hombre es verdaderamente libre.” Somos libres, pero los derechos de Dios como Creador, su permiso continuo, su intervención e interacción, y su juicio final muestran que Dios, en muchos sentidos, es nuestro todo en todos.
No todos coinciden. F. E. Hamilton, en un artículo publicado en The Reformed Faith in the Modern World, escribe hipotéticamente: “¡Dios tiene poder para impedir el acto malo, no tiene propósito alguno que llevar a cabo al permitirlo y, sin embargo, para proteger la libertad del hombre, permite que este atraiga sobre sí el castigo eterno! ¡Ciertamente ese sería un dios de muy pobre condición!” (Boettner p. 241) Debemos cuidarnos de calumniar los caminos de Dios.
“Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. ... y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.” (Lc 19:41-42,44)
Los límites de estos escritos
Uno podría leer las tres partes sobre el control total y sacar algunas conclusiones injustificadas.
Entonces, si el control total es falso, ¿significa eso que todo el calvinismo se derrumba? No; eso no lo hemos demostrado. Hay otras cuatro diferencias clave entre el calvinismo y el no calvinismo que podrían concebiblemente mantenerse en pie, aunque caiga la exigencia del control total.
Si el control total y fatalista no fuera verdadero, ¿sería entonces el género humano totalmente libre y autónomo? Mostrar que un extremo no es necesario no demuestra que el extremo opuesto sea verdadero. Existe otro escrito que muestra que la autonomía total también es errónea.
Si ni el control total ni la pasividad total son correctos, ¿qué lo es? En estas tres partes no hemos descubierto nada que suceda más allá de lo que Dios permite en su voluntad permisiva, ni hemos descubierto nada que Dios sea incapaz de controlar directamente. Hemos descubierto que Dios hace (y controla) lo que le place, y que Dios escogió permitir algunas cosas que no vinieron a su pensamiento, que lo decepcionan y que le desagradan. Como muestran Mt 23:37 y Jonás, Dios puede ser decepcionado y su voluntad puede ser frustrada. Sin embargo, como muestran Efesios 1:11 y Romanos 8:28, Dios es lo bastante grandioso como para usar todas las cosas como parte de su plan final.
Control total: la soberanía de Dios mal definida
Parte 4 de 5
En las tres partes anteriores establecimos que el fatalismo cristiano no es bíblico y que, si bien la soberanía de Dios significa que todo acontecimiento que ocurre debe ser permitido por Él, no significa que todo acontecimiento deba ser decretado por Él. Establecimos que la soberanía de Dios es esta:
Dios puede hacer lo que le place. Él es soberano sobre cada detalle, en el sentido de que nada sucede más allá de lo que Dios permite. Job1:12; Stg 4:15
Dios puede hacer lo que le place. Él controla directamente todo acontecimiento que desea. (Is 14:24,27; 43:13; 55:11; Jn 10:26; He 6:17)
Dios puede hacer lo que le place. Ha escogido no controlar directa y expresamente algunos acontecimientos. (Jer 5:29; 8:19: 12:8; Ez 8:6)
Dios puede hacer lo que le place. Todo acontecimiento, aun los permitidos y no controlados, queda entretejido en su propósito final. (Ef1:11; Pr16:4,33; Ro11:36; 1Co 8:6; Ap 4:11)
Con el fin de señalar el error, las tres partes anteriores destacaron las cosas erróneas que los teólogos reformados han dicho acerca de la soberanía de Dios. Esta sección destaca algunas de las cosas correctas, o casi correctas, que los teólogos reformados enseñan acerca de la soberanía de Dios.
¿Existe alguna probabilidad de que exista el azar?
He oído a calvinistas decir: “el azar no existe”. R.C. Sproul tiene una mejor postura. Este material proviene de una conferencia de Sproul en Austin, el 9 de marzo de 1991. R.C. ofrece una buena definición de uno de los sentidos en que se usa la palabra azar: “El azar no es más que una palabra que describe una posibilidad matemática. No describe una entidad que tenga poder para hacer algo.” Según R.C., una segunda definición lo hace sinónimo de coincidencia: “ninguna causa observable ni conocible [al menos por el hombre finito]”. Una tercera definición, que es errónea, sostiene que lo que llamamos “sucesos fortuitos” no tiene causa alguna.
Un comentario interesante sobre esta tercera definición del azar proviene de científicos seculares. Ellos afirman que, con la posible excepción del decaimiento de las partículas atómicas (del cual poco sabemos), no conocen un solo suceso fortuito que ocurra.
Sproul dijo en su conferencia: “La existencia misma de Dios y la posibilidad de un suceso fortuito son categorías mutuamente excluyentes.” Ilustró el punto con los filisteos y el arca: los filisteos eran teístas en la teoría, pero ateos en la práctica. Si pensaban que el azar, en la última definición, podía tener el control, su creencia teísta no era muy profunda.
Sin embargo, hacia el final de la conferencia, R.C. dijo que, aun si lo que los filisteos realmente querían decir era coincidencia, siguen siendo ateos prácticos: “...son ateos prácticos porque están considerando la posibilidad misma de un suceso fortuito.” Si bien Sproul afirma las causas segundas, dice que si hay algún suceso cuya causalidad primaria no sea Dios, si la mano del Señor no ha sido la causa raíz, entonces Dios no es Dios. Pareciera que Sproul está diciendo que, si sucede algo que no fue expresamente deseado y propuesto por Dios, entonces Dios no sería Dios. Y que quienes piensan que ocurren tales sucesos no propuestos son ateos “prácticos”, aunque sean teístas en la teoría.
Juan Wesley, los padres de la iglesia primitiva, Roger Williams y multitud de otros creyentes no estarían de acuerdo en que siquiera se acerquen al ateísmo práctico. Quizá la razón pueda verse en una ilustración que se me ocurrió durante un tiempo de quietud. De adolescente estaba de vacaciones con mis padres, y salí a caminar para buscar un lugar donde orar. Encontré una hermosa colina bañada por el sol, con rocas esparcidas al parecer al azar sobre ella de una manera agradable a la vista. Dios sí que es artista; pero ¿puede un artista servirse de la aleatoriedad? Recordé que mi madre había terminado de pintar un mueble en nuestra casa. Lo hizo así: lo pintó de un color uniforme. Cuando secó, tomó un cepillo de dientes y salpicó puntos de pintura negra sobre el mueble. Si en algún lugar la densidad de los puntos resultaba demasiado alta o demasiado baja, limpiaba la pintura negra con una esponja y lo volvía a hacer. De manera semejante, Dios puede arrojar las rocas sobre la colina, un poco como quien tira los dados. Si no le agrada la tirada, puede volver a rodar las rocas hasta formar el patrón que Él desea.
R.C. Sproul: un ministro “ordenado”
Este material proviene de la conferencia de Sproul en Austin, el 9 de marzo de 1991. R.C. Sproul habla de la mano invisible de la Providencia y de la mano de Dios en el timón de la historia. Destaca la Confesión de Westminster: “Dios es soberano; Él ordena todo cuanto acontece, pero no de tal manera que violente las causas segundas ni la libertad humana.”
“No creo que, como cristianos, tengamos que abandonar el importantísimo concepto de la libertad y la responsabilidad humanas; ni por un segundo. Y me resultaría muy doloroso tener que renunciar a la idea de la libertad humana. Pero, amados, podría vivir con eso. Si tuviera que renunciar a la idea de que Dios es soberano, habría abandonado el cristianismo. Habría abandonado la esperanza, porque reconocería que vivo en un universo que no está bajo la autoridad de la providencia divina.
Uso esta ilustración: si hay una sola molécula rebelde suelta en este universo, fuera del alcance de la autoridad, el poder y el control soberanos de Dios, ningún cristiano tiene razón alguna para poner mi fe ni confianza alguna en ninguna promesa futura que Dios haya hecho a su pueblo. Por falta de un clavo se perdió la herradura; por falta de la herradura se perdió el caballo; por falta del caballo se perdió el jinete; por falta del jinete se perdió la batalla; por falta de la batalla se perdió la guerra. ... Una sola molécula rebelde podría destruir los planes mejor trazados, no de los ratones ni de los hombres, sino de Dios, si Dios no es soberano.”
Si Dios, en algún sentido... no ordena todo cuanto acontece, entonces Dios no es realmente soberano... Si Dios no es soberano, entonces Dios no es Dios.”
Las dos definiciones calvinistas de ordenar/decretar
Una ambigüedad en la enseñanza de muchos calvinistas es la definición de ordenar y decretar. Los teólogos usan “ordenar” y “decretar” como sinónimos, pero los emplean en dos sentidos distintos. En el primer sentido, los calvinistas dicen que Dios escoge expresamente causar que cierto acontecimiento suceda. Decir que Dios escogió o deseó expresamente cada acontecimiento va en contra de la Escritura.
En el segundo sentido, todos los cristianos deberían coincidir en que Dios sí ordena/decreta absolutamente todas las cosas, en el sentido de que simplemente permite que algunas sucedan mientras escoge expresamente causar otras; en tal caso no hay problema alguno.
La dificultad, no solo con Sproul, sino con la mayoría de los teólogos calvinistas, es que sin duda emplean “ordenar” en el primer sentido en muchos casos. Cuando (y si) pasan al segundo sentido, no queda nada claro cuál de los dos están usando. Sin embargo, esto no es cierto de todos los teólogos calvinistas, pues la cita de Charles Hodge en la primera parte es un uso claro del segundo sentido.
Loraine Boettner
“Una postura que sostiene que los actos libres de los hombres son inciertos sacrifica la soberanía de Dios para preservar la libertad de los hombres.” (Boettner p.43) Boettner tiene razón; esa es una postura pésima. Por desgracia, algunos arminianos incurren efectivamente en este error.
“Ahora bien, si los acontecimientos futuros son conocidos de antemano por Dios, no pueden en modo alguno tomar un rumbo contrario a su conocimiento. Si el curso de los acontecimientos futuros es conocido de antemano, la historia seguirá ese curso con la misma certeza con que una locomotora sigue los rieles de Nueva York a Chicago. X La doctrina arminiana, al rechazar la preordinación, rechaza el fundamento teísta del conocimiento previo. El sentido común nos dice que ningún acontecimiento puede ser conocido de antemano a menos que, por algún medio, físico o mental, haya sido predeterminado.” (Boettner p.42) Boettner tiene razón hasta la X. Boettner tergiversa horriblemente la postura de la mayoría de los arminianos. En su “sentido común” ha olvidado que, si Dios es atemporal, entonces la preordinación de los acontecimientos y el acaecer de los mismos pueden ser interactivos.
Para que no lo olvidemos...
Para que los no calvinistas no lo olviden, la Escritura es clara en que necesitamos ser libertados. Jesús dijo en Juan 8:31-32: “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Y de nuevo en Juan 8:34 dice: “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.”
Todo cristiano, calvinista o no calvinista, que cree en la Escritura tiene que creer que Dios es soberano sobre absolutamente todas las cosas. Negar los numerosos pasajes que muestran que Dios es soberano no es la cuestión. La cuestión es si la soberanía bíblica exige que Dios sea la causalidad última, la raíz primaria de todo acontecimiento, incluidas toda maldad, todo pecado y aquellas cosas por las cuales Dios tiene el corazón quebrantado y está lleno de ira.
Así pues, si un calvinista tiene alguna esperanza de ser bíblico, tiene que decir que, en algún sentido, los creyentes son libertados. Por otra parte, si un arminiano procura ser bíblico, tiene que decir que, en algún sentido, los no creyentes necesitan ser libertados; por lo tanto, su voluntad no puede ser totalmente libre.
Control total: la soberanía de Dios mal definida
Parte 5 de 5
Las creencias tienen consecuencias, y creer en el control total puede tener malas consecuencias tanto en la oración como en el evangelismo.
El fatalismo y la oración
Charles Hodge (un calvinista) dijo: “Un fatalista no puede orar de manera consecuente.” Mahoma quizá discreparía. Sea como fuere, puede afirmarse con seguridad que, si un fatalista ora, se acerca de una manera muy distinta a la de un no fatalista. Por ejemplo:
Curt Daniel, calvinista él mismo, dice: “Por desgracia, algunos ‘calvinistas’ tienen un enfoque fatalista de la oración, a saber: ‘Sucederá ore yo o no ore.’” (p.220) ¿Cuáles calvinistas dicen (como Santiago 4:2) que no tenemos porque no pedimos?
Y sin embargo Curt Daniel también dice, p.219: “Una vez que llegamos a ver la verdad de la voluntad soberana y secreta de Dios, debemos ajustar nuestras oraciones en consecuencia. Por ejemplo, no debemos pensar que Dios ordena algo porque oramos. Él no consultó nuestras oraciones cuando preordinó todas las cosas; solo se consultó a sí mismo (Ro 11:33-36). - ¿Por qué no podría Dios escoger ordenar algunas cosas porque oramos? Si Daniel tiene razón, y todos son elegidos o reprobados con independencia de nuestras oraciones, entonces no tiene caso orar para que alguien vaya al cielo, pues ciertamente irá al cielo si y solo si Dios lo ordena, y Dios no ordena nada a causa de nuestras oraciones. Y no obstante, Mónica, la madre de Agustín, oró por él durante más de 20 años. Al parecer, ella no sabía que la elección de Agustín nada tenía que ver con sus
oraciones. En Hechos 26:29 Pablo oró para que el rey Agripa y los demás presentes fueran salvos. No creo que Pablo estuviera equivocado.
Curt Daniel (p.218) escribe: “Robert Lewis Dabney comentó: ‘La oración no tiene por objeto producir un cambio en Dios, sino en nosotros.’ Calvino comentó: ‘No fue tanto por causa de Él como por la nuestra.’
La verdad acerca de la oración es que, al orar, los que cambiamos somos nosotros, no Dios. Dios nos está cambiando a nosotros; nosotros no estamos cambiando a Dios. De lo contrario, Dios sería nuestro siervo, y no nuestro soberano.” Por supuesto, si Dios ordena cada átomo, cada acontecimiento y cada pensamiento, entonces la oración tampoco produce en nosotros ningún cambio no ordenado. Yo no renuncio a mi autoridad como padre cuando escojo interactuar con las peticiones de mis hijos y responder a ellas. Me cuesta mucho aceptar que los calvinistas realmente crean que Dios perdería su soberanía si alguna vez “respondiera” a sus hijos o “interactuara” con ellos.
Para el calvinista, no le estamos preguntando a Dios qué es lo que quiere hacer de todos modos; nuestras oraciones contestadas no son sino preguntar lo que Él va a hacer de todos modos.
Lo que se señala en esta sección es que unos cuantos calvinistas no le ven sentido alguno a la oración, salvo que Dios la manda. Otros le ven un solo propósito: cambiarnos a nosotros. Cómo es exactamente que nuestras oraciones tienen autoridad para echar fuera demonios (Mr 16:17), cómo hemos de ser persistentes delante de Dios en la oración (Lc 18:1-8) y cómo nuestras oraciones son poderosas y eficaces (Stg 5:16-18) es, para los calvinistas, un misterio. Para el no calvinista, la respuesta es sencilla. Nuestras oraciones no tienen “poder mágico”, sino que, por las promesas y la autoridad que Dios ha escogido dar a sus hijos, cuando oramos conforme a la voluntad de Dios, Dios interviene allí donde Satanás tiene dominio e influencia. Dios ha permitido a Satanás, por un tiempo, tener cierto dominio e influencia en la tierra y en el aire, según Ef 2:2; Jn 14:30; 12:31; 1 Jn 5:19; Col 1:13
El fatalismo en el evangelismo
Muchos calvinistas, a quienes otros calvinistas suelen llamar hipercalvinistas, no ven necesidad alguna del evangelismo cristiano. Los elegidos irán al cielo sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer, así que ¿para qué esforzarse mucho en evangelizar? O bien, si evangelizamos, ¿por qué habría un misionero de ir a condiciones extremas, vivir bajo amenaza de persecución y morir como mártir, simplemente para lograr absolutamente nada que no hubiera ocurrido ya, sin importar lo que él hiciera? Esta es sencillamente una consecuencia lógica de su calvinismo.
Sin embargo, muchos otros calvinistas discrepan enérgicamente. Entre los misioneros muy célebres que fueron calvinistas se cuentan William Carey, David Livingstone, Samuel Zwemer y Eric Liddell (célebre por Carros de fuego). Todos sus argumentos se reducen a un hecho sencillo: abandonar el evangelismo es antibíblico. Pero la necesidad del evangelismo es incongruente con el control total. Así que, o bien tienen que “sostener la verdad de manera inconsecuente”, o bien tienen que abandonar el control total. Muchos que se llaman calvinistas sí rechazan el concepto de control total.
El determinismo teísta es fatalismo cristiano
En The Concise Evangelical Dictionary of Theology, bajo el término fatalismo, la definición de Bloesch dice que el hado es “un determinismo cósmico que carece de significado o propósito último. ... El cristianismo sustituyó el concepto helenista del hado por la doctrina de la providencia divina.” Calvino, Boettner y otros afirman que el calvinismo no es fatalismo, porque definen el fatalismo como algo carente de significado o propósito.
Sin embargo, la definición que el diccionario da del fatalismo no se limita al fatalismo carente de sentido. Además, en The Concise Evangelical Dictionary of Theology, bajo el apartado Libertad, libre albedrío y determinismo (p.186-187), se trata otro tipo de fatalismo, llamado en ese artículo determinismo teísta.
Determinismo. La creencia de que las acciones humanas son resultado de causas antecedentes. El determinismo naturalista ve a los seres humanos como parte de la maquinaria del universo. En semejante mundo, todo acontecimiento es causado por acontecimientos precedentes, los cuales a su vez fueron causados por otros aún anteriores, ad infinitum. Puesto que cada persona forma parte de esta cadena causal, las acciones individuales quedan determinadas por causas antecedentes tales como el ambiente y la herencia... B.F. Skinner, autor de Beyond Freedom and Dignity y About Behaviorism, fue un teórico del determinismo.
El determinismo teísta afirma que todos los acontecimientos, incluida la conducta, son causados (determinados) por Dios. Uno de los defensores más célebres de esta postura fue el teólogo puritano Jonathan Edwards. Sostenía que el concepto de libre albedrío o autodeterminismo contradecía la soberanía de Dios. ... Por consiguiente, para que Dios sea soberano tiene que causar todo acontecimiento, incluida la acción humana.”
El extremo opuesto del determinismo es el indeterminismo. Como lo expresa The Concise Evangelical Dictionary of Theology p.187: “El indeterminismo es inaceptable para un cristiano.” El autodeterminismo reconoce los factores externos en la toma de decisiones, pero sostiene que somos nosotros quienes tomamos nuestras propias decisiones.
Cuestionario de repaso
1. ____ Nada sucede fuera de lo que Dios permite.
2. ____ Nada sucede que no le agrade a Dios.
3. ____ Nada está fuera de la capacidad de Dios para controlarlo.
4. ____ Dios controla directamente todas las cosas.
5. ____ Dios puede hacer que alguien haga cosas que no quiere hacer.
6. ____ Dios siempre hace que las personas hagan cosas que no quieren hacer.
7. ____ Dios puede hacer que alguien quiera hacer algo, y entonces esa persona hace lo que quiere.
8. ____ Dios siempre hace que las personas quieran hacer lo que hacen, y entonces hacen lo que quieren hacer.
9. ____ Con nuestro libre albedrío podemos hacer cosas que no son lo que Dios desea.
10. ____ Ni siquiera Dios puede jamás anular nuestro libre albedrío.
11. ____ El fundamento de la responsabilidad que tienen los réprobos está en la libertad que Dios les ha dado.
12. ____ Los réprobos son semejantes a robots con sentimientos y, puesto que Dios controla todas las cosas, son castigados por aquello que Dios los controló para que hicieran.
Los números impares son verdaderos, y los pares son falsos.
Conclusión
Abandonar el concepto de control total no significa abandonar que Dios lo sabe todo, ni que nada sucede sin que Dios lo permita, ni que Dios podría controlarlo todo si así lo quisiera. Simplemente significa que Dios puede escoger delegar soberanía, dentro de ciertos límites, como Él lo desee. Por un lado, abandonar el concepto de control total no significa que una persona sea, ni deba volverse, arminiana. Por otro lado, un calvinista que abandone esta postura puede seguir teniendo otras espinas en su doctrina.
Para estudio adicional
Ante-Nicene Fathers vols. 1-10 Hendrickson Pub. 1994.
Durant, Will The Reformation MJF Books 1957. Durant fue un historiador célebre. Este libro surgió de sus conferencias en una iglesia presbiteriana
Elwell, Walter A. (ed.) The Concise Evangelical Dictionary of Theology Baker Book House 1991.
Simon, Marilyn K., Mountains are Not Triangles: Chaos, Fractals, Dynamical systems and Complexity. Inédito. 1994.
Proceedings of the Fourth Annual Conference on Chaos in Manufacturing. Santa Fe, Nuevo México, 9-12 de abril de 1996.
Schaff, Philip y David Schaff The Creeds of Christendom Volume III The Evangelical Protestant Creeds. 1993 (de la ed. de 1931) Baker Books.
Libros calvinistas
Boettner, Loraine. The Reformed Doctrine of Predestination Presbyterian and Reformed Publishing Company 1932.
Calvino, Juan Institutes of the Christian Religion traducido por Henry Beveridge Wm. B. Eerdmans 1989.
Daniel, Curt. The History and Theology of Calvinism. Tesis doctoral, Scholarly Reprints 1993.
Erickson, Millard J. Christian Theology Baker Book House 1985.
Gill, John The Cause of God and Truth Tomo II.
Hodge, Charles. Commentary on the Epistle to the Romans. William B. Eerdmans Publishing Company. Reimpreso en 1994.
Packer, J.I. Evangelism & the Sovereignty of God. IVP 1961
Pink, A.W. The Sovereignty of God Baker Book House 1930.
Spencer, Duane Edward TULIP : The Five Points of Calvinism in the Light of Scripture Baker Book House 1979.
Sproul, R.C. Chosen by God. Tyndale 1994.
Libros no calvinistas
Geisler, Norman y T. Howe When Critics Ask. Victor 1989.
Lewis, C.S. The Great Divorce. Macmillan Publishing.
En este libro, por lo demás excelente, C.S. Lewis sugiere la falsa doctrina de que las personas vayan al infierno y, después, tengan un cambio sincero de corazón y vayan al cielo. Entonces, para ellas el infierno sería solo un purgatorio.
Lutero, Martín The Bondage of the Will traducido por Henry Cole. Baker Book House 1976. por Steven M. Morrison, PhD.