< Consulta Bíblica sobre Santiago

 

P: En Stg 1:1-5:20, ¿quién es Santiago?

R: Santiago es el medio hermano de Jesucristo. No se trata de Jacobo, el discípulo de Jesús y hermano de Juan, porque ese discípulo murió martirizado.

   Santiago se escribió en un griego excelente. Es posible que Santiago mismo haya redactado el libro, o que se lo haya dictado a un escriba.

 

P: En Stg, puesto que Santiago es el hermano del Señor, y no uno de los doce discípulos ni el apóstol Pablo, ¿por qué habríamos de leer el libro de Santiago?

R: Debemos leer Santiago por lo menos por dos razones.

1. Jesús se apareció especialmente a Santiago en 1 Corintios 15:7.

2. Pablo se refirió a Santiago como apóstol en Gálatas 2:7-8. Hipólito (222-235/6 d.C.) se refiere a Santiago, el hermano del Señor, como el primer obispo de Jerusalén y uno de los setenta apóstoles en su On the Twelve Apostles. Orígenes (225-254 d.C.) se refiere a lo que Josefo escribió acerca de Santiago en Origen Against Celsus libro 1 cap.47 p.416.

 

P: En Stg, ¿cuándo se escribió este libro?

R: Josefo dice que Santiago, el hermano del Señor, sufrió el martirio en el año 62 d.C., de modo que tuvo que ser antes de esa fecha. Muchos eruditos piensan que fue entre el 45 y el 60 d.C., aunque probablemente más cerca del 45 d.C. Algunos consideran que este fue uno de los primeros libros del Nuevo Testamento que se escribieron.

 

P: ¿Qué dice Josefo acerca de Santiago?

R: Contamos con dos fuentes: el libro mismo de Josefo (Antiquities of the Jews 20.9.1 y 18.5.2), y una segunda fuente independiente, Orígenes (que escribió entre 225 y 254 d.C.), quien habla de lo que Josefo escribió. Esto es lo que dice Origen Against Celsus libro 1 cap.47 p.416: “Porque en el libro 18 de sus Antiquities of the Jews, Josefo da testimonio de que Juan fue bautista… Ahora bien, este escritor, aunque no creía en Jesús como el Cristo, al indagar la causa de la caída de Jerusalén y de la destrucción del templo, cuando debió haber dicho que la conspiración contra Jesús fue la causa de estas calamidades que sobrevinieron al pueblo, puesto que dieron muerte a Cristo, que era profeta, dice sin embargo —hallándose, aunque contra su voluntad, no lejos de la verdad— que estos desastres les sobrevinieron a los judíos como castigo por la muerte de Santiago el Justo, que era hermano de Jesús (llamado Cristo), habiéndole dado muerte los judíos, siendo él un hombre sumamente distinguido por su justicia.”

 

P: En Stg, ¿cuál es un buen bosquejo de este libro?

R: Muchos dicen que Santiago es un libro difícil de bosquejar. Cinco bosquejos distintos de Santiago coinciden en las “secciones menores”, pero el bosquejo general es diferente en cada uno. Aquí va un bosquejo sencillo que sirve para recordar el contenido de Santiago.

Cap.  Título

Es difícil hacer un bosquejo del libro de Santiago. Aquí va un bosquejo.

1:1-27 Primero, cuidemos nuestra propia relación con Dios y nuestra madurez

- 1:3-12 La gloriosa salvación por medio de Cristo

2-5:6 Pecados contra los demás

- 2 El favoritismo: el pecado olvidado

- - 2:1-7 Nada de favoritismo hacia las personas

- - 2:8-13 Nada de favoritismo hacia partes de la ley

- 3:1-18 Los maestros y la lengua

- 4:1-10 Nuestra guerra contra el mundo

- 4:11-17 Juzgar a los demás y olvidarse de Dios

- 5:1-6 Condenación de la mentalidad del rico

5:7-20 Paciencia, juramentos y oración

- 5:7-11 La paciencia

-  5:12 Los juramentos

- 5:13-18 La oración: cantar, ungir y confesar. Fe y paciencia en la oración de Elías

- 5:19-20 Rescatar con paciencia a los que se extravían

 

P: En Stg, ¿qué otras partes de la Biblia se parecen a este libro?

R: A primera vista, Santiago parece único, pero al examinarlo de cerca se asemeja a otros cuatro libros.

Proverbios contiene muchos mandamientos éticos semejantes.

El Sermón del Monte (Mateo 5:3-7:23) tiene 26 paralelos.

1 Juan y Santiago tienen paralelos notables.

1 Pedro y Santiago también tienen paralelos.

   Por último, la breve carta de Santiago alude a pasajes de 21 libros del Antiguo Testamento.

 

P: En Stg, ¿cuáles son las semejanzas con el libro de Proverbios?

R: Estas son las semejanzas.

Versículos semejantes en Santiago y Proverbios

Idea o concepto

Santiago

Proverbios

La importancia de la sabiduría

Stg 1:5

Pr 2:3-6

Ser tardo para hablar; no apresurarse con las palabras

Stg 1:19

Pr 29:20

En las muchas palabras no falta pecado

Stg 3:2

Pr 10:19

El mal / el habla / la lengua como fuego

Stg 3:6

Pr 16:27

Buenos frutos; fruto de justicia

Stg 3:18

Pr 11:30

Resiste a los soberbios, da gracia a los humildes

Stg 4:6 y 1 Pedro 5:5

Pr 3:34

No jactarse del día de mañana

Stg 4:13-16

Pr 27:1

Cubre los pecados

Stg 5:20; 1 P 4:8

Pr 10:12

   Santiago también se asemeja a 1 Juan y 1 Pedro. Alude a pasajes de 21 libros del Antiguo Testamento.

 

P: En Stg, ¿cuáles son las semejanzas con el Sermón del Monte en Mateo?

R: Estas son las semejanzas.

Versículos semejantes en Santiago y el Sermón del Monte en Mateo

Idea o concepto

Santiago

Otros versículos

Pruebas y tentaciones

Stg 1:2,12; 5:10

Mt 5:10-12; Lc 6:23

La oración

Stg 1:5; 4:3; 5:13-18

Mt 6:6-13; 7:7-12

El ojo sencillo

Stg 1:8; 4:8

Mt 6:22-23

Las riquezas

Stg 1:10,11; 2:6-7

Mt 6:19-21, 24-34

El Padre que da buenas dádivas

Stg 1:17

Mt 7:11; Lc 11:13

La ira

Stg 1:19-20; 4:1

Mt 5:22

Ser hacedores y no tan solo oidores

Stg 1:22

Mt 7:24-27; Lc 6:46-47

La ley

Stg 1:25; 2:1,12-13

Mt 5:17-44

Profesar la fe solamente

Stg 1:26-27

Mt 6:1-18

Los pobres / los pobres en espíritu

Stg 2:5

Mt 5:3,5; 11:5; Lc 6:20;7:22

La ley real

Stg 2:8

Mt 7:12

Quebrantar una ley es quebrantarlas todas

Stg 2:10

Mt 5:19

El homicidio frente a las demás leyes

Stg 2:11

Mt 5:21-22

Los misericordiosos alcanzan misericordia

Stg 2:13

Mt 5:7

La fe y las obras

Stg 2:14-26

Mt 7:15-27

La raíz y el fruto

Stg 3:10-12

Mt 7:16-20; Lc 6:44-45

La verdadera sabiduría

Stg 3:13

Mt 7:24

El pacificador

Stg 3:17-18

Mt 5:9

Juzgar a los demás

Stg 4:11-12

Mt 7:1-5

Los tesoros enmohecidos

Stg 5:2

Mt 6:19-20; Lc 6:37; 12:33

Los juramentos

Stg 5:12

Mt 5:33-37

No tenéis porque no pedís frente a pedid y recibiréis

Stg 4:2

Mt 7:7

Lamentarse

Stg 4:9

Mt 5:4?; Lc 6:25

No jactarse ni afanarse por el día de mañana

Stg 4:13-15

Mt 6:34

Los profetas: ejemplos de aflicción frente a fueron perseguidos

Stg 5:10

Mt 5:11-12; Lc 6:23

No juréis; sea vuestro sí, sí, y vuestro no, no.

Stg 5:12

Mt 5:34-37

 

P: En Stg, ¿cuáles son las semejanzas con otros pasajes del Nuevo Testamento?

R: Estas son las semejanzas.

Idea o concepto

Santiago

Otros versículos

Fe sin dudar

Stg 1:6

Mt 21:21

Amarás a tu prójimo como a ti mismo

Stg 2:8

Mt 22:39-40

Humillarse

Stg 4:10

Mt 23:12; Lc 14:11; 18:14

Saber lo bueno y no hacerlo: es pecado frente a será azotado

Stg 4:17

Lc 12:47

Los ricos llorarán y aullarán frente a ¡ay de vosotros, los ricos!

Stg 5:1

Lc 6:24-25

Elías y el hambre por la falta de lluvia

Stg 5:17

Lc 4:25

 

P: En Stg 1:1 y Stg 2:1, ¿es Santiago básicamente una obra judía con algunos retoques cristianos, como afirmaron Spitta y Meyer?

R: No. Como señala Peter Davids en el New International Greek Testament Commentary on James p.14-15, Santiago es una obra plenamente cristiana por dos razones principales, además de Santiago 1:1 y 2:1.

1. Las semejanzas con otros libros del Nuevo Testamento, a saber, 1 Juan, 1 Pedro y el Sermón del Monte en Mateo.

2. Conceptos cristianos que no se hallan en el judaísmo, como el ser engendrados por la palabra (Santiago 1:18) y los “ancianos de la iglesia” (Santiago 5:14).

 

P: En Stg 1:1, ¿qué es aquí la “dispersión”?

R: Hubo varias dispersiones. En un principio, cuando los judíos fueron desterrados bajo los asirios en el 722 a.C. y después bajo los babilonios, muchos siguieron viviendo en Mesopotamia, Persia y Egipto. En segundo lugar, para el tiempo de Pentecostés en Hechos 2, había judíos no solo en esas tierras, sino también hacia el occidente, en Asia Menor, Grecia, Roma, incluso en el sur de la Galia, y quizá en España. En tercer lugar, la persecución bajo Saulo de Tarso hizo que los cristianos salieran de Judea y se esparcieran a otros lugares en Hechos 8. Por supuesto, como cristianos en la tierra, ninguno de nosotros ha llegado todavía a casa; nosotros también estamos dispersos por el mundo. La expresión “los que están en la dispersión” (así el griego, ἐν τῇ διασπορᾷ; Reina-Valera 1909 dice “las doce tribus que están esparcidas”) no se precisó; puede aplicarse a todo lo anterior.

   Santiago es muy aficionado a los dobles sentidos, y el modo de dirigirse a “las doce tribus que están esparcidas” resulta “magistralmente genérico”. A los judíos les resultaría cómodo identificarse con esas palabras, pero los cristianos también se verían a sí mismos como la dispersión de Dios en el mundo. A veces conviene dejar las cosas en términos generales y no específicos. Quizá Santiago lo dejó bastante general porque a lo largo de su vida ministró a los judíos y procuró traerlos al reino.

 

P: En Stg 1:4, por supuesto que es bueno que Dios nos dé paciencia, pero ¿por qué este versículo nos da un mandato terminante, es decir, que es responsabilidad nuestra, de dejar que la paciencia tenga su obra perfecta?

R: Una razón es que podemos hacer cosas para rehuir la dificultad y cortar el proceso por lo sano. Si Dios te quiere en un lugar, y la cosa se pone dura, ¿te quedas con paciencia o sales huyendo? Por fortuna (aunque en el momento no lo parezca), hay pruebas que no podemos rehuir. Pablo tuvo la prueba de su aguijón en la carne en 2 Corintios 12:8-10. Cuando Pablo le pidió a Dios que acortara la prueba y se la quitara, Dios le dijo que no. Pablo no solo tuvo esta prueba, sino que no le veía necesidad ni propósito, al menos hasta después de acudir a Dios en oración. Tampoco nosotros vemos siempre la necesidad o el propósito de nuestras pruebas, o no lo vemos sino hasta después.

 

P: En Stg 1:1-5:20, ¿cuáles son algunos de los juegos de palabras en Santiago?

R: Primero hablemos un poco sobre la organización.

Bosquejo lógico: Muchos occidentales usan un bosquejo lógico: una introducción, unos tres puntos y una conclusión. Pablo, con habilidad, le da cierta variedad, pero en el fondo es occidental. Cuando aprendieron esto por primera vez en su clase de Redacción, ¿cuántos de ustedes levantaron la mano para preguntarle cortésmente al maestro lo siguiente?: “No quiero usar este esquema de organización, ¿puedo usar alguna de las alternativas establecidas?” ¡Estoy bastante seguro de que no fueron muchos!

Quiasmos: Los escritores hebreos del Antiguo Testamento eran aficionados a los quiasmos, donde el bosquejo era simétrico, con puntos como A, B, C, C’, B’, A’, salvo que podía tener cualquier extensión.

El acróstico es otro tipo de organización, usado también en el Antiguo Testamento. En un acróstico, la primera letra de cada versículo sigue el alfabeto hebreo, o bien va formando una palabra.

Dobles sentidos: Santiago tiene todavía otro enfoque. Santiago usa a menudo dobles sentidos de las palabras, no como juegos de palabras humorísticos, sino más bien como “transiciones” para enlazar una sección con la siguiente. Un escritor del Antiguo Testamento que usó los juegos de palabras más bien como recurso para la memoria es Miqueas, en Miqueas 1:10-14. Dios mismo usa dobles sentidos al hablarle a Jeremías en Jeremías 1:11-14.

Opuestos: Solo para redondear la lista, otra organización literaria consiste en usar opuestos. Como diría Charles Dickens, la organización es buena en el mejor de los tiempos y en el peor de los tiempos.

   Estos son los dobles sentidos y juegos de palabras en Santiago.

Saludos: chairein en Santiago 1:1 y gozo charan en Santiago 1:2.

Pruebas externas peirasmois en Santiago 1:2 y tentaciones internas peirazomai en Santiago 1:12.

No faltar en nada  en Santiago 1:4 y tener falta de sabiduría en Santiago 1:5

Pedir en Santiago 1:5 y Santiago 1:6.

La tentación en Santiago 1:12 y Santiago 1:13.

 

P: En Stg 1:2-4, ¿cómo es que tener pruebas sea motivo de gozo? ¿Tiene esto que ver con la vida aquí en la tierra o con la venidera?

R: Ante todo, la felicidad y el gozo no son lo mismo. La felicidad es un placer pasajero que depende de las circunstancias, y el gozo es un placer duradero, independiente de las circunstancias. En el cielo seremos recompensados por las pruebas que hayamos soportado con perseverancia. En la tierra todavía podemos probar algo del gozo de saber que le agradamos a Dios.

   Tendremos pruebas varias o diversas en la tierra; esta es una “preciosa promesa de Dios” en Juan 16:33. Aunque estas palabras probablemente sean la mejor traducción, otra opción para el griego sería, literalmente, “pruebas multicolores”.

   Dicho sea de paso, Santiago no presenta esto como un secreto que unos cuantos cristianos deban descubrir. Más bien empieza con “sabiendo”, pues no hace sino recordarles algo que ya deberían saber.

   Allá por 1828, en Estados Unidos, esto fue lo que escribió una niña cristiana de ocho años: “Oh, ¡qué alma tan feliz soy, aunque no pueda ver! Estoy resuelta a vivir contenta en este mundo. ¡Cuántas bendiciones disfruto que otros no tienen! Llorar y suspirar porque soy ciega: ni puedo ni quiero.” Esto lo escribió Fanny J. Crosby, una himnóloga ciega que escribió más de 8,000 himnos, de los cuales se han publicado más de 100 millones de ejemplares. Memorizaba cinco capítulos de la Biblia por semana, desde los 10 años de edad. También fue oradora pública y defendió las misiones cristianas de rescate para los perdidos. (citado del Believer’s Bible Commentary p.2219.)

   Una pregunta relacionada es cómo podría alguien, vidente o ciego, escribir más de 8,000 himnos. No son simples palabras corrientes; los himnos de Crosby tienen doctrina cristiana sólida y profunda. Creo que buena parte de la respuesta está en que, memorizando cinco capítulos de la Biblia por semana, tenía la cabeza llena de las Escrituras. Pero, tal como comparamos los escritos de Santiago con Proverbios y el Sermón del Monte, Santiago también tenía la cabeza llena de las Escrituras y de la enseñanza de Jesús. ¿No deberíamos tener también nosotros la cabeza llena de las Escrituras?

 

P: Puesto que Stg 1:5 dice que si a alguno le falta sabiduría debe pedírsela a Dios, ¿estuvo mal que José Smith, fundador del mormonismo, supuestamente fuera al bosque a orar para saber cuál religión era la correcta?

R: Primero, hay que pedírselo al dios correcto. Antes de fundar el mormonismo, José Smith era ocultista y se dedicaba a la adivinación mirando en piedras y cristales. Esto consta en un expediente judicial en el que fue condenado por ello y multado. Uno tiene que estar dirigiéndose al Dios verdadero.

Segundo, hay que comparar con la Biblia lo que uno cree haber oído. Puesto que José Smith afirmaba que los hombres pueden llegar a ser tal como Dios es ahora, debió haber leído Números 23:19 y 1 Samuel 15:29 para ver que lo que se le dijo no procedía de la misma fuente que la Biblia. El relato mormón popular de la primera visión se compuso en parte después de la muerte de José Smith. Hay por lo menos tres versiones contradictorias de esa primera visión.

Tercero, está bien orarle al Dios verdadero acerca de cosas como a qué iglesia asistir. Sin embargo, no oramos acerca de cosas que sabemos que son antibíblicas y malas.

Cuarto, seguir lo que Dios dice no tiene nada de “solapado”. José Smith afirmó haber recibido el mandato de ser polígamo, así que se casó con una segunda esposa. Sin embargo, no se lo dijo a su primera esposa sino hasta más de un año después.

 

P: En Stg 1:4, ¿cuál es la diferencia entre un cristiano joven y obediente, ardiente por el Señor, y un cristiano maduro?

R: Un cristiano joven y obediente puede ser muy celoso, en el buen sentido, pero aun así quizá necesite la guía sabia de un creyente de más edad. Un cristiano maduro debería tener esa sabiduría tanto para sí mismo como para los demás, pero ha de cuidar que su amor no empiece a enfriarse, que es aquello por lo que Jesús reprendió a la iglesia de Éfeso en Apocalipsis.

 

P: En Stg 1:4, ¿qué es exactamente la perseverancia y cómo hemos de cultivarla?

R: Mi pastor definió la perseverancia así: persistir en un estado, una empresa o un emprendimiento a pesar de las influencias, los reveses, la oposición o el desánimo.

   La perseverancia es el arte de mantenerse firme y constante en la fe y en la práctica, aun bajo persecución y sufrimiento. Puedes animarte al oír o leer de la perseverancia de otros, pero la única manera de saber que la tienes es poniéndola en práctica.

 

P: En Stg 1:5-6, ¿por qué dice Santiago que pidamos sabiduría? 1 Corintios 12:8 distingue entre los dones de sabiduría y de ciencia. ¿Cuál es la diferencia?

R: Todos los cristianos han de tener algo de sabiduría, y todos deberían recibir toda la sabiduría que necesiten. Parte de ella pueden tenerla por su propio andar con Dios, y otras veces puede llegarles por el consejo sabio de otros. Más allá de esto, algunos cristianos tienen un don espiritual especial de sabiduría; a veces aprenden las cosas incluso mientras les van saliendo de la boca. Por supuesto, los dones espirituales no son para atesorarlos, sino para compartirlos con otros. El don espiritual de ciencia consiste en saber lo que la Biblia enseña y cuál es la voluntad de Dios en general. El don espiritual de sabiduría consiste en aplicar el conocimiento de Dios a la situación concreta. El conocimiento y la sabiduría suelen ir de la mano, pero no siempre.

 

P: En Stg 1:6-7, ¿qué significa ser “de doblado ánimo”, y en qué sentido hay hoy personas “echadas de una parte a otra” por la tempestad en el mar?

R: Esto se refiere a querer dos cosas contradictorias. “De doblado ánimo” se traduce con más propiedad como “de doble corazón”, es decir, con dos afectos contradictorios. Una persona puede tener una adicción al alcohol o de otro tipo, y a la vez querer seguir a Dios. Puede que no sea de fiar para seguir a Dios. Un día puede decidir seguir a Dios, pero cuando se presenta una oportunidad para su otro deseo, ese se impone. Dios quiere que lo amemos con todo el corazón, no solo con una parte.

   En cuanto a ser echado de una parte a otra por la tempestad, pregúntale a Jonás, o a Pedro en el mar de Galilea.

   Alguien puede desear una ganancia ilícita y, aun así, querer que lo tengan por persona recta. Como lo expresó cierta persona: si bailas con los pecadores el sábado por la noche, es difícil levantarte a cantar con los santos el domingo por la mañana.

   En última instancia, la mayor parte del pecado es doblez de ánimo, porque la gente desea el pecado pero no sus consecuencias terrenales y eternas.

 

P: En Stg 1:9-11, ¿por qué menciona Santiago aquí a los ricos y a los pobres, en medio de lo que dice sobre pruebas y tentaciones?

R: Las riquezas tienen que ver con ambas cosas. Pero Santiago no habla aquí de ninguna prueba de necesidad económica. Más bien habla de la prueba de los pobres, cuando sufren que se aprovechen de ellos el sistema en general, y algunos de los ricos en particular, únicamente por ser pobres. También está la tentación de la envidia que pueden tener los pobres.

   Así que no seas pobre y quizá no tengas estos problemas… pero puedes tener otros. Está la prueba de vivir una vida piadosa cuando las riquezas son como un “imán” que te aparta de depender de Dios y que echa por tierra tu ministerio y tu testimonio. Es fácil “alabarse en las riquezas”, a pesar de que Jeremías 9:23-24 nos dice específicamente que no hagamos eso. Está la tentación de la arrogancia, y la de menospreciar a los más pobres como “no tan útiles” únicamente por su cuenta bancaria.

 

P: En Stg 1:9, ¿cómo ha de gloriarse el pobre en su alteza?

R: Puede saber que el dinero o los bienes que no tiene no importan ni un ápice para la eternidad. En realidad no tiene nada que envidiarles a los ricos, porque tener un corazón de fe y pocas finanzas es mejor que tener mucha riqueza y ninguna fe.

 

P: ¿Se refiere Stg 1:10 a un rico creyente o a un rico incrédulo?

R: No lo dice. Por un lado, puesto que Santiago 1:9 habla de hermanos, podría darse a entender que el rico de Santiago 1:10 también es hermano. Sin embargo, Santiago 1:11 no habla de que se marchiten las riquezas, sino de que el rico mismo se marchita en medio de sus empresas.

   Santiago, como algunos chinos, es maestro de la ambigüedad. Santiago 1:10 no lo dice; y quizá sea porque a veces es difícil ver si un rico es cristiano o no. Puede que “lleven el nombre”, pero por su vida uno realmente no tiene ninguna seguridad, ni en un sentido ni en otro, de lo que hay en su corazón.

   A veces las riquezas pueden hacer que un creyente “se marchite” en su testimonio y su ministerio. Hubo un cristiano que se ganó mucho dinero. De inmediato dio por lo menos el 10% a la iglesia. También proveyó para su familia, para el fondo universitario de sus hijos, etc. Con el tiempo, usó su dinero para emborracharse y contratar prostitutas, y lo asaltaron un par de veces en su coche, donde guardaba mucho efectivo. Después dijo que hubiera preferido no haberse sacado nunca la lotería. Por desgracia, no supo manejar la tentación de las riquezas.

 

P: En Stg 1:10-11, ¿cómo han de gloriarse los cristianos ricos en su bajeza?

R: Ellos también pueden darse cuenta de que la riqueza que han acumulado para sí no les sirve de nada cuando estén en el cielo. Pero sus riquezas sí pueden ser de utilidad en la tierra, conforme las van dando. Pueden sentirse bien de bajar de posición, a los ojos del mundo, al ir regalando su riqueza. Así que, si bien las riquezas pueden ser de gran utilidad en el reino de Dios, tenemos que darnos cuenta del peligro de que sean un “imán” que nos aparte de Dios.

 

P: En Stg 1:12, ¿en qué sentido somos bienaventurados en la prueba? ¿Tiene esto que ver con la vida aquí en la tierra o con la venidera?

R: En el cielo se nos prometen recompensas en 1 Corintios 3:10-14. En la tierra somos bendecidos de al menos tres maneras. Perseverar en la prueba forma nuestro carácter, y podemos saber que le agradamos a Dios al soportar la prueba. Además, el testimonio que damos a otros puede ayudar a atraerlos al Señor para que sean salvos. En términos modernos: no pienses en algo como una “prueba”; más bien, ¡Dios te está dando “un cambio de imagen extremo”!

 

P: En Stg 1:12, ¿qué es aquí una corona?

R: Hay dos palabras en griego que se traducen como corona. Una es “diadema”, la corona de un rey, y la otra es una guirnalda de hojas que se le daba al vencedor en una competencia atlética. Aquí se trata de la segunda palabra.

 

P: En Stg 1:12 y Stg 1:2, ¿cuál es la diferencia entre una prueba y las tentaciones?

R: Las palabras griegas no son iguales, pero sí parecidas. Las pruebas externas y los intentos externos de tentar son peirasmois, y las cosas internas que de veras te tientan son peirazomai. Ambas ponen a prueba nuestra fe, pero se puede pensar en “pruebas santas”, que pueden venir de Dios, y en “tentaciones impías” que no vienen de Dios.

 

P: En Stg 1:12, puesto que las pruebas y las tentaciones pueden resultar para nuestro bien, ¿deberíamos buscar pruebas y tentaciones?

R: No. Santiago 1:14 dice que los deseos de los creyentes ya buscan demasiado las tentaciones. Ambas cosas nos llegarán; pero no hemos de buscar ninguna de las dos. De igual manera, tampoco debemos buscarles pruebas a otros creyentes, ni tentarlos.

 

P: En Stg 1:13, ¿puede Dios ser tentado, si Éx 17:7; Nm 14:22; Dt 6:16 y Sal 78:18,41,56; 95:9; 106:14 dicen que el pueblo tentó a Dios?

R: La gente del Éxodo, y la de hoy, puede intentar tentar a Dios si así lo quiere, pero Dios no puede ser tentado. En los pasajes del Antiguo Testamento, que los israelitas tentaran a Dios significa que pecaron tanto que lo provocaron a ira. Parecía como si estuvieran tentando a Dios a destruirlos. ¿Qué le vas a dar para tentar al Todopoderoso? ¿Cómo vas a engañar al que todo lo sabe?

 

P: En Stg 1:13, ¿cómo es que nadie es tentado por Dios, cuando muchos otros versículos dicen que Dios los probó?

R: Hay diferencia entre tentar y probar, y entre permitir una prueba y causarla.

Nadie es tentado por Dios: Dios jamás guiará a alguien ni le indicará que haga el mal, o algo que a Él le desagrade.

Dios prueba: Dios permite que estemos en situaciones donde seremos tentados, aunque no dejará que seamos tentados más de lo que podemos soportar. Dios permite que Satanás, los demonios y otros nos tienten y nos hagan pasar por pruebas. Aun cuando Dios Todopoderoso podría impedir que todo eso sucediera, si quisiera, Dios en su sabiduría soberana ve que es mejor que pasemos por ello, para que se forme nuestro carácter cristiano y recibamos recompensas en el cielo.

   El rabino judío Chaninah (siglo I d.C.) dijo: “Ninguna cosa mala viene de arriba.” Tomado de The Expositor’s Greek Testament vol.4 p.429-430.

 

P: En Stg 1:14, ¿qué hacen nuestros propios deseos?

R: Este es un término tomado de la caza y la pesca. Aunque puede significar “arrastrado”, lo más común es que signifique atraído o sacado con carnada.

 

P: En Stg 1:14-15, ¿cuál es el proceso de la tentación?

R: ¿Has considerado que el pecado y las tentaciones, como el cáncer, pueden crecer? Estos versículos ilustran “tres generaciones del pecado”. La tentación empieza cuando una persona desea algo. O bien la cosa es mala, o no cree que Dios se la vaya a dar, o quiere conseguirla por mal camino. Entonces empieza a actuar conforme a ese deseo, para obtener lo que quiere. Después, Satanás quiere que sufra la consecuencia de su pecado. Muchas veces un pecado no tiene una sola causa. Así como un fuego puede tener tres causas —aire, combustible y una chispa—, el pecado puede tener un ambiente, un deseo y una oportunidad. Véase el artículo Overcoming Temptation en http://www.BibleQuery.org/Experience/Temptation/OvercomingTemptation.html para más información.

 

P: En Stg 1:14, ¿somos tentados por nuestro propio deseo, o por Satanás, como dicen 1 Co 7:5 y Hch 5:3?

R: Ambas cosas son ciertas. Así como un fuego lo causan tanto la chispa como la leña, Satanás procura encender nuestros deseos, nuestro orgullo, nuestra avaricia y nuestros temores para que cometamos pecados concretos. Satanás puede atraernos al pecado con “carnada”, pero es responsabilidad nuestra no morder el anzuelo, sino huir de la tentación. Santiago 4:7 y 1 Pedro 5:8-9 subrayan que hemos de resistir al diablo. Si andamos cerca de Dios, nuestra leña se va transformando en oro, y la leña que queda está mojada con el agua del Espíritu.

 

P: En Stg 1:15, ¿a qué se refiere exactamente aquí la muerte?

R: La mejor respuesta, la de A. Barnes, es: “la muerte en todas sus formas”. Puede referirse a la muerte física, a la muerte espiritual y a la muerte de una amistad, de una relación o de una oportunidad.

 

P: En Stg 1:17, ¿por qué se mencionan tanto una “buena dádiva” como un “don perfecto”?

R: En griego son palabras distintas, y Santiago se refiere a ambas. La primera palabra, dosis, es algo que se da, y dorema significa un don concreto. Según Filón, la palabra dorema era un don mucho más fuerte y pleno. Puedes pensar en ellas como buenas dádivas de Dios, tanto grandes como pequeñas.

 

P: En Stg 1:17, ¿qué significan aquí las luces?

R: Aunque la palabra “celestiales” no está en el griego, el contexto aquí es el de las luces celestiales. En lo físico, pensaban en el sol, la luna y las estrellas en conjunto como luces celestiales, según Génesis 1:14-18 y Salmo 136:7. El Salmo 19:1-6 habla del firmamento y del sol como comunicadores de la gloria de Dios. En lo espiritual, la luz es aquello por lo cual vemos la verdad, aquello que nos atrae y aquello que debemos seguir, como lo muestra el Salmo 19:7-14. Pero, a diferencia de Dios, una luz celestial puede parecer que “gira”, como lo hace la luna cada mes, o durante un eclipse.

 

P: En Stg 1:17, ¿qué hay de otras clases de luces por ahí que no vienen de Dios?

R: Nos pueden engañar para que pensemos que otras luces son como el sol, y las sigamos porque están más cerca. Si fuéramos insectos, sería como si Satanás pusiera afuera lámparas matainsectos para fulminarnos. Sí, ahí están, y pueden parecer atractivas, pero no deberíamos querer acercarnos a esas luces.

 

P: En Stg 1:17, ¿cómo es que en Dios no hay mudanza ni sombra de variación?

R: El carácter o los atributos de Dios no cambian. Números 23:19 y 1 Samuel 15:29 dicen que Dios no cambia de parecer, a diferencia de las personas. Sin embargo, la voluntad revelada de Dios para nosotros sí puede cambiar cuando nosotros cambiamos de parecer en algo. Por ejemplo, cuando Dios le dijo a Faraón en tiempos de Abraham, a Abimelec y después a los ninivitas que iban a ser castigados de diversas maneras por su pecado, y ellos se arrepintieron, entonces el castigo ya no iba a venir sobre ellos.

 

P: En Stg 1:18, ¿cómo nos engendró Dios por la palabra de verdad?

R: En cierto sentido, Dios nos dio nuevo nacimiento por la palabra de verdad del evangelio. Pero, más fundamentalmente, Jesús es la Palabra y la Verdad, y tenemos nuevo nacimiento porque Jesús vino y murió en la cruz por nuestros pecados.

 

P: En Stg 1:18 y Ap 14:4, ¿cómo son las personas primicias de Dios, si Cristo lo es en 1 Co 15:20?

R: Cristo es las primicias de todos los seres humanos que creen, pues Jesús “abrió el velo” que lleva a nuestra salvación. Santiago 1:18 dice que somos una especie de primicias de todas las criaturas de Dios. Los 144,000 de Apocalipsis 14:4 son primicias de los que sean salvos durante la tribulación, después del arrebatamiento.

 

P: En Stg 1:18, ¿cómo somos una especie de primicias de las criaturas de Dios?

R: La Escritura no responde esto de manera específica. Sin embargo, sí nos dice dos cosas.

Las personas en general: Somos obra formidable y maravillosa (Salmo 139:14); Dios tiene un propósito especial para nosotros (Salmo 8:4-8)

Los hijos de Dios: Es una verdad asombrosa que seamos llamados hijos de Dios (1 Juan 3:1), y reinaremos con Cristo (Efesios 2:6-7), y somos personas que antes no pertenecían a Dios pero que ahora sí le pertenecen (1 Pedro 2:9-10). Hay muchos otros versículos también, y ser primicias es solo una de varias bendiciones.

 

P: En Stg 1:19, ¿a quién crees que debemos escuchar?

R: Santiago 1:19 habla de escuchar en general y no responde a la pregunta. Pero hemos de escuchar primero a Dios, y después a nuestros líderes de la iglesia. También hemos de obedecer a las autoridades de gobierno. Sin embargo, 2 Timoteo 3:5 dice específicamente que no debemos tener nada que ver con quienes se desvían y son amadores de los deleites en vez de amadores de Dios. Si alguien claramente no está siguiendo a Dios, entonces no tienes por qué seguirlo como líder de la iglesia.

 

P: En Stg 1:19, puesto que se supone que debemos predicar el evangelio, ¿por qué crees que debiéramos ser más prontos para oír que para hablar?

R: Aun al predicarles a otros, conviene escuchar primero de dónde vienen. En tus conversaciones uno a uno, está bien que escuches más de lo que hablas.

 

P: En Stg 1:19; 3:1, ¿cuál es la diferencia entre una lengua suelta, una lengua callada y una lengua refrenada?

R: Una lengua suelta dice cosas, sean ciertas o no, que no deberían decirse. Una lengua callada no dice nada, ni siquiera lo que hace falta decir. Imagina que hay un incendio en una iglesia, o una conflagración espiritual, y tú no dices nada. Una lengua refrenada es capaz de decir mucho más de lo que dice, pero se limita a decir únicamente lo que edifica.

 

P: En Stg 1:19, ¿de qué cosas no deberíamos hablar?

R: No debemos compartir nada que Dios no quiera que compartamos, así que pídele a Dios que te muestre el corazón para saber cuándo callar. Aquí va una lista de algunas cosas que no deberíamos decir.

Airar a otros, a menos que deban enojarse por algo.

Presumir o jactarse

Información confidencial que otros te contaron, hayan debido hacerlo o no

Desanimar o desalentar a otra persona de la justicia, como lo hizo la esposa de Job. (Aunque desalentarla del pecado sí está bien.)

Exaltar el pecado. (Aquella vez que me emborraché en el bar, estuvo buenísimo...)

Cosas falsas o mentiras, incluida la adulación

Enaltecer a otros, ponerlos en un pedestal. (Aunque honrarlos sí es bueno.)

Cosas dañinas o hirientes para la otra persona o para los demás

Insultos para menospreciar a la otra persona o a los demás

Juzgar a los demás, aunque está bien decir que las acciones pecaminosas son pecaminosas

Decir a sabiendas cosas que hacen que otros pierdan la confianza en tu palabra

Discursos largos, palabreros y prolijos, que dan más información de la que la persona quiere escuchar y oír

Desinformación malintencionada para dañar a otros o para divertirse a costa suya

Información no pública sobre otra persona que ella no quiere que se divulgue. (Sin importar si te parece que tiene razón o no en no divulgarla.)

Plagiar lo que otro dijo, sin darle crédito. No robes las palabras de otros como si fueran tuyas.

Cosas de exactitud dudosa (no estás realmente seguro de si es cierto o no)

Sacar de nuevo a relucir lo malo que hizo la otra persona, después de que ya lo hablaron y la perdonaste. Esas cosas deben quedar olvidadas.

Secretos que podrían hacer que maten, dañen o encarcelen injustamente a una persona inocente

Cosas que resultan tentadoras para otros. (Aquella vez que me emborraché en este bar en concreto, donde las bebidas están a mitad de precio...)

Información reservada que le prometiste a tu empleador, a un antiguo empleador o a un cliente que no divulgarías.

Difamar o calumniar a otra persona

Cosas que los malvados podrían usar a su favor

Humor o información erótica, indecente, grosera o para adultos

Cosas con las que no estás honrando a Dios ni a tus hermanos cristianos

La gente debería ver tu vida en acción, pero no deberías sentir la presión de tener que decir algo siempre.

 

P: En Stg 1:19-20, ¿qué razón se da para ser prontos para oír y tardos para airarse?

R: Dice específicamente que la ira del hombre no obra la justicia de Dios. No dice que no hablemos en absoluto, pero si demoramos el hablar, escuchando primero, es menos probable que digamos cosas airadas que no edifican y de las que después nos arrepentiremos (o al menos deberíamos arrepentirnos).

   El solo hecho de que Dios lo haya mandado es toda la razón que necesitamos. Sin embargo, a veces lo que Dios manda también nos conviene físicamente. La revista Health & Healing del Dr. Julian Whitaker, vol.10 n.º 8, agosto de 2000, p.5, informa que las personas prontas para airarse tienen 2.7 veces más probabilidades de sufrir un infarto que las menos propensas a la ira.

 

P: En Stg 1:20, ¿por qué más deberíamos ser tardos para airarnos?

R: Cuando hables, pregúntate por qué sientes la necesidad de hablar en este momento. ¿Hablamos principalmente para sentirnos mejor, para vernos mejor, o para decir lo que Dios quiere que digamos a fin de ayudar mejor a otros? Santiago nos dice que nuestra ira, en concreto, no obra a favor de esta última opción. Procura que cada palabra que sale de tu boca sea la que Dios querría que dijeras, y en cuanto a todas las demás palabras, simplemente no las digas. Es mucho mejor guardar silencio que decir cosas que no deberías decir.

 

P: En Stg 1:19,21, así como en Stg 1:26, ¿por qué relaciona Santiago tan fácilmente la lengua y la inmundicia moral?

R: Si bien la lengua puede decir cosas inmundas, más aún, la lengua puede ser una puerta de entrada para comunicar dónde hacer toda clase de maldad.

 

P: En Stg 1:20, puesto que la ira del hombre no obra la justicia de Dios, ¿alguna vez está bien enojarse?

R: La Biblia no nos manda que nunca nos enojemos; de hecho, a veces sentiremos ira cuando compartimos lo que Dios siente ante una situación. Pero Efesios 4:26 dice que no se ponga el sol sobre nuestro enojo. En otras palabras, no sigas aferrado a tu ira para la hora de acostarte. Efesios 4:27 dice que no le demos lugar al diablo. Porque, en verdad, cuando crees que tú te estás aferrando a tu ira, en realidad tu ira se está aferrando a ti.

   Como nota al margen, Proverbios 29:11 también menciona que hemos de ser tardos para hablar.

 

P: En Stg 1:21, ¿qué significa desechar aquí la inmundicia moral?

R: El versículo 21 puede considerarse una conclusión de la sección anterior, la introducción de la siguiente, o, más probablemente, ambas cosas.

   La palabra griega para inmundicia aquí, ribarion, significa inmundicia, pero una palabra muy parecida, ribara, significa “raída”. Desecha todo lo que le reste a tu vida cristiana, porque es “raído” si no es “inmundo”.

   La palabra griega para quitar o desechar, apothememoi, a menudo se refiere a quitarse ropa sucia. Cuando alguien trae ropa limpia y poco a poco se le va ensuciando más y más, es fácil no darse cuenta y seguir usándola como si todo siguiera normal. Ten cuidado con lo que consideras “normal”.

   Esto también puede considerarse un complemento interesante añadido a la parábola del sembrador. Puede que seamos buena tierra que ya recibió la palabra, pero aun así podemos tener alrededor algunas malas hierbas morales. Tenemos la responsabilidad de ocuparnos de esas hierbas y no dejar que crezcan.

 

P: En Stg 1:21, “por lo cual” puede significar “para lograr lo anterior”, “haz lo anterior para lograr lo siguiente”, o “lo anterior fue un ejemplo de lo que hay que hacer ahora”. ¿Cuál de estos sentidos crees que se pretende aquí?

R: Viendo la pregunta de manera lógica, si llamamos “A” a Santiago 1:19 y “B” a Santiago 1:21, ¿nos está diciendo que hagamos “A” para lograr “B”, o que hagamos “B” para lograr “A”, o que “A” fue un ejemplo de hacer “B”?

   Es la segunda. De ser salvos no se habla sino hasta Santiago 1:21, y es por la palabra ingerida (Jesús). Santiago 1:19 es un mandamiento que se nos dice que cumplamos, y 1:21 es necesario para que podamos cumplir lo anterior en Santiago 1:19.

 

P: En Stg 1:21, ¿es la palabra ingerida la que salva nuestras almas, o es Cristo, o es la sangre de Cristo o la gracia de Dios?

R: Todo lo anterior; estas son distintas maneras de ver lo mismo. La gracia amorosa de Dios es la razón última por la que somos salvos, no nuestro propio mérito. El “acontecimiento” que fue la causa de nuestra salvación fue la muerte y resurrección de Jesús. Nuestra vida se sostiene por la palabra ingerida en nosotros, que es Jesús, la Verdad y la Palabra, viviendo en nuestro corazón. El medio por el cual esta gracia nos fue derramada fue Jesús, según Tito 3:6-7 y Hebreos 1:9. El Espíritu de Dios debe morar dentro de nosotros para que pertenezcamos a Cristo, como dice Romanos 8:9-11. Por último, somos salvos por gracia por medio de la fe (Efesios 2:8), y el mensaje del evangelio no nos sirve de nada si no lo combinamos con fe, como enseña Hebreos 4:2.

   Un punto que es fácil pasar por alto es que Santiago no solo habla de que la palabra ingerida de Dios acabará salvándonos de la pena del pecado; Santiago también se enfoca en que nos salva del poder del pecado ahora.

 

P: En Stg 1:22, ¿qué significa engañarse a uno mismo?

R: La gente se engaña a sí misma todo el tiempo. Una vez le mostré a una estudiante universitaria musulmana pruebas de que el Corán ha sido alterado, y su respuesta fue: “Sé por fe que esas cosas no son verdad.” Ahí terminó la conversación; no quiso considerar ningún hecho que pudiera cambiar su punto de vista.

Explícitamente, la gente puede optar por creer cosas que no son verdad. Puede hacerlo, no porque esté convencida en su mente, sino porque teme las consecuencias de creer lo contrario. De igual manera, verían que tendrían que hacer cambios si creyeran lo contrario, y no están dispuestos a hacerlos. A veces una persona ve una serie de cosas que tiene por hechos que respaldan su manera de creer, y ve otros hechos que contradicen su creencia. En lugar de examinar ambos conjuntos de hechos, y de pensar que no hay problema en modificar su punto de vista, simplemente ignora los hechos que le resultan incómodos.

Implícitamente, la gente puede ver cosas que son bastante evidentemente ciertas y, aun así, afirmar que no están claras o que son dudosas. No son lo bastante deshonestos como para creer lo contrario, pero tampoco lo bastante honestos consigo mismos como para afirmar lo que deberían.

   Si una persona cree de cierta manera y, por la razón que sea, ve lo que parecen ser hechos verdaderos que la contradicen, el primer paso hacia la verdad debe ser sencillamente reconocer que esos otros hechos respaldan otro punto de vista. Cuando leas la Biblia y veas cosas distintas de lo que crees, en lugar de disgustarte por ello, puedes alegrarte. Ahora tienes ante ti la oportunidad de cambiar, de volverte más sabio y de estar más a tono con Dios. Como dijo cierta persona: “Me reservo el derecho de volverme más listo.”

 

P: En Stg 1:22, ¿por qué oír la palabra verdadera y no hacer lo que dice es engañarse a uno mismo? Después de todo, la palabra es verdadera.

R: Cuando un edificio se está incendiando, decirle a una persona que tiene que salir no sirve de nada si la persona nunca sale. De igual manera, oír la palabra verdadera no sirve de nada si la persona no quiere creerla ni actuar conforme a ella. Santiago habla de personas que no tienen una buena relación con Dios. Esto puede abarcar tanto a los incrédulos, que no tienen ninguna relación con Dios, como a los creyentes hipócritas, que necesitan volver a su primer amor y seguir adelante en su andar.

   Santiago pasa a hablar de ser hacedores y no tan solo oidores de tres maneras concretas: la conducta individual, el cuidado de los demás en la sociedad y los valores interiores.

 

P: En Stg 1:23-25, ¿por qué oír y no hacer es como mirarse en un espejo, irse y olvidar cómo es uno?

R: Antes de responder a esta pregunta, hablemos del concepto del espejo. Aunque en aquel entonces no tenían espejos de vidrio, sí tenían espejos bruñidos de bronce que podían mostrar los contornos, aunque los colores quizá no fueran iguales. Un espejo te da una impresión exacta de cómo eres. No adula ni insulta; sencillamente te muestra lo que eres. En cuanto te apartas del espejo, lo único que te queda es un recuerdo; ya no te ves a ti mismo.

   La palabra de Dios es excelente para darnos información nueva y verdad, pero siempre cumple un segundo propósito (si se lo permitimos). Es un espejo para nuestro carácter. Podemos mirar en la Palabra de Dios, y ella nos muestra en qué fallamos por quedarnos cortos, y en qué podemos crecer cambiando. En 2 Corintios 13:5 Pablo les manda a los creyentes examinarse a sí mismos. La manera de hacerlo no es conforme a alguna norma arbitraria e inventada a nuestro antojo, sino conforme a la verdad de Dios en su Palabra. Pero si miras en el espejo de Dios y no quieres hacer lo que dice, cuando te apartes solo te quedará un recuerdo, y no se habrá hecho ningún cambio.

   La enseñanza de que hemos de ser hacedores y no tan solo oidores se encuentra también en Mateo 7:21-27; Lucas 11:28; Juan 13:17; y Romanos 2:13.

 

P: En Stg 1:25, ¿cuál es la perfecta ley que es la de la libertad?

R: La obediencia a Dios da libertad, y esto es lo que se supone que hemos de seguir hoy. Es libertad de las adicciones, las obsesiones y el miedo. No se trata de la ley mosaica del Antiguo Testamento, pues el Antiguo Pacto ha quedado obsoleto según Hebreos 8:13. Pero esta ley consiste en hacer lo que agrada a Dios. Se puede resumir así: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo.”

 

P: En Stg 1:25, todo el mundo sabe en general lo que es una ley: restricciones de haz esto o no hagas aquello. Entonces, ¿cómo le explicarías a otra persona que esta es una ley que da libertad?

R: Esto sí parece una paradoja, pero veamos una ilustración. Las leyes de tránsito, como la de que no puedes circular en sentido contrario por un carril, nos permiten ir rápidamente de un lugar a otro. Sí, las leyes son restricciones, pero la estructura de restricciones en algunas áreas nos da más libertad para movernos con confianza, con rapidez y con mayor seguridad en otras. El alcohólico o el drogadicto, que hace caso omiso de la ley de Dios de no emborracharse ni intoxicarse, y que anda constantemente buscando su siguiente “dosis”, es menos libre, no más libre, que quien sigue la ley de Dios en esta área.

 

P: En Stg 1:25, ¿cómo somos bienaventurados en nuestro hacer el bien?

R: No solo somos bendecidos con recompensa en el cielo, sino que somos bendecidos ahora con un gozo al agradar a Dios. Esto no se refiere a la bendición material, que podríamos recibir o no.

   Es cierto que a veces recibimos buenos sentimientos, recompensas económicas y mayores oportunidades en esta vida cuando ayudamos a otros. La gente quiere trabajar y relacionarse con quienes se ocupan de ella y la van a ayudar.

   Sin embargo, a veces, cuando ayudamos y bendecimos a otros, no recibimos nada de lo anterior, o incluso podríamos recibir lo contrario. Pero, en todo caso, Dios nos recompensa en el cielo por las buenas obras que hacemos en la tierra, con los motivos correctos, según 1 Corintios 3:14.

 

P: En Stg 1:26, ¿cuáles son dos pasos para dominar la lengua?

R: Santiago recalca la importancia de refrenar nuestra lengua. El primer paso es un compromiso estratégico: sabemos que en el futuro habrá cosas graciosas que podríamos decir, u otras cosas que tendremos muchísimas ganas de decir, que no serán moralmente limpias, o que son crueles u odiosas. Habrá cosas que nos parecerá que de veras hay que decir si son verdad, pero sin que tengamos claro que lo sean. Pero nos comprometeremos a callar, en lugar de dejar que esas cosas malsanas salgan de nuestra boca. Esto quizá signifique que seremos menos graciosos, menos persuasivos o que sonaremos menos profundos, pero hemos optado por ser menos de todo eso, con tal de honrar a Dios con nuestra lengua.

   El segundo paso es un punto táctico que hay que vigilar a cada minuto. Mantén siempre la boca cerrada, a menos que vaya a salir algo que sea bueno o edificante. Si está a punto de salir algo que solo es bueno a medias, tampoco dejes que salga eso. Proverbios 17:28 dice: “Aun el necio cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.” O como algunos han bromeado: “Más vale callar y que te crean necio, que abrir la boca y disipar toda duda.”

 

P: En Stg 1:27, algunos cristianos dicen que no quieren ser religiosos, que solo quieren amar al Señor. A partir de Stg 1:27, ¿qué tiene de malo esa afirmación?

R: Quizá tuvieron una mala experiencia con algo que tal vez se llamaba cristianismo, y por eso piensan que hay que evitar la religión y el cristianismo organizado. La religión puede ser tóxica o mala, y hay religión que se debe evitar. Pero Santiago dijo que hay una que es buena. Además, si desprecias a los cristianos en general, estás menospreciando a la esposa de Cristo.

 

P: Stg 1:27 dice que hemos de guardarnos sin mancha del mundo. ¡Pero el mundo y sus influencias contaminan tanto! La televisión, las películas, el internet, los amigos, los supuestos amigos: ¿cómo podemos lograrlo?

R: Como dijo cierto evangelista de televisión, el paso 1 para servir a Dios es levantar el dedo. El paso 2 es girarlo para apagar la televisión. Conforme renunciemos voluntariamente a ver tanta televisión, tantas películas y tanto internet, nos parecerá asombroso cuánto tiempo libre tenemos ahora. No es que la televisión, las películas y el internet sean malos en sí mismos, pero pueden serlo para ti si les dedicas cantidades excesivas de tiempo.

  Pero algunos programas de televisión, algunas películas y algunos contenidos de internet sí son malos, no solo una pérdida de tiempo. Puedes ser deliberado en cuanto a lo que eliges no ver ni oír. También puedes ser deliberado en cuanto a las cosas inmundas que sí oíste y que nunca vas a repetir.

 

P: En Stg 2:1-5:6, ¿qué tiene de interesante la estructura aquí?

R: Volviendo a Santiago 1:18, Santiago destaca tres características de Dios: a) su cuidado de los desvalidos, b) su palabra de verdad, y c) su propósito de santidad. Más adelante, Santiago 1:26-27 habla de tres marcas del hijo de Dios (intercambiando los puntos a y b): b) una lengua refrenada, a) un ministerio de cuidado, y c) una vida santa. Lo que Santiago mencionó brevemente acerca de Dios, y luego acerca de nosotros, lo amplía en a) un ministerio de cuidado (Santiago 2:1-16), b) una lengua refrenada (Santiago 3:1-12), y c) una vida santa (Santiago 3:13-5:6).

 

P: En Stg 2:1, ¿por qué no debemos hacer acepción de personas, si Dios sí hace acepción contra los incrédulos?

R: El contexto de Santiago es para los creyentes: que no debemos favorecer a nadie por ser rico o pobre. Una razón totalmente suficiente para no hacer acepción de personas es sencillamente que Dios lo manda. Pero más allá de esa verdad, todos nosotros fuimos hechos a imagen de Dios, y Dios no hace acepción de nuestra riqueza material, nuestro origen étnico, nuestro sexo ni nuestra inteligencia. A veces un cristiano puede hacer acepción contra alguien que se divorció, cuando el divorcio no fue culpa suya.

   Curiosamente, la palabra que aquí se usa para acepción de personas, prosupolumphiais, no se ha encontrado en la literatura griega secular; al parecer nunca lo consideraron ni les pareció que tuviera nada de malo ser parciales. En la sociedad pagana antigua se daba universalmente por bueno. Un par de siglos después, hacia el 230 d.C., había dos tipos de romanos: los “nobles”, honestior, y la gente común, humilior. Los nobles tenían más derechos, penas más leves y eran favorecidos en los pleitos civiles. A la gente común se la podía quemar viva como castigo, pero a los nobles no. Véase The Fathers of the Church : Origen on Psalms p.393 para más información al respecto.

   El término hebreo correspondiente significa literalmente “recibir el rostro”, es decir, aceptación o mejor trato solo por saber quién es la persona. El Antiguo Testamento también habló en contra de la acepción de personas, así que esto no era algo nuevo introducido por Santiago. Jesús también dijo específicamente que los pobres eran bienaventurados en Lucas 6:20. Más adelante, Pablo también dijo que para Dios no hay acepción de personas en Romanos 2:11.

   La imparcialidad respecto a la riqueza no es lo mismo que la ceguera ante todo. Santiago 2:1 usa el ejemplo de la riqueza, y Gálatas 3:28 muestra que no hemos de hacer acepción por raza ni por sexo. Sin embargo, sí hemos de expulsar de la iglesia a quienes persisten sin arrepentimiento en pecados como el incesto (1 Corintios 5:2).

   La ropa “preciosa”, lampra en griego, significa rica o propia de una persona noble. La “vestidura vil” de aquí significa la ropa que llevaría un pobre.

 

P: En Stg 2:1-3, ¿cómo encaja la descripción que hace Santiago de la discriminación o el favoritismo en muchos contextos de hoy?

R: El favoritismo puede ser manifiesto si tiene que ver con un cargo público. Puede ser sutil cuando la selección se basa en el favoritismo. ¿La gente consigue algo en una iglesia si dona grandes cantidades de dinero? ¿Se atiende de manera especial a quienes pueden dar más? En una buena iglesia esto no sucede.

La discriminación también puede ser por raza, origen étnico o idioma.

   La discriminación no siempre es malintencionada. Puede ser totalmente involuntaria, como lo muestra Hechos 6:1 en el reparto de alimentos a las viudas de habla griega. Puede ser esnobismo, o “distinciones de casta” implícitas, lo cual no es malicioso pero sigue siendo feo. También puede basarse en cosas equivocadas que nos enseñaron. Podríamos racionalizar torcidamente el querer “proteger” a cierta clase de personas de poder llegar a ciertas situaciones, cuando en realidad las estamos discriminando. La discriminación puede tener un propósito (ya sea un propósito malicioso, o un propósito bueno pero mal intencionado), o puede carecer por completo de sentido, como lo eran en el sur de Estados Unidos los baños separados por raza, algo bien retratado en la película Hidden Figures. Si tu iglesia es predominantemente de una sola raza o grupo étnico, y entra alguien distinto, ¿te aseguras de que se sienta bienvenido en la casa de Dios? ¿Y si llegara a tu casa?

   Si descubres que hay discriminación en tu corazón, o quieres asegurarte de no tener ninguna discriminación oculta, un paso para vencerla es tener amigos de ese origen. Si descubres que te sientes incómodo, o que les tienes miedo a “esa clase de gente”, tienes que decidir si valoras más tu comodidad, o tu seguridad percibida, que la obediencia a Dios. Si te cuesta más trabajo entender a alguien por su acento, ¿deberías sencillamente renunciar a tener una amistad con esa persona, o hacer un esfuerzo, quizá con amigos en común o con programas de traducción, para comunicarte? Cuando escuchas el tiempo suficiente a alguien con un acento que te cuesta entender, poco a poco vas adquiriendo la capacidad de entender no solo a esa persona, sino ese acento en general.

   Pero sea cual sea la clase de discriminación o de prejuicio, Dios no quiere que discriminemos en absoluto. En Cristo no hay judío ni griego, ni siervo ni libre, ni varón ni hembra, según Gálatas 3:28. Pero, como la gente puede discriminar sin siquiera darse cuenta, todos tenemos la necesidad de examinarnos activamente y asegurarnos de que no haya algún contexto en el que pudiéramos ser culpables de ello sin querer.

 

P: En Stg 2:1-3, ¿qué pasa si alguien llega a la iglesia y sabes que está en el país de manera ilegal?

R: Antes que nada, considera por qué está en el país de manera ilegal. Para algunos es su propia decisión cruzar la frontera. Pero conozco a un adulto al que llevaron a Estados Unidos desde México cuando tenía unos cuantos meses de nacido. Para el gobierno es un “extranjero conocido”, y ha vivido en Estados Unidos toda su vida, salvo por breves viajes a México. México no lo acepta, pues tampoco lo considera ciudadano mexicano. Hace tiempo se dio una “amnistía” para los “dreamers”, pero su llegada a Estados Unidos quedó fuera de la fecha límite de la amnistía. Así que puede trabajar aquí, pero no puede tener un empleo que requiera tarjeta del seguro social.

   Leí de otra persona que cada semana entraba ilegalmente a Estados Unidos por el cruce fronterizo. Los guardias fronterizos estadounidenses saben quién es y sencillamente lo dejan pasar. Trabaja en Estados Unidos, justo del otro lado de la frontera. Al final de cada semana pasa por el cruce fronterizo y regresa a México. Muchos países tienen personas en esta situación; se les llama trabajadores huéspedes. No es un concepto raro, pero nuestras leyes necesitan mejorarse para poder atender esa situación de manera legal. Algunos parecen tan preocupados por todos los indocumentados que casi no nos damos cuenta de los chinos y los rusos que entran ilegalmente desde México y tratan de espiar nuestras bases militares, ¡alegando que se perdieron y que solo buscaban un hotel! El gobierno básicamente les advierte, los multa y les pide que no vuelvan. Tenemos mucho más de qué preocuparnos, con todos los demás indocumentados que solo tratan de trabajar.

   Pero sin importar si una persona está aquí de manera ilegal, ni cómo llegó hasta acá, hemos de valorarla tanto como a las demás personas, todas hechas a imagen de Dios. Podemos amarla igual que hemos de amar a todos, aunque podamos desear que no hubiera tantos acá quitándoles empleos a los estadounidenses.

 

P: Entonces, en Stg 2:1-3, ¿alguna vez debemos discriminar en la iglesia?

R: En dos casos, por sorprendente que parezca, ¡sí! Primero, si alguien se dice cristiano y persiste en un pecado flagrante, según 1 Corintios 5:1-13.

   Segundo, si alguien viene y enseña una herejía que destruye las almas, ¡se nos manda que ni siquiera lo recibamos en casa, en 2 Juan 9-11! Como la iglesia primitiva solía reunirse en casas, nunca podría entrar en ellas.

   Pero en los demás casos, no.

 

P: En Stg 2:1-3, ¿por qué usa aquí Santiago la palabra “sinagoga”?

R: Santiago se escribió muy temprano y, como muestran los viajes de Pablo, en ese tiempo los cristianos eran bien recibidos en las sinagogas judías. La división estricta entre sinagoga e iglesia solo vino después de Pablo. La palabra que aquí se usa para asamblea, sinagoga, suele referirse a una reunión judía. Pero incluso después de esta época los cristianos usaban a veces la palabra “sinagoga” para referirse a una asamblea cristiana. La Epistle to Polycarp 4.2 p.94 de Ignacio menciona el “sinagogarse” juntos. Ignacio llama a los presbíteros “el Sanedrín de Dios” y habla de la “sinagoga de los apóstoles” en Epistle to the Trallians cap.3 p.67; véase también el Shepherd of Hermas, Mandamiento Undécimo, p.28. Los judíos tenían dos nombres para la sinagoga: “casa de asamblea” y, en arameo, “casa del pueblo”, según Shabbath 32a.

 

P: En Stg 2:4-9, ¿qué razones da Santiago para que no hagamos acepción de personas?

R: Primero, Santiago encabeza esto con un juego de palabras. Jueces es kritai en griego, y discriminasteis es diekrithete en griego. Muchas veces, cuando asumes el papel de juez te vuelves discriminador. En concreto, estas son algunas razones que se dan para no ser discriminador.

1) Hacer acepción de personas te convierte en juez de pensamientos malos (Santiago 2:4).

2) Puede ir en contra de la actitud de Dios. Dios ha elegido muchas veces a los pobres para que sean ricos en fe y herederos del reino (Santiago 2:5).

3) El pobre al que estás afrentando quizá sea rico en fe y especialmente honrado por Dios (Santiago 2:5-6a).

4) Afrenta al pobre (Santiago 2:6a).

5) Los ricos muchas veces han oprimido a los pobres, arrastrándolos a los juzgados, y blasfeman a Dios (Santiago 2:6b). De hecho, muchos ataques actuales contra el cristianismo vienen de personas con buena educación y solvencia económica.

6) Los ricos, con sus palabras y sus obras, blasfeman el buen nombre cristiano que fue invocado sobre nosotros; en otras palabras, con su vida deshonran la palabra “cristiano” (Santiago 2:7).

7) Cometemos pecado al fallar en la “ley real” de amar a tu prójimo como a ti mismo, en Santiago 2:8-9.

 

P: En Stg 2:4-9, ¿cuáles son al menos doce maneras de asegurarnos de no hacer acepción de personas?

R: Podemos examinarnos a nosotros mismos. Aquí van doce cosas; probablemente haya otras también.

1) Honra a todos como más importantes que tú mismo, como dice Filipenses 2:3.

2) Trata al pobre igual que tratas al rico, y al rico igual que tratas al pobre.

3) Debemos desear no aprovecharnos de los demás, aun cuando sea fácil o culturalmente aceptado hacerlo.

4) No trates a alguien de manera distinta por ser de otro origen étnico, de otra cultura, por ser hombre o mujer, o por cosas superficiales.

5) ¿Tratamos a alguien de manera distinta, nos aprovechamos de esa persona o no le damos tan buen trato, si tiene un acento marcado o dificultad para hablar nuestro idioma?

6) ¿Somos más amables y más indulgentes con alguien de nuestro mismo origen étnico que con otra persona?

7) Date cuenta de que no puedes saber nada del corazón de una persona por su apariencia exterior.

8)  ¿Evitamos a las personas con discapacidades físicas o mentales porque podríamos sentirnos incómodos?

9) Hemos de respetar a los mayores, pero no menosprecies a nadie por su edad (sea viejo o joven).

10) Por ejemplo, ¿preferimos estar con personas mayores más que con jóvenes (o al revés)?

11) ¿Recibimos con tanta apertura a las personas distintas de nosotros como a las que se nos parecen?

12) No seas condescendiente con ciertos grupos.

   En todas estas áreas, no deberíamos ser inconsistentes.

 

P: En Stg 2:5-7, ¿por qué parece Santiago hacer semejantes estereotipos de los ricos y los pobres?

R: Algunos ricos pueden ser muy generosos y de buen corazón. Algunos pobres pueden ser muy ávidos de dinero y tacaños. Pero, en conjunto, hay más oportunidades, y por tanto más tentaciones, para que los ricos se aprovechen de su situación. Asimismo, en conjunto los pobres tienen menos recursos económicos para defenderse en los tribunales.

 

P: En Stg 2:6, ¿cómo salen mejor librados los ricos en los tribunales?

R: El término que Santiago usa aquí, katadynasteuo, significa quitarles sus derechos. Aquí va un ejemplo de la India. “Estos son A*** y A****, dos profesionales de tecnologías de la información que volvían a casa en Pune el 19 de mayo cuando un Porsche sin registrar, que circulaba a 150 km/h en Kalyani Nagar, los atropelló. Uno murió en el acto, y el otro murió durante la atención médica. El conductor del auto era un menor de 17 años que, según se alega, regresaba de un club tras festejar con amigos los resultados de duodécimo grado.
Por qué esto no es solo un accidente, sino un homicidio:
1. El auto no estaba registrado; la distribuidora lo entregó sin registro.
2. Los padres permitieron que un menor manejara sin licencia.
3. El dueño del club sirvió alcohol y admitió a un menor.
4. La policía de tránsito no advirtió durante meses un auto sin registrar y con exceso de velocidad en la vía.
Cuando el menor fue detenido a medianoche, recibió trato VIP. Un diputado local acudió en su auxilio, con un equipo de abogados.
Mientras la gente común enfrenta demoras en sus casos, a este menor se le concedió la libertad bajo fianza un domingo, en apenas 14 horas. La condición de la fianza fue que escribiera un ensayo y que sus padres se aseguraran de que no repitiera el mismo error.
Si la ley es la misma, ¿por qué se trata de manera distinta a las personas con privilegios?” Alguien más, de Bulgaria, dijo que allá era igual. (De LinkedIn, 27/5/2024)

 

P: En Stg 2:10, ¿cómo es que quebrantar un punto de la ley significa que somos culpables de quebrantarla toda?

R: Tres puntos que hay que considerar en la respuesta.

a) Lo que se quebranta es “la ley”, y no que Santiago diga simplemente “una ley”.

b) Esta es una “ley real”. No solo la mandó directamente Jesús nuestro Rey, sino que Jesús dijo que era una de las dos leyes de las cuales se derivan las demás. Santiago coloca este pecado, el de hacer acepción de personas, junto al adulterio y al homicidio. La ley no se dio de manera selectiva, y hoy se supone que hemos de tener una obediencia completa, no solo parcial, para hacer todo lo que Dios quiere que hagamos, o que dejemos de hacer.

c) La idea del “todo o nada” respecto a la ley también está en Mateo 5:18-19; 23:23 y Gálatas 5:3 en el Nuevo Testamento. Como dice Alec Motyer, la ley no es como un montón de piedras, sino más bien como una hoja de vidrio. Puedes quitarle una piedra a un montón, y el montón sigue ahí. Pero si golpeas una lámina de vidrio en un solo punto y la rompes, entonces toda la lámina queda agrietada o hecha añicos.

 

P: En Stg 2:10-11, ¿qué tendencia natural nuestra está contrarrestando Santiago?

R: Solemos querer recalcar como importante lo que hacemos bien, y restarle importancia a lo que no hacemos bien. El hombre caído es demasiado bueno para racionalizar, o para inventar con creatividad razones de apariencia lógica que excusen nuestro pecado. Es fácil verlo en los demás, pero es fácil pasarlo por alto en uno mismo.

 

P: En Stg 2:10-11, ¿por qué se le ocurriría a Santiago poner esta sección aquí, justo después de hablar del favoritismo y la discriminación?

R: Imagina que te están juzgando en un tribunal por robo y le dices al juez: “¡Por lo menos no infringí ninguna ley de tránsito!” ¿Hasta dónde te llevaría eso? Santiago, de una manera bastante contundente, señala algo concreto, pero de modo indirecto. Aunque guardes parte de la ley, la quebrantas si quebrantas una parte de ella. Habla del homicidio y del adulterio, que les resultan obvios a sus lectores, pero lo hace justo después de hablar de quebrantar otra ley: la de no hacer acepción de personas. Santiago les está diciendo a sus lectores que, si cumples los mandamientos de Dios sobre el homicidio, el adulterio y todo lo demás, y aun así discriminas, hay una palabra para alguien como tú: eres transgresor de la ley.

 

P: En Stg 2:12, ¿qué es exactamente la “ley de libertad”?

R: Esta no es una ley específica; más bien, “libertad” es una descripción de lo que hoy hace por nosotros la obediencia a Dios. Jesús dejó atrás la ley del Antiguo Testamento, pero eso no significa que ahora vivamos como se nos antoje. Dios puso su ley en nuestro corazón, y ahora seguimos lo que Jesús y el Nuevo Testamento mandan.

 

P: En Stg 2:12, ¿la ley trae libertad, o servidumbre como dice Gá 4:24?

R: La ley mosaica, que ellos no podían guardar del todo, servía para ilustrar su necesidad del perdón de Dios. Cumplirla plenamente sería libertad del pecado, pero conocerla y no cumplirla solo traía servidumbre y la conciencia de que uno se queda corto. Si sabes lo que es correcto y no lo haces, entonces para ti es pecado, como dice Santiago 4:17. Hoy seguimos la ley de obedecer a Cristo, que nos da libertad de la servidumbre al pecado.

 

P: En Stg 2:13, ¿qué decía el judaísmo acerca de la misericordia y el juicio?

R: Dios reparte juicio, pero Dios se deleita en mostrar misericordia, como dice Miqueas 7:17-18. Vemos la misericordia de Dios en que Jesús murió en la cruz por nosotros, “habiéndole sido propuesto gozo”, en Hebreos 12:2. El rabino Barabbi dijo: “Al que es misericordioso con lo creado, el Cielo le muestra misericordia; pero al que no es misericordioso con lo creado, tampoco el Cielo le muestra misericordia.”

   La idea también está en Eclesiástico 27:30-28:7; Tobías 4:9-11; Testamento de Zabulón 8:3 y b. Shabbath 151b.

 

P: En Stg 2:13, ¿de qué maneras debería nuestra vida demostrar que creemos que la misericordia se gloría contra el juicio?

R: Para con nosotros mismos, creemos que la gracia y la misericordia de Dios son mayores que todos nuestros pecados. Tenemos que ser capaces de perdonarnos a nosotros mismos. Segundo, nos hemos comprometido con los demás a extenderles el perdón y la misericordia tal como Dios nos los ha dado.

 

P: En Stg 2:13, ¿qué deberías hacer si sospechas que otro creyente parece estar discriminando a un grupo?

R: Primero, mantente abierto a la posibilidad de estar equivocado. Segundo, date cuenta de que, aun si están pecando al discriminar, quizá no lo perciban, e incluso podrían negarlo cuando se los menciones. Tercero, ora sobre cómo querría Dios que respondas. Necesitan ver que

a) O de verdad están haciendo acepción de personas, o bien están dando imprudentemente la apariencia de hacerlo.

b) La gravedad de este pecado, como lo muestra Santiago 2:1-13.

c) Los siguientes pasos para arrepentirse y, de ser posible, reparar el daño.

d) La restauración: que tú los amas, y que ellos han de amar a todos los demás.

 

P: En Stg 2:14-26, ¿cómo se relaciona esta sección con la parte anterior del capítulo 2?

R: Se relaciona de dos maneras. Santiago 2:1-13 habla de la falta de desempeño respecto a un pecado concreto, el favoritismo, mientras que esta sección lo amplía al pecado en general. Segundo, así como no has de hacer acepción de personas y ser amable solo con algunos, tampoco debes ser parcial en tu fe, haciendo algunas buenas obras y negándote a obedecer en lo demás.

 

P: En Stg 2:14-17, ¿cuáles son al menos dos maneras en que alguien puede tener una fe sin obras que no salva?

R: Una manera es creer en la verdad de Dios y creer las cosas correctas, pero nunca entregarle a Él la vida. Alguien ha llamado a esto “ateísmo práctico”. Aunque de verdad cree en Dios, en la práctica, en su conducta la persona actúa como si fuera atea. Santiago dice que una fe sin deseo alguno de la acción de las obras no es la fe de alguien que va al cielo. En la Galería de la Fe de Hebreos 11, la fe se demostró por las acciones.

   Una segunda manera es confiar en un dios falso y rechazar al Dios de la Biblia. Incluso podrían tener muchas obras: matar paganos, el satí, dejarse morir de hambre, etc., pero nada de eso salvará.

Nuestra fe de Cristo no es muy importante; más bien, lo importante es nuestra fe EN Cristo.

 

P: En Stg 2:14-25, ¿cómo somos justificados por las obras además de por la fe, y no por la fe aparte de las obras, como dijo Pablo en Ef 2:8-9?

R: Santiago no dice que la fe y las obras sean lo mismo; tampoco dice que tengan el mismo papel. Pero lo que sí afirma con fuerza es que en la vida de un creyente genuino son inseparables. Para ser precisos, Santiago no dijo “si alguno tiene fe”, sino “si alguno dice que tiene fe”. Las obras son un subproducto, un resultado de la fe genuina. Algunas personas podrían ser como el ladrón en la cruz, y recibir a Cristo justo antes de morir. Sin embargo, otros mostrarán buenas obras si de verdad son salvos desde el principio.

   Muchas religiones paganas, entonces y ahora, ofrecen espiritualidad sin exigencia moral alguna. Así que a un pagano le resultaría relativamente fácil malinterpretar el cristianismo como una religión más de esas.

   Este es un tema complicado, así que en los versículos 15-26 Santiago lo explica con cuatro ilustraciones. Las dos primeras son ejemplos de lo que la fe no es, y las dos últimas son ejemplos de lo que la fe sí es.

   La salvación por obras es el error de que tienes que hacer buenas obras para ser salvo en primer lugar. El “creísmo fácil” es el error opuesto, según el cual las obras no tienen nada que ver con la salvación, y las obras y el señorío de Cristo son opcionales. La verdad es que las obras no aportan mérito alguno para la salvación, pero son una parte normal de la salvación, como resultado. Así como un corazón que late es señal de que la persona está viva, las obras son señal de que somos salvos y estamos vivos espiritualmente.

 

P: En Stg 2:16, ¿da a entender esta frase que ya estaban bien alimentados?

R: No, esto era, en griego, una despedida judía habitual. NO significa que ya estuvieran calientes y hartos.

 

P: En Stg 2:17-26, ¿qué le dirías a una persona que afirmara: “ya no tenemos ninguna ley, solo tenemos libertad en Cristo”?

R: Dos palabras: Lee Santiago. Tienen razón en parte, pues no estamos bajo la ley mosaica y tenemos libertad en Cristo para hacer lo correcto. Sin embargo, todos los Diez Mandamientos salvo uno (el sábado) se repiten en el Nuevo Testamento. Algunas cosas son incluso más exigentes (como el divorcio) en el Nuevo Testamento que en el Antiguo. No le pongamos a Dios palabras en la boca que en realidad vayan en contra de lo que Dios mismo dice en la Escritura.

   Hubo un grupo, y una persona famosa, que sostuvieron este punto de vista equivocado. El grupo se llama los Khlysty, y su miembro más famoso fue Rasputín. Cuando le preguntaron a Rasputín por qué decía que el pecado es indispensable delante de Dios, Rasputín respondió: “‘Claro que sí, padrecito’, dijo, ‘nuestro Salvador y los santos padres han denunciado el pecado, ya que es obra del Maligno. Pero ¿cómo puedes expulsar el mal, padrecito, si no es por un arrepentimiento sincero? ¿Y cómo puedes arrepentirte sinceramente si no has pecado? …¡Fuera con tus Escrituras!’, tronó. ‘¡Escrituras! De veras te lo advierto, padrecito: deja ese trabajo vano e inútil para que puedas presentarte delante del Señor. Toma la vida como es, porque solo ella te ha sido dada por Dios. Y déjame decirte esto. ¡No andes siempre cavilando de dónde viene el pecado, cuántas oraciones debe decir un hombre al día y cuánto debe ayunar para escapar del pecado! ¡Peca, si el pecado todavía acecha en ti; solo así podrás vencerlo! Peca, y entonces te arrepentirás y echarás de ti el mal. Mientras lleves el pecado en secreto dentro de ti, y lo cubras temerosamente con ayuno, oración y discusión interminable de las Escrituras, seguirás siendo un hipócrita y un bueno para nada, y tales son aborrecibles al Señor. La inmundicia debe ser expulsada, ¿me oyes, padrecito? Solo entonces tu aroma será grato al Señor.’” (Rasputin : The Holy Devil p.54-55)

 

P: En Stg 2:19, puesto que los demonios creen en Jesús, ¿deberían ser salvos, ya que lo único que hace falta es creer en Jesús según Hechos 16:31 y Juan 3:16?

R: Definitivamente no. El punto de Santiago es que creer intelectualmente las cosas correctas es, de por sí, insuficiente para ser salvo. Según Berachoth 1:1, los judíos, del tiempo del Exilio en adelante, consideraban su deber recitar el shemá (Deuteronomio 6:4-5) cada mañana. Como dice el Believer’s Bible Commentary p.2229: “Los demonios creen el hecho, pero no se rinden ante la Persona.” También tenemos que poner nuestra confianza en Dios.

 

P: En Stg 2:21-24, ¿fue Abraham justificado por las obras, o justificado por la fe según Ro 4:1-4 y Ro 3:28?

R: Como muestra Romanos 4:1-4, Dios declaró justificado a Abraham por la fe antes de que estuviera dispuesto a sacrificar a Isaac, lo cual ocurrió unos 30 años después. Pero la disposición de Abraham mostró que Dios había obrado en su corazón. Algunos piensan que la vida es muy fácil una vez que creemos en Dios. Abraham diría que eso es mentira. Es una decisión muy difícil resolverse a sacrificar a su propio hijo, porque Dios lo exigía. Como cristianos, sabemos que Dios nunca nos mandaría sacrificar a alguien ni ir en contra de los mandamientos bíblicos que nos ha dado. Pero aun así podríamos tener que tomar decisiones difíciles al seguirlo.

 

P: En Stg 2:21-24, puesto que nadie más estaba presente, ¿ante quién justificaba Abraham su fe?

R: Aunque los hombres que acompañaban a Abraham e Isaac podían estar a cierta distancia, no están presentes aquí.

   Abraham justificó su fe principalmente delante de Dios. Por supuesto, Abraham mismo lo vio, y también Isaac (con gran interés, habría que añadir). Asimismo lo verían los ángeles y los demonios. E incluso a través de las páginas del tiempo, el pueblo fiel de Dios ha visto el asombroso ejemplo de fe obediente de Abraham.

 

P: En Stg 2:22, ¿qué es más importante, la fe o las obras?

R: ¿Qué es más importante, estar vivo o tener latidos? Alguien puede colocar electrodos en el corazón de un muerto y hacerlo latir. Pero normalmente el latido es prueba de que la persona está viva. Dices que tienes una fe genuina. Veamos la evidencia. Si no tienes evidencia, entonces habría que preguntarse si tienes una fe genuina, o una fe que no es mejor que todas las demás —de personas y de demonios— con rumbo al infierno.

 

P: En Stg 2:25, ¿en qué contrastó la experiencia de Rahab la cananea con la de Abraham?

R: Abraham era un antepasado importante y muy respetado en la Biblia; Rahab era una extranjera insignificante y de mala fama. A Abraham se le pidió hacer algunas cosas que parecían insensatas: salir de una de las ciudades más fuertes del mundo de entonces, y resolverse a obedecer a Dios sacrificando a su hijo Isaac en Génesis 22:1-14. Pudieron pasar de 8 a 30 años entre el momento en que Abraham fue declarado justo y el momento en que realizó este acto. Pero Abraham, varón justo, no retuvo nada y obedeció a Dios.

   Rahab era distinta: era ramera, un oficio inmoral. No necesitaba mucha fe para ver que el gran ejército israelita probablemente significaba la ruina de Jericó. Pero Rahab sí tuvo que tener fe en que Dios la aceptaría, y actuó conforme a su fe al arriesgar la vida escondiendo a los dos espías israelitas. A veces nuestra fe enfrenta el reto de preguntar: “¿Protegerá o defenderá Dios?” Otras veces nuestra fe enfrenta el reto de preguntar: “¿Me protegerá o me defenderá Dios incluso a mí?”

 

P: En Stg 2:25, mientras que Abraham no retuvo nada, ni siquiera lo que le era más precioso, al servir a Dios, ¿qué clase de cosas retienen hoy los cristianos que les impiden servir a Dios plenamente?

R: Puede ser una relación en la que un cristiano sabe que no debería estar, un trabajo que compromete su obediencia a Dios, o renunciar a las riquezas. Puede ser exaltar la comodidad, o la seguridad, por encima de servir a Dios. La gente puede tener miedo al fracaso, miedo a quedar mal, FOMO (miedo a perderse algo) o miedo a sentirse incómoda.

   El miedo puede impedirte hacer cualquier cosa. No deberíamos tratar de limitar a Dios diciéndole que primero queremos ver y entender todo lo que está pasando. Como lo expresa cierto maestro de la Biblia, no debemos ofendernos por lo que no se nos explica.

 

P: En Stg 2:26, alguien podría comparar la fe con el espíritu y las obras con el cuerpo, pero Santiago usa la analogía opuesta. ¿Por qué crees que sea así?

R: Tienes que tener un cuerpo para estar en este planeta, y tienes que creer (o tener fe) para ser hijo de Dios. Pero, si estás aquí en la tierra, tu espíritu está presente en tu cuerpo. Si tu fe está viva espiritualmente, tienes obras. Pero, así como un cuerpo sin espíritu no es más que un cadáver en descomposición, la fe intelectual sin obras es un cadáver en descomposición, aunque ortodoxo.

 

P: En Stg 3:1, puesto que los cristianos no tienen que preocuparse por el juicio del Gran Trono Blanco, ¿por qué han de inquietarse los maestros cristianos por ser juzgados con mayor rigor?

R: Los creyentes son juzgados por Cristo en el tribunal (bema) de 1 Corintios 3:12-15. A los maestros se les puede juzgar por enseñarles a otros cosas equivocadas. También se les juzga por desviar a la gente, o por pastorear con descuido.

   Mateo 12:36-37 dice que seremos juzgados por toda palabra ociosa que hablemos. Proverbios 10:19 dice que en las muchas palabras no falta pecado. Proverbios 30:5-6 recalca lo importante que es no añadir a las palabras de Dios.

 

P: En Stg 3:1, ¿cuáles son algunas razones buenas y malas por las que, aun así, la gente quiere enseñar?

R: Razones buenas son que Dios te ha llamado a enseñar, que quieres ayudar a otros y, en segundo lugar, que tú mismo aprenderás más si enseñas.

   Una mala razón es pensar que te considerarán importante a los ojos de Dios y que otros te admirarán. Otras malas razones son estar por encima de los demás, lucirte, evitar el escrutinio (lo cual Santiago 3:1 dice que no lograrás), o creerte mejor o más importante que los demás. Pero Dios te ama igual, enseñes o no. Dios quiere que le sirvas de las maneras para las que te hizo servirle, ya sea de un modo algo visible como la enseñanza, o de otros modos.

   Cuando enseñas, ¿están tus ambiciones para ti mismo dentro de la voluntad de Dios? – pregunta con trampa. Si tienes ambición egoísta, lo estás haciendo por los motivos equivocados. Más bien, si otra persona enseña una buena lección, o si tú enseñas una buena lección, deberías alegrarte por igual.

 

P: En Stg 3:1, ¿cómo son juzgados los maestros con mayor rigor?

R: Son juzgados de al menos cuatro maneras:

La palabra: Proverbios 10:19 dice que en las muchas palabras no falta pecado. Mateo 12:36-37 dice que somos juzgados por toda palabra ociosa que hablamos. Puedes pecar menos si no hablas tanto; pero los maestros necesitan hablar. Si estás enseñando cosas equivocadas, o incluso si estás enseñando tus propias opiniones como si fueran la Palabra de Dios, entonces pecas al enseñar.

Los demás: Todos los cristianos han de ser sal y luz para el mundo (Mateo 5:13-16; Filipenses 2:14-15), y los líderes han de ser ejemplos para el rebaño (1 Pedro 5:3). A los ancianos que pecan se les ha de reprender públicamente (1 Timoteo 5:19-20).

Dios: Lo más importante: Dios juzga a las personas conforme a lo que saben. Los cristianos no tienen nada que temer en el juicio del Gran Trono Blanco, porque la sangre de Jesús pagó el precio de sus pecados. Sin embargo, los cristianos tienen un segundo juicio, llamado a menudo el tribunal (bema) de Cristo, mencionado en 1 Corintios 3:10-15, donde Dios juzgará las obras de cada cristiano y lo recompensará como corresponda.

Uno mismo: Los maestros pueden tener la tentación de pensar: “como he aprendido tanto, no pasa nada si me descuido en otras cosas, como la oración, la santidad o el amor a los demás.” Sin embargo, saber muchísimos datos no significa necesariamente un gran amor a Dios, ni obediencia a Él.

   1 Corintios 8:1 nos advierte que la ciencia hincha, mas la caridad edifica.

 

P: En Stg 3:1-8, ¿por qué crees que Santiago ve una transición natural entre Stg 3:1-2 y Stg 3:3-6?

R: Santiago tiene presente que todos tropezamos. Incluso los pequeños problemas con nuestra lengua pueden provocar un gran incendio de pecado en los demás. Además, a veces, a falta de buenas obras, abundan las palabras inútiles. Santiago se toma los pecados de la lengua con extrema seriedad. En Mateo 12:36-37 Jesús también.

 

P: En Stg 3:2, ¿qué significa aquí perfecto?

R: Esta es la misma palabra griega que se usa en Santiago 1:4 y 2:22. Significa que algo o alguien ha alcanzado la madurez o está completo. Ambos sentidos de la palabra “perfecto” se usan en Filipenses 3:12,15.

 

P: En Stg 3:3-8, ¿qué tienen en común la lengua y un freno, un timón, un fuego, un animal salvaje y un veneno mortal?

R: Gran poder a partir de un tamaño pequeño. Un freno mantiene al caballo en su curso controlando su fuerza interna. Un timón mantiene la nave en su curso controlando el ángulo de la fuerza externa que la golpea. Un fuego diminuto puede convertirse en un incendio poderoso, y lo que se quema jamás puede revertirse. Una cantidad diminuta de veneno mortal puede tener fuerza suficiente para matar. Pero, por el lado positivo, también puedes glorificar a Dios con lo que no dices.

   A Santiago le preocupa mucho nuestra lengua; también la menciona en Santiago 1:19, 26; 2:12; 4:11; 5:12. Las palabras descuidadas pueden dañar un matrimonio, destruir una carrera o arruinar un ministerio. Algo que lleva veneno mortal puede ser en su mayor parte bueno para comerse; es solo el pequeño porcentaje que resulta malo, y fatal.

 

P: En Stg 3:3-5, ¿por qué crees que Santiago compara la lengua con un freno o con el timón de una nave?

R: Con algo de tamaño pequeño se pueden dirigir cosas grandes. Un freno pesa menos del uno por ciento del peso de un caballo, pero su uso estratégico puede obligar al caballo a ir en una dirección determinada. De igual modo, un timón es bastante pequeño y de apariencia insignificante, y hace falta tiempo y paciencia para usarlo, pero sin él no puedes gobernar una nave. Según el Believer’s Bible Commentary p.2231, el buque Queen Elizabeth pesaba 83,673 toneladas brutas, pero el timón pesaba solo 140 toneladas brutas. Así pues, el timón es apenas un 0.17% del peso total.

 

P: En Stg 3:3,12; 1:19, cuando alguien habla demasiado, sea por la frecuencia o por las cosas malas que salen, ¿cómo puedes decírselo de manera que capte el mensaje, sin ofenderlo?

R: A veces no hay otra manera que ofender a la persona, y está bien, porque quizá necesite ser ofendida, aunque la mayoría de las veces no es el caso. Es más fácil decírselo a alguien con quien ya tienes una relación, que sabe que lo amas, lo valoras y lo respetas, que a un desconocido. Necesitan ver lo que tienen que hacer y dejar de hacer, la gravedad de hacerlo, y la esperanza de tener una buena relación después de hacerlo. Recuerda que es difícil arrojar lodo sin que algo te quede en las propias manos, y en el corazón.

   Cierto cristiano tenía una manera singular de tratar a las personas que decían muchas groserías. Se reía de ellas. Luego les preguntaba en broma: “a ver, dime cómo te sientes en realidad”. Daba un poco la impresión de que ni siquiera había prestado atención a las palabras que la persona acababa de decir, pero le daba una segunda oportunidad de expresarse de manera correcta. Otro enfoque es sencillamente llamarlo por su nombre: una boca sucia. Por supuesto, cualquier método que uses no será eficaz si tú mismo, hipócritamente, dices groserías o usas malas palabras.

   Conozco a un cristiano al que nunca oí decir groserías, salvo en una ocasión. Se disculpó justo después de decir esas cosas, y dijo que le cuesta trabajo no decir cosas así cuando está enojado (y lo estaba). Aun siendo cristiano, a veces las viejas costumbres tardan en morir. Aunque no era perfecto, seguía esforzándose, y se disculpó enseguida.

   Por supuesto, cuando estés hablando con un cristiano que tiene la lengua demasiado suelta, dile que vuelva a leer Santiago.

 

P: En Stg 3:3, ¿a qué se parece el chisme?

R: Aquí va un ejemplo del Believer’s Bible Commentary p.2231. “La manera en que se propaga la llama de la maledicencia queda ilustrada en la conversación de dos mujeres en Brooklyn. Una dijo: ‘Tillie me dijo que tú le dijiste el secreto que yo te dije que no le dijeras.’ La otra respondió: ‘Qué mala es. Yo le dije a Tillie que no te dijera que yo se lo había dicho.’ La primera contestó: ‘Pues yo le dije a Tillie que no te diría que ella me lo había dicho, así que no le digas que sí te lo dije.’” Nadie puede confiar en nadie.

 

P: En Stg 3:6, ¿por qué compara Santiago la lengua con un fuego?

R: Una lengua malintencionada puede ser como una chispa en dos sentidos:

Crecimiento: basta una chispa pequeña para iniciar un gran incendio forestal. Del mismo modo, bastan unas cuantas palabras para desatar una reacción en cadena.

Irreversibilidad: una vez que se produce el incendio, todo lo que se quema no puede “desquemarse”.

   Como nota histórica, uno de los mayores incendios forestales ocurrió en 2003 en la taiga siberiana, después de un verano seco. Quemó 55 millones de acres (22 millones de hectáreas) en Siberia, el norte de China y el norte de Mongolia. Todavía hoy sigue afectando las temperaturas de la tierra. Como referencia, un acre es un poco más pequeño que un campo de fútbol americano, sin contar las zonas de anotación. Pensilvania tiene 29.5 millones de acres, así que el incendio de la taiga siberiana quemó un área de casi el doble del tamaño de Pensilvania.

   Véanse https://earth.org/largest-wildfires-in-history/ y https://a-z-animals.com/blog/how-big-is-pennsylvania-see-its-size-in-miles-acres-and-how-it-compares-to-other-states/ para más información.

 

P: En Stg 3:6, ¿cómo inflama la lengua nuestros miembros?

R: La Escritura no dice explícitamente cómo, pero podemos ver un par de maneras.

1. Muchas de las tentaciones que tenemos nos llegan por medio de lo que otros dicen. Con palabras la gente puede tramar el mal, tentar, seducir, difamar a otros, chismear, insultar, contar chistes obscenos, mentir, desanimar a los demás del bien y animarlos a hacer el mal. Las personas pueden animarse unas a otras a pecar: algo que alguien al principio quizá se avergonzaría de hacer, después le parece aceptable porque los demás están de acuerdo.

2. Muchas veces la gente comunica y consuma con palabras la intención de pecar. Con la lengua pueden herir los sentimientos de otros y calumniarlos.

 

P: En Stg 3:6, ¿cuáles son algunas características de las personas de hoy que parecen incapaces de dominar su lengua?

R: Muchos no las respetan, por sus palabras. Siempre están “dando marcha atrás”, tratando de compensar el daño que causaron sin querer con la lengua. Pero la verdad es que no hay manera de reparar el daño que sea tan eficaz como callar, no diciendo nunca las palabras equivocadas desde el principio. Dan la impresión de ser inconsistentes e insinceras.

 

P: En Stg 3:6, ¿cómo es la lengua inflamada por el infierno?

R: La Escritura no lo dice con certeza. Sin embargo, mucho se puede hacer con un órgano tan pequeño. Onza por onza, la lengua puede ser uno de los órganos más eficaces en manos de Satanás para engañar y tentar a la gente.

 

P: En Stg 3:6, ¿cómo responderías a la falsa afirmación de que “la rueda de la creación” se refiere a la reencarnación, como enseñan algunos sectarios?

R: Este versículo habla del poder persuasivo del lenguaje humano. Nada de este versículo le sugirió esta interpretación novedosa de la reencarnación a nadie en la historia hasta los tiempos modernos. Nada en Santiago menciona la reencarnación, así que este es un caso claro de redefinir términos para que signifiquen lo que uno quiere que signifiquen. Santiago simplemente se refiere a lo que ocurre de manera natural. La eiségesis consiste en meter en la Escritura lo que uno quiere que diga. No debemos hacer eiségesis, sino exégesis, que significa sacar de la Escritura lo que ella quiso decir.

   Nada en la Biblia enseña la reencarnación. Si bien la resurrección se conocía en el Antiguo Testamento, no había ningún concepto de reencarnación entre los judíos del Antiguo Testamento ni entre los primeros cristianos, salvo que escribieron que algunas religiones falsas creían en la reencarnación. Hipólito (222-235/6 d.C.), en particular, menciona la reencarnación como una creencia, no de los cristianos, sino de los “brachmanes” de la India.

   Otros cristianos prenicenos que conocían a los brahmanes o “brachmanes” como una religión falsa fueron Teófilo de Antioquía (161-181/188 d.C.), Tertuliano (198-220 d.C.) y Orígenes (225-254 d.C.).

   Un sectario no puede probar honestamente una doctrina con solo redefinir un término que ningún cristiano primitivo entendió de esa manera.

 

P: En Stg 3:6-7, ¿en qué se diferencia la metáfora del veneno de la metáfora del fuego?

R: Mientras que el fuego cambia drásticamente la apariencia exterior, el veneno obra por dentro más lentamente. Ambos pueden matar igual de bien. A ambos les basta muy poco para cumplir su propósito. A veces se pueden decir palabras malvadas precisamente para envenenar el pensamiento o el corazón de una persona.

   Muchas personas cultas conocían bien cómo la lengua puede matar, por la ejecución del filósofo griego ateniense Sócrates. A Sócrates se le criticó tanto en una obra de teatro que lo difamaba como un bruto malvado y necio que corrompía a los atenienses. Después de ver la obra, los ciudadanos exigieron que se ejecutara a Sócrates, y así fue: lo obligaron a beber veneno de cicuta. Con el tiempo se dieron cuenta de que habían ejecutado a un hombre simplemente por sentimientos intensos ante una difamación no probada. Algún tiempo después, Atenas llegó a ser muy tolerante con las distintas posturas filosóficas.

 

P: En Stg 3:8, ¿en qué sentido es la lengua un mal “inquieto” o “que no puede ser refrenado”?

R: Es como una bestia indomable. Santiago da ejemplos de bestias fuertes que la gente ha domado, pero a la gente le cuesta más trabajo domar su propia lengua.

 

P: En Stg 3:9-12, ¿cómo es que de nuestra lengua sale tanto lo bueno como lo malo? (Véase Romanos 7:14-25 para una pista.)

R: De nuestra boca deberían salir la alabanza a Dios y palabras para ayudar a los demás. Mucho bien puede salir: ánimo, corrección, enseñanza, reprensión (sí, eso también es bueno). Pero también pueden salir palabras contra Dios y que hieren a la gente, si no tenemos cuidado. Pueden salir por enojo, por descuido o, peor aún, por apatía.

 

P: En Stg 3:11, ¿qué pasaría si de la misma fuente brotaran agua dulce y agua salada?

R: El agua dulce potable se mezclaría con la salada, y la combinación de agua salobre sería imbebible. Un creyente que dice cosas buenas y, por la misma boca, dice cosas malévolas o indecentes, no tendría un buen testimonio. Debemos entregarle a Dios, muy especialmente, nuestra lengua.

   Por un lado, el mar Muerto tiene manantiales de agua salada y también de agua dulce, pero aun así no hay ningún manantial que tenga las dos.

 

P: En Stg 3:13, ¿qué es exactamente aquí la sabiduría, a diferencia del conocimiento?

R: El conocimiento puede considerarse como hechos, observaciones y lógica. La sabiduría es aplicar el conocimiento a la vida.

 

P: En Stg 3:13, ¿cuál es la diferencia entre la mansedumbre y la humildad?

R: Son palabras distintas en griego. La humildad, tapienophrosynē en griego, significa no creerse alguien grande. La palabra griega para mansedumbre, prautēs, significa una gentileza y una aceptación activas. No pienses en alguien físicamente débil, sino más bien en una persona fuerte que es dócil y sumisa.

   Es interesante que el filósofo griego Epicteto (c.50-135/138 d.C.), a través de su discípulo Arriano, también enseñó acerca de la mansedumbre. Enseñó que la mansedumbre, al igual que el servilismo, era una falta moral.

 

P: En Stg 3:13; Mt 11:29 y 2 Co 10:1, ¿por qué enseñan todos —Santiago, Jesús y Pablo— una estrecha relación entre la mansedumbre y la sabiduría?

R: La verdadera sabiduría conoce cuál es nuestro lugar delante de Dios, y que no somos mejores que los demás.

 

P: En Stg 3:13-18, muchas personas son sabias, pero no con sabiduría celestial. ¿Crees que la envidia amarga o la ambición egoísta descalifiquen a una persona para ser sabia con sabiduría celestial?

R: Todavía pueden tener trozos de sabiduría celestial, pero si está envenenada por la envidia o la ambición egoísta, no es buena. La ambición egoísta no solo significa promover los propios intereses, sino hacerlo por medios indignos y divisivos. La envidia y la ambición egoísta pueden cegar a la gente ante lo que es verdad; y usar la sabiduría mundana puede parecer mejor para alcanzar metas a corto plazo. La sabiduría celestial no pasa por alto las metas a corto plazo, pero también mira adelante, al juicio del tribunal de Cristo. La pureza, aquí, se refiere a la ausencia de motivos o actitudes egoístas.

   Sin embargo, en Filipenses 1:15-18 Pablo alaba a Dios de todos modos por las personas que predican el verdadero evangelio, aunque algunos prediquen a Cristo por envidia y ambición egoísta, porque al menos están predicando el evangelio.

 

P: En Stg 3:13,17-18, ¿por qué produce la sabiduría estas cosas?

R: Proverbios 23:7 dice: “Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él.” El Espíritu usa la sabiduría para transformarnos y producir el fruto del Espíritu. La verdadera sabiduría es pura, pacífica, dispuesta a ceder, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. En otras palabras, lo que se ve es lo que hay.

 

P: En Stg 3:17-18, ¿cuál es la diferencia entre la sabiduría celestial y la mundana?

R: La sabiduría celestial es de lo alto, manifiesta el fruto del Espíritu y nos muestra cómo agradar a Dios. La sabiduría mundana es de abajo, trata de salir adelante en esta vida y se esfuerza por agradarnos a nosotros mismos. Como lo expresa Tony Evans: “la mera sabiduría humana es una expresión de la agenda de Satanás. Para transmitir sabiduría celestial, hay que comunicarse con el cielo.”

   Lo que el mundo llama sabiduría puede incluir un estilo argumentativo, un sarcasmo demoledor, maneras ingeniosas o incluso injustas de ganar un punto, etc.

 

P: En Stg 3:18, ¿cuál es el fruto o la cosecha de justicia que proviene de la paz?

R: Los cristianos tienen dos puntos de vista distintos, y ambos pueden ser ciertos.

El fruto del Espíritu, o el fruto que brota de la sabiduría de la justicia.

El vivir justo mismo, que proviene de conocer y seguir el camino de sabiduría de Dios.

Combinando los dos, la “cosecha” que obtenemos es una vida piadosa que agrada a Dios, demostrada por el fruto del Espíritu.

 

P: En Stg 4:1, ¿cómo “combaten” los deseos dentro de nosotros?

R: La gente puede estar “dividida” por deseos contradictorios, hedonon en griego, de donde viene nuestra palabra hedonismo. Incluso los incrédulos que quieren hacer algún mal muchas veces no lo hacen porque tienen un deseo más fuerte de no sufrir las consecuencias.

   Las palabras para guerras y pleitos pueden referirse a batallas nacionales y a guerras civiles. Sin embargo, el Imperio Romano no tenía ninguna guerra civil en ese momento, y los combates de los que habla Santiago son internos.

 

P: En Stg 4:1, ¿cómo puede la batalla interior desbordarse y provocar antagonismo hacia los demás?

R: Cuando alguien está descontento por un conflicto dentro de sí mismo, quizá no vea la necesidad de ser amable con los demás. Si alguien te está haciendo la vida difícil o tiene un conflicto contigo, considera que tal vez no tenga nada que ver contigo. Podrían ser sus propias “batallas” internas que se desbordan y nos atacan. No pueden tener paz con los demás si están en guerra consigo mismos.

   Algunas personas piensan que el conflicto con los demás es el estado de cosas normal y esperado. Cuando a cierta persona la criticó públicamente otra a quien tenía por amiga, esta segunda persona simplemente lo justificó como “fuego amigo”.

 

P: En Stg 4:1-2, ¿cómo detienes los pleitos entre cristianos sin verte tú mismo envuelto en pleitos con cristianos?

R: Antes que nada, ora por la situación. Procura entender el punto de vista de las partes en conflicto. No tienes que estar de acuerdo con un punto de vista para entenderlo. Ve con la persona, o con la persona de cada lado, en privado, y habla con ella. Si eso no funciona, habla de nuevo con ella, llevando contigo a más personas. Y si ni siquiera eso funciona, entonces, de mala gana, llévalo ante toda la iglesia, como dice Mateo 18:15-17.

   Por experiencia propia, cuando yo era diácono, había en la iglesia un anciano que con frecuencia hablaba en contra de un “anciano vitalicio” de la iglesia. Así que, cuando el “anciano vitalicio” tuvo la oportunidad de predicar, se pasó todo el tiempo hablando en contra del primer anciano. Imagínate qué bien se vio eso ante las visitas. Yo no estaba presente, pues dirigía el servicio de la iglesia de jóvenes. Pero vaya que me enteré. Hablé a solas con el “anciano vitalicio”, pero dijo que otra persona le había dicho que había dicho exactamente lo correcto. Entonces reuní a otras diez personas de la iglesia que opinaban como yo, y pedimos una reunión en su casa para hablarlo. Dejamos claro que no estábamos en contra de él, y que no queríamos que renunciara; solo queríamos que este desacuerdo no saliera a la luz de una manera tan fea. Con el tiempo, el otro anciano se fue, junto con algunos más, y comenzaron su propia iglesia como a una hora de camino en coche.

 

P: En Stg 4:2, ¿cómo “matan” los cristianos?

R: Recuerda que las palabras de Santiago siguen muy de cerca la enseñanza de Jesús. Jesús dijo en Mateo 5:21-22 que no es solo el homicidio físico, sino que enojarse con tu hermano sin causa o llamarle a alguien cabeza hueca ponen a la persona en peligro del fuego del infierno.

   Así que Santiago no se refiere solo a matar físicamente a alguien, sino también al odio hacia otro creyente.

 

P: ¿Indica Stg 4:2-3 que Dios nos daría algo que Él quiere que tengamos, si se lo pedimos con motivos equivocados? ¿Cómo pone esto a Dios, por así decirlo, “entre la espada y la pared”?

R: Si pedimos algo que legítimamente necesitamos, pero que vamos a usar para fines malos, puede que Dios no nos lo dé, aunque de verdad lo necesitemos.

 

P: En Stg 4:3, ¿va esto en contra de la promesa de que Dios responderá nuestras oraciones?

R: No, no la anula, pero le pone una condición. A veces Dios responde nuestras oraciones con un “no”. Y a veces las responde con un “espera”.

 

P: En Stg 4:4, ¿por qué llamó Santiago adúlteras a los cristianos a quienes escribía?

R: Aquí la palabra griega es femenina, lo cual es apropiado, pues todos nosotros, hombres y mujeres, somos en conjunto la esposa de Cristo.

   Una persona adúltera normalmente no quiere el divorcio. Aunque alguien podría querer divorciarse para separarse de una persona y casarse con otra, el adúltero o la adúltera muchas veces quiere ambas cosas. Quieren quedarse con su cónyuge y además tener a alguien más por fuera. Santiago no dice que estas personas ya no quieran seguir a Dios. Más bien, quieren seguir a Dios y también hacer cosas mundanas. Seguir a Cristo significa elegir eliminar las opciones de desobedecer a Dios.

   Por desgracia, incluso los cristianos tratan a veces de servir a dos señores, como Dios y el mundo. Jesús dijo que no se puede servir a Dios y a las riquezas en Mateo 6:24.

   Generalizando a partir de esto, a veces los cristianos necesitan una reprensión fuerte.

 

P: En Stg 4:5, ¿cómo es que el espíritu que vive dentro de los cristianos los hace envidiosos, si Stg 3:16 dice que donde hay envidia y contención hay obra perversa?

R: No solo existe el orgullo mundano, sino que también puede haber un orgullo espiritual. El orgullo espiritual consiste en creerte mejor o más importante por tu espiritualidad o tus dones. Ninguno de nosotros tiene nada bueno salvo lo que Dios le ha dado. Así que en realidad no tenemos nada de qué enorgullecernos. Santiago 4:5 no dice que el Espíritu sea malo ni envidioso, pero saber que el Espíritu Santo vive dentro de los cristianos puede llevar al orgullo y a sentimientos de autojusticia, que son malos.

   Siempre es malo que la gente tenga envidia, al margen de todo lo demás. Incluso los creyentes pueden pecar teniendo envidia de otros creyentes o de las circunstancias de los incrédulos. En el Salmo 73, Asaf habla con franqueza de cuando “casi se deslizaron sus pies” al envidiar a los arrogantes.

   No hay ninguna cita en el Antiguo Testamento ni en los apócrifos que diga: “El Espíritu que mora en nosotros anhela celosamente.” Sin embargo, originalmente la Escritura no llevaba puntuación. Una mejor traducción podría ser: “¿O pensáis que la Escritura dice en vano. (punto) ¿Anhela para envidia el espíritu que él hizo morar en nosotros?” No indica si “espíritu” aquí es el Espíritu Santo o nuestro espíritu.

   Otra posibilidad es que Santiago se refiera a una cita de la Escritura: se está refiriendo a Santiago 4:6, que cita Proverbios 3:34.

 

P: ¿Cómo se relaciona Stg 4:6 con Stg 3:6: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”?

R: El orgullo muchas veces transmite su feo fruto por medio de la lengua. Cuando tienes orgullo, envidia, resentimiento u otras cosas malas en el corazón, la manera más rápida de reducir el daño es no decir nada, hasta que tu corazón esté bien. Es difícil impedir que las malas palabras surtan su mal efecto, una vez dichas. Después de esto, Santiago da tres ejemplos de orgullo que estalla y se vuelve visible en nuestra vida: la murmuración en Santiago 4:11-12, la jactancia en Santiago 4:13-17, y acaparar lo que no es tuyo en Santiago 5:1-6.

 

P: En Stg 4:7, por supuesto que los no cristianos han de venir a Cristo y someterse a Dios. Pero ¿cómo han de someterse a Dios los cristianos, a quienes Santiago habla?

R: Aunque le sometimos nuestra vida a Dios cuando fuimos salvos, hemos de volver a someternos a Dios cada día. Tenemos que elegir a diario, y momento a momento, si permanecemos en Cristo y obedecemos o no. Hemos de acercarnos a Dios y mantener puro el corazón.

 

P: En Stg 4:8, si alguien en el cielo te estuviera observando específicamente a ti, ¿te consideraría más bien un creyente de ánimo entero o uno de doblado ánimo?

R: Ojalá vieran consistencia, fidelidad y amor leal, y te consideraran más bien un creyente de ánimo entero.

 

P: En Stg 4:8, ¿cómo hace la búsqueda pecaminosa de uno mismo que un creyente empiece a alejarse de Dios?

R: No es cuestión de “si” la búsqueda pecaminosa de uno mismo puede hacer que un creyente empiece a alejarse; sin duda hará que empiece a alejarse. Solo puedes perseguir en serio una cosa. Conforme perseguimos el placer o perseguimos la ambición egoísta, perdemos el tiempo y la energía para buscar la cercanía con Dios. Lo contrario también es cierto. Si dedicamos toda la energía posible a buscar a Dios, no nos quedará tiempo ni energía para perseguir además las cosas del mundo.

 

P: En Stg 4:9-10, ¿qué significa afligirse por el pecado?

R: La palabra griega que se usa aquí, talaiporesate, es más fuerte que su equivalente en español. Significa afligirse miserablemente, y va bien con lamentar. Cuando no estamos bien con Dios, o tenemos pecado en el corazón, no debemos andar actuando como si todo estuviera bien. Debemos tomarnos el pecado muy en serio. Nuestro corazón debería lamentarse y llorar cuando estamos fuera de comunión con Dios.

 

P: En Stg 4:11, así como en 1:2, 16, 19; 2:1, 5, 14; 3:1, 10, 12, ¿por qué habla Santiago tanto de “hermanos míos”?

R: Vemos dos razones. La primera es el destinatario de la carta. Este no es un mensaje evangelístico, sino una carta a creyentes, hombres y mujeres. Segundo, Santiago tenía muy presente, consciente o inconscientemente, la cercanía y el cuidado que los creyentes tienen, o deberían tener, unos con otros.

 

P: En Stg 4:11 y Tit 3:2, puesto que no hemos de hablar mal unos de otros, ¿por qué lo hizo Pablo [supuestamente] con Himeneo y Fileto en 2 Ti 2:17?

R: La palabra griega que aquí se usa es más amplia que calumniar; significa no hablar en contra unos de otros en general. Hemos de decir cosas útiles y cosas veraces. A Pablo se le dijo que a nadie infamara, en Tito 3:2. Pero Pablo mismo necesitaba ayudar a la iglesia advirtiéndole contra Himeneo y Fileto en 2 Timoteo 2:17-18, y contra falsos maestros no identificados en 1 Timoteo 1:3-7. Algunos se apartan de la verdad por razones morales, o por una mala relación, pero al parecer Himeneo y Fileto se apartaron por razones intelectuales.

 

P: En Stg 4:11; Lv 19:16; Sal 15:3; 31:13; 38:20; 41:6-7; 50:20; 101:5; Pr 10:18s; 30:10; Jer 6:28; Ez 36:3; Mt 15:19; Mr 7:22; 2 Co 12:20; Ef 4:31; Col 3:8; Tit 3:2; 1 P 2:1, ¿de qué maneras podrían los cristianos pecar calumniando a otros cristianos y a otras iglesias?

R: Cuando la gente hace una afirmación falsa acerca de un maestro, o expone hechos negativos cuando lo que hace falta es ser amable, eso es calumnia. La calumnia es decir cosas malas que no son ciertas, o menospreciar a otros cristianos y a la iglesia cuando no se debe.

   Si dices algo negativo, asegúrate de que sea a la vez veraz y provechoso. Pero el que las palabras sean veraces, por sí solo, no significa necesariamente que haga falta decirlas, si no son provechosas. Además, hemos de seguir la verdad en amor, según Efesios 4:15.

 

P: En Stg 4:11, ¿qué tiene que ver “sentarse a juzgar” con calumniar a otros cristianos y a otras iglesias?

R: Calumniar a otros muchas veces va de la mano con el pecado de hablar o actuar como si fueras su juez. En contraste con esta enseñanza de Santiago, la obra judía rabínica Pirqe Avot (190-230 d.C.) 1.7 dice: “Juzga a todo hombre en la balanza del mérito”. Así que déjame sacar mi libreta, seguirte a todas partes y juzgarte por tus méritos conforme a la ley. ¡Seguro que te va a encantar! 😉 Eclesiastés 12:14 dice que todo será sacado a la luz, sea bueno o malo, pero es Dios, y no nosotros, quien lo sacará todo a la luz.

 

P: En Stg 4:13-15, ¿qué es exactamente jactarse del día de mañana, y cómo deberíamos evitar hacerlo?

R: Es presuntuoso afirmar que sabemos algo que no sabemos. La sección anterior trataba de la presunción de poder juzgar a los demás, y estos versículos tratan de la presunción de conocer el futuro con certeza. Cuando hablamos o afirmamos que podemos saber con certeza acerca del futuro, nos estamos jactando del día de mañana.

   La manera más sencilla de no hacerlo es recordarte la realidad: de verdad no sabes con certeza qué pasará mañana. Por eso es mejor decir “si el Señor quisiere” que jactarse contra Dios diciendo “lo sé con certeza”.

 Pero eso no significa que no debamos planear para el futuro. Es bueno planear “con humildad” y, conforme cambian las circunstancias, modificar el plan. Todos nuestros planes dependen de la voluntad de Dios. Dios puede cambiarlos, y nuestros planes pueden quedar en nada. Pero no está bien decir que definitivamente haremos tal o cual cosa mañana, porque no sabemos con certeza qué estaremos haciendo mañana en la tierra, ni siquiera si seguiremos en la tierra. Más bien, di: “si el Señor quisiere”, haremos tal o cual cosa mañana.

   Solo recuerda que los planes cambian.

   El general Dwight D. Eisenhower participó en la planeación de la mayor invasión de todos los tiempos: el Día D en Europa. Dijo: “los planes no valen nada, pero planear lo es todo”. Nuestros planes cambian siempre, pero logramos más cuando tenemos un plan que cuando no tenemos nada.

   Proverbios 14:22 dice que los que piensan el bien hallan misericordia y verdad. Proverbios 16:3 dice que encomendemos a Jehová nuestras obras, y nuestros pensamientos serán afirmados. Sin embargo, debemos darnos cuenta, como dice Proverbios 21:30, de que no hay consejo que prevalezca contra Jehová.

 

P: En Stg 4:13-16, si bien Dios está en contra de jactarse de uno mismo, de presumir por encima de los demás, etc., ¿por qué crees que Dios también está en contra de jactarse del día de mañana?

R: “Jactarse en vuestras soberbias pretensiones” es el griego literal. Jactarte de que sabes con certeza lo que pasará mañana, cuando no tienes esa capacidad, es orgullo contra Dios. Presumir que eres mejor que otra persona es orgullo contra esa persona. Alguien dijo una vez que, en inglés, la letra de en medio tanto de sin (pecado) como de pride (orgullo) es la I, que quiere decir “yo”.

 

P: En Stg 4:17, ¿cómo debemos aplicar “el pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace”?

R: Para los cristianos es obvio que no hemos de hacer cosas que desagraden a Dios. Pero a esos se les llama pecados de comisión. Si no estás haciendo nada malo, pero no estás haciendo el bien que Dios quiere que hagas, estás pecando. A esos se les llama pecados de omisión. A veces surgen oportunidades de hacer el bien que no formaban parte de tu plan, como le pasó al buen samaritano. ¿Cambiarás tus planes para hacer el bien que Dios quiere que hagas?

   Cuando hay algo bueno que hace falta hacer, y no hay nadie más que lo haga, podemos racionalizar el no hacerlo diciendo que no es nuestro llamado, o algo parecido. Piensa en la parábola del buen samaritano. Pensar “necesito más tiempo para reflexionar en lo que Dios quiere que haga” es válido si de verdad no conoces el rumbo estratégico de tu vida, pero no para atender necesidades inmediatas.

   El cuerpo de la iglesia debería hacer todo el bien que Dios quiere que se haga. Eso incluye tanto a los grupos oficiales u organizados que logran cosas, como a los individuos que por su cuenta toman la iniciativa y hacen cosas, y todo lo que hay entre ambos extremos. Lo importante no es si tú lo haces, sino si el cuerpo de Cristo lo hace. Por ejemplo, una hábil cirujana cristiana en Estados Unidos iba a dejar su consultorio para irse a un país poco desarrollado a ser cirujana allá. Pero, cuando sacó las cuentas, se dio cuenta de que con su salario en Estados Unidos podía sostener a dos o tres cirujanos en aquel país haciendo lo que ella hacía. Así que conservó su carrera y sostuvo a esos cirujanos.

   Por otro lado, si hay una necesidad que nadie está atendiendo, y tú tienes los recursos, el tiempo, el dinero y los dones que hacen falta para atenderla, entonces ora al respecto y, si Dios te guía, manos a la obra.

 

P: En Stg 5:1-3a, en cuanto a las tres primeras razones por las que los ricos deben llorar y aullar, ¿cuál es la diferencia entre las riquezas, las ropas, y el oro y la plata?

R: La riqueza se puede disfrutar o guardar, ser de corto plazo o permanente, visible o no. El número de familias que antes fueron ricas es grande, así que quizá tu riqueza debería considerarse solo como algo que tienes temporalmente, por un tiempo. Pero, durante ese tiempo, aprovéchala al máximo.

   Algunas cosas son como el orín, que va carcomiendo el valor de la riqueza a largo plazo. Las polillas no hacen que la ropa se desintegre; más bien dejan agujeros que la vuelven inservible. Como las polillas, algunas cosas pueden degradar rápidamente el valor de la riqueza visible. Piensa en un accidente, o en algo que raya o abolla el coche nuevo que acabas de comprar.

   El único tesoro que de verdad puede durar es el tesoro en el cielo, que viene de agradar a Dios y hacer su voluntad.

 

P: En Stg 5:1-6, ¿quiénes son exactamente los ricos de los que habla Santiago?

R: Tres puntos que hay que considerar en la respuesta.

Dios se agrada de algunas personas ricas. Abraham era muy rico, incluso para los estándares modernos. Job también fue muy rico al final. Salomón no pidió riquezas, pero Dios se las dio. Esto se refiere a las personas ricas que desagradan a Dios.

¿Incrédulos o creyentes? Los comentaristas discrepan sobre si estos ricos dicen ser cristianos o no. Pero la verdadera respuesta es: no importa. Sea lo que sea que afirmen, no están siguiendo a Dios. Nada impide que Santiago se refiera a ambas clases. Sin embargo, Santiago se dirige, cuando menos, a personas de la iglesia, así que esta advertencia sin duda incluye a los ricos malvados que van a la iglesia, como también el resto del capítulo.

¿Podría estar hablando de alguno de nosotros? Si buena parte del mundo no ha oído el evangelio, y es difícil conseguir fondos suficientes para los misioneros, ¿cómo juzgará Dios los artículos de lujo que nos hemos comprado? Como dice Tony Evans: “aferrarse a las riquezas puede costarte la eternidad”.

 

P: En Stg 5:1-6, ¿en qué sentido son arrogantes estas acciones de los ricos malvados?

R: La Biblia dice que segamos lo que sembramos, y el rico que hace estas cosas cree firmemente que jamás segará lo que siembra.

 

P: En Stg 5:1-6, ¿es la riqueza una maldición, o una bendición como dan a entender Pr 15:6 y Sal 112:3?

R: Puede ser ambas cosas, según cómo se use. La riqueza es una facilitadora. Puede darles a las personas la oportunidad de emborracharse, drogarse o hacer otras maldades que de otro modo no tendrían. Puede tentar a la gente a hacer cosas idolátricas para conseguir más dinero, como le pasó a Gedeón en Jueces 8:27. La riqueza puede ser una bendición que les permite a las personas ayudar a otros. Recuerda que en Lucas 16:19-31 el rico está en el fuego no tanto por lo que hizo, sino por lo que no hizo.

   Sin embargo, tener riqueza puede ser delicado. Muchas veces la gente junta riqueza para lo que cree que es una buena causa, pero termina usándola de manera egoísta. Al revés —juntar dinero de manera egoísta y después cambiar y usarlo para el bien— no sucede mucho. Recuerda que la riqueza puede ser una buena herramienta que Dios les da a algunos para que la usen. Pero esa misma riqueza es de “alto riesgo”, pues amenaza con traer miseria sobre ti y tu familia.

 

P: En Stg 5:2, ¿por qué mencionarían las ropas junto con el oro y la plata?

R: Además del oro y la plata, las ropas podían usarse como pago por servicios. Esto se ve en 2 Reyes 5:5,22; Mateo 6:19; y, en los apócrifos, en 1 Macabeos 11:24. Cuando tenían túnicas y mantos, la talla no importaba mucho.

 

P: En Stg 5:2-3, ¿qué dice esto sobre el acaparamiento, y por qué acaparan aquí los ricos malvados?

R: Los ricos malvados de aquí acaparan riquezas, ropas, oro, plata e incluso el salario de otros. No es solo que no sean generosos; ni siquiera pagan lo que justamente deben.

   Gary Brandenburg, en un sermón, contó una vez de un inversionista con un patrimonio de más de 200 millones de dólares que trabajaba hasta muy entrada la noche. Alguien le preguntó por qué trabajaba tan tarde. Respondió: “para no tener que dormir en la tierra”. Resulta que, cuando era niño, eran tan pobres que tenía que dormir en el suelo. Siempre lo recordó y por eso, por rico que llegara a ser, siempre temió no tener suficiente y tener que dormir de nuevo en la tierra.

a) La gente puede acaparar por inseguridad respecto a su futuro económico. Piensan que su futuro está en sus propias manos, no en las de Dios, y hacen todo lo posible por minimizar el riesgo.

b) La gente puede acaparar por la angustia de tirar cosas. Guardas mil objetos de más, porque si no lo haces, algún día, en un futuro lejano, podrías necesitar alguno de ellos, y no quieres tener que volver a comprarlo. Pero el costo de volver a comprar de vez en cuando un objeto es menor que la molestia de tenerlo todo atiborrado.

c) La gente también puede acaparar por avaricia, para tener los recursos económicos y así invertir después en un gran negocio. Pero si los activos que acaparas no son líquidos, es probable que no te sirvan de mucho.

d) La gente puede acaparar después de un suceso vital traumático. Pasan de confiar en que las cosas saldrán bien a aferrarse a todo lo que todavía pueden.

e) La gente puede acaparar por costumbre; nunca está de más tener más cosas. Temen quedarse sin algo, o sienten que tiene valor rodearse de muchas cosas.

   Una persona puede acaparar cualquier cosa y todas las cosas, pero es más frecuente que la gente sea “acaparadora selectiva”. Solo acaparan libros, o coches, o ropa, o zapatos, o papeles, o revistas, o computadoras, o incluso gatos.

   Es más probable que la gente acapare cosas si tiene cerca a un familiar que acapara, o después de una situación estresante. La Cleveland Clinic considera que entre el 2% y el 6% de los estadounidenses tienen trastorno de acumulación. https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/17682-hoarding-disorder

   Pero, como extranjeros y peregrinos en este mundo, necesitamos aprender el arte de “viajar ligero” frente a “alimentar polillas”. Como dice The Message of James de Alec Motyer, p.165-166: “Acaparar es una negación del uso debido (cf. Lc. 12:33), de la verdadera confianza (cf. 1 Ti. 6:17) y de la expectativa piadosa (cf. 1 Ti. 6:18-19).”

   Véanse https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/hoarding-disorder/symptoms-causes/syc-20356056 y https://www.verywellhealth.com/hoarding-5093362 para más información.

 

P: En Stg 5:3, en la tierra el oro no se corroe salvo en ácido, y la plata se empaña lentamente. ¿Por qué testificaría su corrosión contra una persona?

R: El oro puro no se corroe en absoluto con el aire ni con el agua. Pero algo hecho de oro mezclado con plata u otro metal sí se corroe con el tiempo. Será un testimonio de que el oro no era lo que se decía que era. De igual manera, oprimir al pobre es un testimonio contra la autenticidad de la fe de alguien. Pero, así como el agua regia disuelve el oro puro, en la tierra incluso el metal que parece más a prueba de corrosión puede ser juzgado y quitado por Dios.

   Santiago tiene aquí una metáfora singularmente original. Está diciendo que han “atesorado” ira.

 

P: En Stg 5:4; Lv 19:13; Dt 24:14-15; Job 7:1-2; 24:10; 31:13; 31:38-40; Pr 3:27-28; Jer 22:13; Am 8:4-6; Mal 3:5; Mt 20:8, ¿de qué maneras retiene la gente los salarios con fraude?

R: De manera explícita, quizá sencillamente no pagaron los salarios que estaban legalmente obligados a pagar, o inventaron racionalizaciones para pagar menos. O quizá encontraron vacíos legales para librarse de pagar. De manera implícita, podrían usar tácticas de mano dura para negociar el salario o el pago más bajo posible.

   Un ejemplo del que he oído es el de una empresa de videojuegos que pagaba poco, pero les prometió un gran bono a todos los programadores una vez que saliera el juego. Luego, justo antes de que saliera, despidió a la gente. Un segundo ejemplo es cobrar fuertes recargos financieros por pagos tardíos y luego no dejar claro cuándo hay que hacer los pagos.

   Un tercer ejemplo es el de una gran empresa que cotiza en la Bolsa de Nueva York y que recortó los sueldos de sus empleados, pagando la diferencia en bonos según el desempeño de la empresa. Al año siguiente la empresa tuvo utilidades extraordinarias, pero los ejecutivos dijeron que aun así no se habían cumplido sus metas de desempeño, así que se pagaron pocos bonos.

   Un cuarto ejemplo de fraude empresarial es que, si la cantidad pagada es aunque sea un centavo menor que el monto total, la empresa puede cobrar un recargo por mora sobre el monto completo. Si se deben varias facturas, y el cliente paga una parte del total, ¿a cuál factura debe aplicarse el pago (a la más antigua o a la más reciente)? Algunas empresas lo aplicarán al pago que más les convenga.

   Un quinto ejemplo es el de una empresa con cargos recurrentes, como una compañía telefónica, que agrega servicios (y cargos) a las cuentas de los clientes sin su aprobación ni su conocimiento. Cuando los clientes se enteran y se quejan, les quitan los cargos. Pero a los clientes que no se dan cuenta se les sigue cobrando la cantidad adicional.

   Un sexto ejemplo es el de las “comisiones” sorpresa que se añaden a las inversiones, a los planes de retiro 401K y a los salarios, la imposibilidad de cobrar prestaciones, o los retrasos no mencionados en los pagos. Conozco a una persona que invirtió en su 401K durante diecisiete años y, después de comisiones, la tasa total de rendimiento fue del 0%.

   Fuera de la Escritura, esto también se menciona en Eclesiástico 7:20; 31:4; 34:21ss; Tobías 4:14; Testamento de Job 12:4; y Pseudo-Focílides (100 a.C.-100 d.C.) 19.

 

P: En Stg 5:5, ¿qué es exactamente ser disoluto?

R: Esto es sencillamente vivir para uno mismo, o acaparar dinero solo para ti y para tu familia. Si no le das nada a Dios ni a los demás, ten cuidado de que la riqueza no se convierta en tu ídolo. Ser disoluto puede ser gastar dinero en ti mismo, o buscar placer para ti mismo, cuando no deberías. Por ejemplo, puede ser comprar artículos de diseñador, comer alimentos caros, vinos caros, etc. Dice que “habéis cebado vuestros corazones”, lo cual da a entender que la riqueza cambia tu corazón y tu carácter. Hay que cuidar muchísimo el corazón.

 

P: En Stg 5:5, ¿cuál es la diferencia entre el deleite y el lujo?

R: Tienen un significado parecido, con una ligera diferencia. La palabra griega para lujo, espatalesate, es común en la literatura; no significa vivir en maldad, sino más bien un lujo blando y extravagante. El deleite, etryphesate, tiene la connotación de hacer todo lo que tu corazón desea, incluso cosas malas. Otra traducción podría ser “entregarse al desenfreno”. Podrían ser distintos tipos de complacencia, pero Santiago habla en contra de ambos.

 

P: En Stg 5:6, ¿cómo mataron los ricos a los pobres?

R: Hay dos maneras, y la segunda es la más extendida.

Al menos en la ciudad de Roma, cualquiera con dinero podía contratar a un asesino privado para matar a otra persona. Los ricos sencillamente podían matar a quienes se les atravesaban. A los ricos, en cambio, les resultaría más difícil que los mataran, pues podían tener sirvientes que les servían de guardaespaldas.

Podían usar injustamente las leyes y los tribunales para privar de alimento a las familias pobres, reducirlas a la mendicidad y, con el tiempo, matarlas de hambre. Es algo así como cuando un muchacho le anunció a su papá que de grande quería ser delincuente, y su papá le preguntó: “¿del sector privado o del público?”

 

P: En Stg 5:7-8, ¿por qué es importante que los cristianos tengan paciencia?

R: La palabra griega para paciencia, makrothymon, significa literalmente “de ánimo largo”, con la idea de mantener la calma pareja. Primero, Dios sencillamente nos manda tener paciencia. ¿Qué obtiene el labrador cuando siembra su cosecha? No obtiene nada de inmediato, salvo que acaba de perder mucho dinero en semilla. Solo espera obtener un gran rendimiento mucho después. A veces nos perdemos oportunidades y bendiciones cuando no la tenemos. Tener paciencia incluso en cosas pequeñas e insignificantes desarrolla nuestra capacidad de tener paciencia en cosas mayores. Nuestra paciencia en las pruebas puede llevarnos a una bendición o una oportunidad mayor; pero a veces no. A veces, como en el caso de Job, nuestra perseverancia sirve únicamente para glorificar a Dios. Podemos tener paciencia cuando recordamos lo paciente que Dios fue (y sigue siendo) con nosotros.

   La palabra griega para venida que se usa aquí, parousia, se refiere al regreso de Jesús. En la literatura secular se refería a la visita oficial de un rey a una ciudad. La parusía también se menciona en Mateo 24:3,27,37,39; 1 Corintios 15:23; 1 Tesalonicenses 2:19; 4:15; 5:23; 2 Tesalonicenses 2:1; 2 Pedro 1:16; 3:4; 1 Juan 2:28.

   La lluvia temprana caía de octubre a noviembre, justo después de la siembra, y la lluvia tardía caía de marzo a abril, justo antes de la cosecha. Ambas lluvias hacían falta para una buena cosecha. La lluvia temprana y la tardía también se mencionan en la Septuaginta en Deuteronomio 11:14; Jeremías 5:24; Oseas 6:3; Joel 2:23 y Zacarías 10:1.

 

P: En Stg 5:7-11, ¿cuál es el patrón de la paciencia/perseverancia y la lengua?

R: Es un patrón alternado.

5:7-8 trata de la paciencia como la del labrador

5:9 trata de la lengua y de hablar mal de los demás

5:10-11 trata de la paciencia y la perseverancia, esperando hasta que venga el Señor

5:12 trata de la lengua y de hacer juramentos

   Hay un entretejido entre la paciencia en nuestro corazón y el abstenerse con cuidado de decir palabras precipitadas. Tener paciencia con Dios y contigo mismo, acompañada de orgullo, puede llevar a quejarse contra otros en quienes Dios todavía está obrando. Tener constancia en la prueba, acompañada de orgullo, puede llevar a juramentos precipitados como el que hizo Pedro en la Última Cena. Cuando somos impacientes, en general nos cuesta más trabajo dominar la lengua.

 

P: En Stg 5:9, ¿qué tiene de malo quejarse, y de qué maneras se queja la gente?

R: Está mal sencillamente porque Dios nos manda no hacerlo, sino hacerlo todo con acción de gracias. Más allá de eso, quejarse es protestar de palabra por una persona o una situación. La gente se queja cuando las cosas están mal, o parecen innecesariamente malas o inútiles, o injustas. Santiago 5:13-18 contiene el antídoto contra la queja. En lugar de decirle malas palabras a otra persona, ora buenas palabras a Dios.

 

P: En Stg 5:10-11, viendo a los bebés y a los niños pequeños, no nacemos con nada de paciencia; hay que aprenderla. Entonces, ¿cómo desarrollamos nuestra paciencia?

R: Aquí van cuatro puntos.

Primero, recuerda lo paciente que Dios es con nosotros.

Segundo, pídele a Dios que siga haciendo tu carácter más semejante al de Cristo, incluido el tener paciencia.

Tercero, date cuenta de que esperar con paciencia es más provechoso que impacientarse por algo, pues impacientarse no ayuda en nada.

Por último, desarrollar tu “músculo de la paciencia” requiere “ejercitarlo”, es decir, practicar la paciencia. Necesitamos oportunidades para practicar el fruto del Espíritu de Gálatas 5:22-23 y para crucificar nuestra carne.

 

P: En Stg 5:10-11, la paciencia y la perseverancia o constancia se relacionan entre sí, pero ¿cuál es la diferencia?

R: La paciencia es poder esperar con calma algo, a alguien o a Dios. La perseverancia es “aguantar” y soportar la lucha. Necesitas paciencia para perseverar durante un tiempo.

   La perseverancia no es quedarse pasivamente sentado, sino seguir luchando por hacer lo que sabes que Dios quiere que hagas, a pesar de los obstáculos. La perseverancia es aguantar en una contienda, sea una guerra atlética, militar o espiritual. Necesitamos perseverar en la aflicción breve e intensa, pero también en las pruebas crónicas y prolongadas, sin perder el gozo ni la esperanza.

   Por último, Santiago dijo que Job tuvo constancia o perseverancia (en griego, ὑπομονή), pero en realidad Santiago no dijo que Job tuviera paciencia en el sentido de μακροθυμία, la palabra de Santiago 5:7-8; conviene notar que Reina-Valera 1909 traduce 5:11 como “la paciencia de Job”. Job fue constante en su fe en Dios, pero muchas veces Job fue impaciente con Dios.

 

P: En Stg 5:10-11 y Stg 1:3-4, ¿por qué es importante la perseverancia para un cristiano?

R: Somos llamados a soportar persecuciones y dificultades. No se supone que andemos preocupados por el futuro, del cual no tenemos garantías. Fíjate en la parábola del sembrador en Lucas 8:5-18. La semilla sembrada sobre la peña brotó con gozo, pero no perseveró. La semilla sembrada entre espinos también creció, pero fue ahogada y no dio fruto. A la gente le gusta la comida rápida, aunque no sea tan saludable; de igual manera, algunos querrían comida rápida también en lo espiritual.

 

P: En Stg 5:12, jurar aquí se refiere a prometer por algo. Aquí y en Mt 5:34-37, ¿por qué no quiere Dios que hagamos juramentos? ¿Qué crees que ve Dios cuando alguien jura así?

R: Algunos mandamientos de Dios han cambiado con el Nuevo Pacto. Bajo la ley mosaica la gente tenía que cumplir sus juramentos, pero bajo la nueva y distinta “ley de libertad” del Nuevo Pacto no hemos de hacer juramentos en absoluto. Podemos comprometernos con lo que planeamos hacer. Sin embargo, si algo cambia, o tenemos información nueva, conviene evitar quedar atados.

 

P: En Stg 5:12; Os 4:2; Mt 5:34-37, ¿son malos los juramentos, o pueden ser buenos como lo muestran Gn 21:24; Dt 6:13; Ap 10:5-6?

R: La gente hacía juramentos bajo la ley mosaica (Levítico 19:12), y no debían tomar los juramentos a la ligera, según Eclesiastés 5:4; Jeremías 5:2; 7:9; Oseas 4:2; y Zacarías 5:3-4. Pero ahora, bajo Cristo, bajo “la ley de libertad”, sencillamente hemos de dejar que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no.

   El jurar puede tener tres aspectos malos. Primero, puede llevar al orgullo, si juras que algo va a suceder con seguridad, cuando no puedes controlarlo. Segundo, puede atarnos a compromisos que no deberíamos haber hecho. Tercero, puede llevar a la gente a pensar que la importancia de que su respuesta sea veraz cambia según se jure por una cosa o por otra, cuando no debería cambiar, como lo mostró Jesús en Mateo 5:33-37.

   Dicho sea de paso, los fariseos evitaban los juramentos todo lo que podían, y los esenios nunca juraban.

 

P: En Stg 5:12, ¿está bien prestar juramento en un tribunal?

R: El juramento de un testigo en un tribunal hace dos cosas: 1) te obliga a responder “sí” o “no” en lugar de evadir la pregunta; 2) podrías estar aceptando implícitamente pagar una pena por perjurio si mientes. Dos maneras de prestar juramento en un tribunal de Estados Unidos son: “juro decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” o “afirmo solemnemente decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”, aunque yo prefiero la segunda.

   No hay nada de malo en estos juramentos. El sumo sacerdote puso a Jesús bajo juramento en Mateo 26:63-64. El problema surge si juras por Dios, por Jerusalén, por la Biblia, o si en efecto dices: “diré la verdad porque estoy jurando sobre esta otra cosa”. En otras palabras, estarías dando a entender que algunas de tus palabras son más honestas que otras. Un segundo problema, que aborda Santiago 5:13-15, es que si prometes que algo va a suceder en el futuro, tú no conoces el futuro.

 

P: En Stg 5:13, ¿crees que es más probable que ores pidiendo ayuda cuando tienes problemas, o más probable que hagas una oración de acción de gracias después de que el problema pasó? ¿Cómo deberíamos guardar el equilibrio aquí? (¿Dónde están los otros nueve?)

R: Muchos oran con más frecuencia cuando tienen problemas que cuando las cosas van bien. Es como si su deseo de ayuda fuera mayor que su deseo de darle gracias a Dios. No disminuyas tus oraciones cuando estés en problemas, pero procura que tus oraciones sean igual de frecuentes y fervientes cuando las cosas van bien.

   En Santiago 5:7-12 hay siete menciones de la paciencia y la constancia. En los versículos 5:13-19 hay siete menciones de la oración.

   Cuando Jesús sanó a diez personas con lepra en Lucas 17:11-19 y les dijo que fueran al sacerdote, solo uno volvió a darle las gracias. ¿Te pareces a aquel leproso, o eres como los otros nueve?

 

P: En Stg 5:13, cuando tienes estas emociones, ¿has considerado que Dios te da aquí un mandamiento?

R: Muchos verían que uno debe orar por su sufrimiento, para que se alivie, pero ese no es el punto principal aquí. Cuando sufrimos, esa es una oportunidad de acercarnos más a Dios en oración, y Dios nos manda orar; no solo acerca de nuestro sufrimiento, sino para estar más cerca de Él. Estar alegre es, literalmente en griego, “estar de buen ánimo”. Cuando estamos alegres, ya sea por razones evidentes, o sencillamente porque nos sentimos alegres sin ninguna razón inmediata, se nos manda cantar salmos y alabar a Dios. Como dice Juan Calvino: “no hay momento alguno en que Dios no nos invite a sí mismo”. O, como dice Motyer, hemos de “consagrar todo placer y santificar todo dolor”.

 

P: En Stg 5:14, ¿por qué exactamente se había de ungir con aceite a los enfermos, y deberíamos hacerlo hoy?

R: El aceite, en un ambiente desértico y seco, puede tener un efecto médico beneficioso para las enfermedades de la piel. Cuando Herodes murió por una infestación de gusanos intestinales, Josefo informa que, antes de morir, le dieron un baño de aceite con la esperanza de que le ayudara. Así que el efecto médico del aceite era una práctica común en aquel tiempo. Ungían con aceite para pedirle a Dios que sanara a la persona. Nota que esto era para alguien que estaba muy enfermo, no solo para quien andaba resfriado. Los ancianos iban a él; no era él quien iba a los ancianos. Eran los ancianos quienes venían, no los médicos. Los ancianos oraban por él; quizá no estaba consciente, o tenía fiebre, o no podía orar por sí mismo.

   También es bueno hacerlo hoy. No es “magia”, sino oración. Es una expresión de nuestra petición a Dios por esa persona. Es bueno pedir oración, y es bueno buscar ayuda médica, pero lo que aquí se excluye es pedir además los conjuros de un brujo o de un sanador de fe no cristiano. Si alguien quiere “cubrirse por si acaso” haciendo que un cristiano ore por él, y haciendo también que ore por él algún espiritista de la Nueva Era o del ocultismo, ¿por qué habrías de pensar que la oración va a funcionar?

   Ungir medicinalmente a los enfermos con aceite se mencionaba comúnmente en la literatura antigua. En la Biblia está en Isaías 1:6; Jeremías 8:22; Marcos 6:13; Lucas 10:34 (el buen samaritano). Fuera de la Biblia se menciona en Antiquities of the Jews de Josefo, libro 17 cap.172 (sobre Herodes); Wars of the Jews de Josefo, libro 1 cap.657; Life of Adam 36; Apocalypse of Moses 9:3; el 1 Enoch eslavo 22:8-9; 8:35; Som. de Filón 2.58; Menexenus de Platón 238; Natural History de Plinio, libro 23 cap.39-40; De Simplicium Medicamentorum Temperamentis de Galeno 2.10ss, según H. Schlier, TDNT 1, 230-232.

   A los judíos se les decía que visitaran y cuidaran a los enfermos en Git. 61a, Sofah 14a, según la Jewish Encyclopedia vol.11, 327.

   Los primeros cristianos cuidaban a los enfermos, según doce escritores cristianos prenicenos: Policarpo, Justino Mártir, el Diatessaron de Taciano, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Comodiano, Cipriano, los líderes de la iglesia de Roma, Poncio, Dionisio de Alejandría, Metodio y Lactancio.

   Dicho sea de paso, la iglesia católica romana fue restringiendo gradualmente la unción de los enfermos y la administración de los últimos ritos únicamente a los sacerdotes. Sin embargo, el “Ritual de la unción y de la pastoral de enfermos” católico romano de 1974, p.26, dice que los laicos también pueden ungir a los enfermos.

 

P: ¿Apoya Stg 5:14 la práctica católica romana de la “unción” o los “últimos ritos”, iniciada en el siglo VIII y codificada en el Concilio de Trento 15.1?

R: No; dice que se unja a los enfermos, no solo a quienes están por morir. El rito de la “extremaunción” se centra en quienes van a morir, mientras que el centro en Santiago está en recuperar la salud. Es bueno hacerlo por quienes están por morir, pero no hay ningún apoyo para un sacramento que sea distinto para quienes están por morir que para quienes están enfermos. Por desgracia, además de condenar todo el protestantismo, los del Concilio de Trento declararon anatema a cualquiera que negara que la extremaunción fuera un sacramento.

   Como dijo el ministro anglicano Richard Hooker, contrastando la Iglesia anglicana con la católica romana: “Nos esforzamos por instruir a los hombres de tal manera que toda alma herida por el pecado aprenda el modo de sanarse a sí misma; ellos, todo lo contrario, harían que toda llaga pareciera incurable, a menos que el sacerdote meta mano en ella.” (Richard Hooker, Laws of Ecclesiastical Polity (1888), libro 6, cap.6.2.)

 

P: ¿Apoya Stg 5:15-16 a los “sanadores de fe” de hoy?

R: No. Todos nosotros hemos de orar. Esto no dice que no podamos usar también ayuda médica.

 

P: ¿Apoya Stg 5:16 la práctica católica romana de la confesión a un sacerdote?

R: No; dice que nos confesemos unos a otros. ¿Acaso los sacerdotes suelen confesar sus pecados a quienes no son sacerdotes?

 

P: En Stg 5:16 dice: “la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho”, mientras que Romanos 3:10 dice: “No hay justo, ni aun uno”. Si nadie es justo, entonces ¿por qué decir “la oración del justo”?

R: Hay tres aspectos para entender esto.

Sin Cristo, Romanos 3:10 habla de la condición humana de absolutamente toda persona apartada de Dios. Nadie es justo por sí mismo. Pero, puesto que Jesús vino, somos hechos personas justas; de otro modo, aquí no se estaría hablando con nadie.

(Ya) Posicionalmente en Cristo: por causa de la obra de Cristo, somos posicionalmente justos al 100% ante los ojos de Dios. Sin embargo, no es de eso de lo que habla este versículo.

(Llegando a ser) Experiencialmente en Cristo se supone que hemos de vivir vidas justas ahora, en nuestro andar con Dios y en nuestra lucha por ser más semejantes a Cristo ahora.

Resumen: La justicia aquí significa andar bien con Dios, no la perfección sin pecado. Con esa definición, sí: los creyentes pueden ser justos ahora mismo, y se supone que deben serlo.

 

P: En Stg 5:16, ¿debemos hacer una confesión pública y detallada de cada pecado a otra persona?

R: No te confieses con alguien que vaya a chismear, ni con alguien que pudiera tropezar por lo que compartes. No hace falta confesar cada detalle sórdido, pero confiesa qué hiciste, por qué, y cómo te sientes al respecto ahora.

 

P: En Stg 5:16, ¿cómo hemos de confesar hoy nuestros pecados a otros?

R: Un cristiano puede tener uno (o más) “compañeros de rendición de cuentas” a quienes confesarles sus pecados, y de quienes se espera que le hagan preguntas sobre su andar con Cristo. El cristiano sabe que se le va a preguntar. Escoge a alguien que sea un creyente maduro y que no vaya a ser tentado al oír de tu pecado, ni vaya a chismear con otros sobre tu pecado.

 

P: En Stg 5:16, si una cristiana muriera y se le hubiera olvidado pedirle perdón a Dios por cada pecado en particular, ¿aun así iría al cielo?

R: Sí. Fuimos perdonados en la cruz. Es Jesús quien provee el medio de nuestro perdón, no nuestras palabras de confesión. Sin embargo, seguimos debiendo confesar nuestros pecados y traer delante de Dios todo lo que podamos recordar.

 

P: En Stg 5:16, ¿cómo es que la oración del justo puede mucho?

R: El griego no dice “ferviente”, sino sencillamente “con oración oró”. La palabra griega para poder aquí, ischys, se refiere a una cosa o una persona que tiene la fuerza necesaria para estar a la altura de una tarea. Alec Motyer dice que podría traducirse como “recursos sin explotar”.

 

P: En Stg 5:17-18 y Lc 4:25, ¿es Elías un ejemplo de paciencia o de perseverancia? ¿Por qué?

R: Sí, Elías fue un buen ejemplo. Elías oró para que no lloviera durante tres años y medio, y tuvo paciencia, aunque la reina quería darle caza. Elías fue un valiente ejemplo de fe en 1 Reyes 18:19-36. Sin embargo, Elías no era perfecto. Huyó ante una sola amenaza en 1 Reyes 19:3. Elías estuvo deprimido y temeroso después del enfrentamiento con los profetas de Baal, cuando la reina quiso matarlo, en 1 Reyes 19:4-10. Elías se compadeció de sí mismo en 1 Reyes 19:10. Pero si Elías, a pesar de sus graves deficiencias, todavía puede figurar como ejemplo luminoso de una persona justa que ora, entonces nosotros también podemos.

 

P: En Stg 5:19-20, ¿puede un creyente genuino extraviarse alguna vez de la verdad? ¿En qué sentido es salvado de muerte el que se extravió y vuelve?

R: Sí. Incluso los escogidos pueden ser engañados, según Mateo 24:12,24. Incluso los creyentes piadosos pueden caer gravemente, como le pasó a David, y extraviarse de la verdad; pero si son creyentes genuinos, volverán. La iglesia es muchas cosas, pero una de las cosas que debería ser es un hospital espiritual.

 

P: En Stg 5:20; Pr 10:12; 1 P 4:8, ¿cómo es que salvar de muerte el alma de un pecador cubre multitud de pecados?

R: Dice que “cubrirá” multitud de pecados, no que “perdonará” multitud de pecados. La sangre que cubría el altar en el Antiguo Testamento no traía el perdón por sí misma, sino que era un medio de “conectar” con el perdón dado por Dios, después por medio de Jesucristo, como enseña Hebreos 10:1-4. Hacer volver a alguien del error es aquí un medio que Dios usó para llevarle a esa persona el perdón de Cristo. Pero también puede tener un buen efecto en quien comparte. Puede ver con más claridad la oscuridad del pecado y la luz del amor de Dios. Es demasiado fácil alejarse de un compromiso pleno con Dios, y necesitamos cuidarnos a nosotros mismos. Pero también necesitamos ayudar a otros creyentes a cuidarse a sí mismos.

   Nota también que no dice específicamente que los ancianos deban hacer esto. “Cualquiera” que sea creyente debería hacerlo.

 

P: En Stg, ¿qué hay de la afirmación de que se encontró un osario [caja de huesos] que contiene los huesos de Santiago, el hermano del Señor?

R: Oded Golan, el anticuario que lo presentó, también presentó una tablilla de piedra del siglo VIII a.C. sobre reparaciones del templo, muy parecida al relato de Joás en 2 Reyes. Fue detenido por la policía israelí bajo sospecha de falsificación y fraude de antigüedades. Un panel de arqueólogos israelíes dictaminó que ambos son falsificaciones: se había añadido texto reciente a restos de piedra antiguos. Las pruebas de laboratorio muestran que la “pátina de antigüedad que supuestamente cubría la escritura antigua se había aplicado apenas recientemente”, Christian News July 29, 2003, p.1,24. El análisis microscópico de la caja mostró que la inscripción carecía de la misma capa oxidativa envejecida que el resto de la caja. Daniel Eylon, científico de materiales de la Universidad de Dayton, calificó la falsificación de “evidente”, según USA Today 6/19/2003 p.8D.

 

P: En Stg, ¿por qué debería estar este libro en la Biblia, si Martín Lutero tenía una opinión tan baja de él?

R: Lutero nunca negó que Santiago debiera estar en la Biblia. Sin embargo, en 1520, cuando había discordia entre Lutero y el reformador Andreas Karlstadt, que entonces enseñaba del libro de Santiago, Lutero le restó importancia a Santiago, diciendo que, comparado con los escritos de Pablo, Santiago era una epístola de paja. Lutero nunca rechazó el libro de Santiago, pero sí lo puso al final mismo de la Biblia.

   El que Lutero le quitara énfasis no es tanto un comentario sobre el libro de Santiago, sino más bien un comentario sobre algunos excesos de la teología de Lutero. Lutero nos comparó, junto con Cristo, con estiércol cubierto de nieve. Por naturaleza somos feos, pero Cristo nos cubre. Todo esto es bueno y verdadero. Sin embargo, Lutero dejó fuera el hecho de que Cristo está realizando una obra para santificarnos. Dios no solo cubre nuestro “estiércol” pecaminoso y nos hace sin pecado en el cielo, sino que está en proceso de refinarnos como oro ahora mismo.

 

P: En Stg, ¿cómo sabemos si lo que tenemos hoy es una preservación confiable de lo que se escribió originalmente?

R: Hay al menos dos razones.

1. Dios prometió preservar su palabra en Isaías 55:10-11; Isaías 59:21; Isaías 40:6-8; 1 Pedro 1:24-25; y Mateo 24:35.

2. La evidencia de la iglesia primitiva. Estos son los escritores que se refirieron a versículos de Santiago.

Clemente de Roma (96-98 d.C.) cita Santiago 4:6 (igual que 1 Pedro 5:5b; Proverbios 3:34) 1 Clement cap.30 vol.1 p.13. En otros lugares también alude a Santiago.

Epistle of Barnabas (c.70-130 d.C.) cap.19 p.149 alude a Santiago 1:8.

Shepherd of Hermas (c.115-155 d.C.) cita la mitad de Santiago 4:12 en Similitud 9 cap.23 p.51. También se refiere a parte de Santiago 5:19-20 en Similitud 10 cap.4 p.55.

2 Clement (120-140 d.C.) cap.15 p.255 alude a Santiago 2:19-25.

Ireneo (182-188 d.C.) se refiere a 3 versículos de Santiago.

¼ de cita: Santiago 2:23 Irenaeus Against Heresies libro 4 cap.13.4 p.478 “Abraham … y así llegó a ser ‘el amigo de Dios’. Pero el Verbo de Dios…” En Isaías 41:8b Dios dice: “o simiente de Abraham mi amigo”.

¾ de cita: Santiago 2:23b “y fue llamado amigo de Dios”. Esta fraseología exacta solo se encuentra en Santiago 2:23b. Irenaeus Against Heresies libro 4 cap.15.1 p.481

El Canon de Muratori (c.170-210 d.C.) no menciona a Santiago.

Clemente de Alejandría (193-217/220 d.C.) cita Santiago 4:6 y 1 Pedro 5:6 en Stromata libro 3 cap.6 p.390 y libro 4 cap.17 p.428-429

Tertuliano (198-220 d.C.) alude a Santiago 1:13. “pero lejos esté el pensamiento de que el Señor pareciera tentar, como si desconociera la fe de alguno, o bien estuviera ansioso por derribarla.” On Prayer cap.8 p.684

Orígenes (225-254 d.C.) cita Santiago 4:17 en de Principiis libro 1 cap.3.6 p.254

Anonymous Treatise Against Novatian (254-256 d.C.) cita la mitad de Santiago 4:6 p.661

Dionisio de Alejandría (246-265 d.C.) cita parte de Santiago 1:13 en The Gospel According to Luke p.116. También cita la mitad de Santiago 1:13 en An Exposition of Luke 22. 46. etc. p.119

Después de Nicea

½ Ecclesiastical History de Eusebio (323-326 d.C.) libro 2 cap.23 p.128 dice que se afirma que Santiago y Judas escribieron las cartas que llevan sus nombres, aunque esto se discute. Nicene and Post-Nicene Fathers Second Series vol.1 p.128

Hilario de Poitiers (355-367/368 d.C.) cita de Santiago

Atanasio (367 d.C.) no se refiere a ningún versículo específico de Santiago, pero enumera los libros del Nuevo Testamento en Festal Letter 39 p.552

Synopsis Scripturae Sacrae (350-370 d.C. o siglo V) menciona a Santiago como parte del Nuevo Testamento. Cita todo Santiago 1:1.

Sínodo de Laodicea (en Frigia) (343-381 d.C.) canon 60 p.159 enumera los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. El canon 59 p.158 dice que solo los libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento pueden leerse en la iglesia.

Cirilo de Jerusalén (c.349-386 d.C.) menciona a Santiago en las “Siete Epístolas Católicas de Santiago, Pedro, Juan y Judas” en la Lección 4.36 p.28

Gregorio Nacianceno (330-391 d.C.) alude a Santiago

Anfiloquio (-394 d.C.) Iambi ad Seleucum

Dídimo el Ciego (398 d.C.) cita Santiago 1:12, 2:3 como de Santiago. Commentary on Zechariah 6 p.129-130.

Dídimo el Ciego (398 d.C.) cita Santiago 1:27 como de Santiago. Commentary on Zechariah 7 p.138

Epifanio de Salamina (360-403 d.C.) menciona los cuatro evangelios, 14 cartas de Pablo, Santiago, Pedro, Juan, Judas, Hechos, Apocalipsis de Juan, Sabiduría de Salomón y el Sirácida (= Eclesiástico).

Rufino (374-406 d.C.) se refiere a Santiago como Escritura

Juan Crisóstomo (392-407 d.C.) cita el último tercio de Santiago 2:18 como “dice”. Homilies on the Gospel of St. John Homilía 72 sobre Juan 13:20. vol.14 p.267.

Juan Crisóstomo (392-407 d.C.) cita tres cuartas partes de Santiago 2:13 en Homilies on Philemon Homilía 3 versículo 25 vol.13 p.556

Cromacio (murió en 407 d.C.)

Jerónimo (373-420 d.C.)

Orosio/Osio de Braga (414-418 d.C.)

Concilio de Cartago (393-419 d.C.)

Juan Casiano (419-430 d.C.) cita la mitad de Santiago 1:12 en la First Conference of the Abbot Isaac cap.23 p.395

Juan Casiano (419-430 d.C.) cita la mitad de Santiago 2:13 en la First Conference of the Abbot Isaac cap.22 p.395

Juan Casiano (419-430 d.C.) cita la mitad de Santiago 1:19 en la First Conference of the Abbot Nesteros cap.9 p.439

Jerónimo (373-420 d.C.) trata de los libros del Nuevo Testamento. Trata específicamente cada uno de los cuatro evangelios, los escritos de Pablo a las siete iglesias, Hebreos, los escritos de Pablo a Timoteo, Tito y Filemón. Después Jerónimo trata de los Hechos de los Apóstoles. Luego trata de las siete epístolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas. Por último trata del Apocalipsis de Juan. Carta 53 cap.9 p.101-102.

Agustín de Hipona (388-430 d.C.) menciona al apóstol Santiago y se refiere a tres cuartas partes de Santiago 2:13 en The City of God libro 19 cap.26 p.419

Ecclesiastical History de Sócrates (c.400-439 d.C.)

Cirilo de Alejandría (444 d.C.)

Hesiquio de Jerusalén (-450 d.C.) (posterior) se refiere a Santiago 2:3

Eucherio (ca.424-455 d.C.) Instructiones

Speculum (siglo V)

El papa León I de Roma (440-461 d.C.)

Próspero de Aquitania (425-465 d.C.) se refiere a Santiago 1:17 como del apóstol Santiago.

Juan Damasceno (706-749 d.C.) “...siete epístolas católicas, a saber, una de Santiago, dos de Pedro, tres de Juan, una de Judas...” Exposition of the Orthodox Faith libro 4 cap.17 p.90

Entre los libros espurios

Pseudo-Pedro de Alejandría (306, 285-311 d.C.) alude a Santiago 3:2. The Genuine Acts of Peter p.258

3. Los manuscritos más antiguos que tenemos de Santiago muestran que hay pequeñas variaciones de manuscrito, pero ningún error teológicamente significativo. Estos son algunos de los manuscritos anteriores al siglo VIII.

p20 (=papiro Oxirrinco 1171) siglo III. Santiago 2:19-3:2; (6 de las 96 letras de 3:3); 3:4-9. Una fotografía de este manuscrito está en The Complete Text of the Earliest New Testament Manuscripts p.96. Este libro también menciona que la caligrafía del manuscrito es muy parecida a la del manuscrito P. Egerton 4 de 2 Crónicas y a la de p27, un manuscrito de Romanos. Texto alejandrino

Siglo III - 1968 - The Text of the New Testament no menciona 3:3.

Siglo III - 1998 - Aland et al. cuarta edición revisada

p23 Urbana (principios del III) (=papiro Oxirrinco 1229) (Santiago 1:10-12, 15-18) Una fotografía de este está en The Complete Text of the Earliest New Testament Manuscripts p.102.

Principios del siglo III - 1968 - The Text of the New Testament.

p54 siglos V-VI. (Santiago 2:16-18, 2:21?; 2:22-26; 3:2-4) Concuerda con el Vaticano, el Sinaítico y el Ephraemi Rescriptus

Siglos V/VI - 1968 - The Text of the New Testament no tiene 2:21.

p74 (=Bodmer 17) Hechos 1:2-5,7-11,13-15,18-19,22-25; 2:2-4; 2:6-3:26; 4:2-6,8-27; 4:29-27:25; 27:27-28:31; Santiago 1:1-6,8-19,21-23,25,27; 2:1-3,5-15; 18-22, 25-26; 3:1,5-6,10-12,14,17-18; 4:8,11-14; 5:1-3,7-9,12-14,19-20; 1 Pedro 1:1-2,7-8,13,19-20,25; 2:6-7,11-12,18,24; 3:4-5; 2 Pedro 2:21; 3:4,11,16; 1 Juan 1:1,6; 2:1-2,7,13-14,18-19,25-26; 3:1-2,8,14,19-20; 4:1,6-7,12,16-17; 5:3-4,9-10,17; 2 Juan 1,6-7,13; 3 Juan 6,12; Judas 3,7,12,18,24 (siglo VII)

Siglo VII - 1968 - The Text of the New Testament tiene Santiago 2:4 y 1 Pedro 1:12

Siglo VII - 1975 - Aland et al. tercera edición

Siglo VI - 1998 - Aland et al. cuarta edición revisada

p100 (=papiro Oxirrinco 4449) Santiago 3:13-4:4; 4:9-5:1 (siglo III o IV)

Vaticanus [B] (325-350 d.C.), Sinaiticus [Si] (340-350 d.C.) y Alexandrinus [A] (c.450 d.C.) tienen todo Santiago.

Copto bohaírico [Boh] siglos III/IV

Copto sahídico [Sah] siglos III/IV

Itálico ff (Corbiensis)

Itálico s (Bobiensis) Santiago 1:1-2,10,16-3:5; 3:13-5:11; 5:19

Latín antiguo m (pseudo-Agustín) 1:19-20, 26-27; 2:13-17; 2:26; 3:1-8,13; 4:1,7,10-13; 5:1-3,5

Ephraemi Rescriptus (C) siglo V. Santiago 1:1-4:2

0166 siglo V. Santiago 1:11

0173 siglo V. Santiago 1:25-27

Armenio [Arm] desde el siglo V

Georgiano [Geo] desde el siglo V

Etiópico [Eth] desde c.500 d.C.

Siríaco Peshitta [Syr P] 375-400 d.C.

Siríaco filoxeniano 507/508 d.C.

Siríaco harclense [Syr Her]

Siríaco palestinense [Syr Pal] Santiago 1:1-12

   Según el New International Greek Testament Commentary on James p.59-60, no hay textos de la “familia occidental” de Santiago, solo alejandrinos y bizantinos.

   Otras notas son que el Canon de Muratori (c.170 d.C.) no incluía Santiago, Hebreos, 1 y 2 Pedro, ni la tercera carta de Juan.

 

Véase www.BibleQuery.org/James Manuscripts.html para más información sobre los primeros manuscritos de Santiago.

 

por Steven M. Morrison, PhD.